Cuando en 1521, Francisco de Orozco llegó con su ejército a Huaxyacac y estableció su campamento, distribuyó a la población mexica que venía con él en diferentes núcleos que ya se encontraban asentados en el valle.
Así se establecieron los barrios de Santa María del Marquesado, la Trinidad de las Huertas, San Matías Jalatlaco, Xochimilco y del Carmen Alto.
El Marquesado
El barrio o pueblo del Marquesado fue fundado por Francisco de Orozco después de la conquista de Oaxaca en 1523. Más tarde, el pueblo perteneció a Hernán Cortés, Marqués del Valle de Oaxaca, título que le otorgó el rey Carlos V de España en 1529.
El templo inicialmente fue una ermita dedicada a Santa María, construida a finales del siglo 16. En 1727 se conformó como un templo, a cargo de los religiosos dominicos, ocupado para evangelizar a los vecinos del Marquesado, independiente entonces del Valle de Antequera.
Sus lìmites eran: al oriente hasta la actual calle de Victoria, donde estuvo “La Raya”, entre el Marquesado y Antequera; al norte, con las estribaciones más empinadas del cerro de El Fortín y al sur, con las zonas bajas en las márgenes del río Atoyac, que se encuentran hoy ocupadas por los patios de la exestación del ferrocarril y centros comerciales.
El pueblo de Santa María del Marquesado dejó de ser una entidad autónoma en sentido legal, el 7 de diciembre de 1908, cuando por decreto del gobernador Emilio Pimentel, pasó a formar parte de la ciudad de Oaxaca de Juárez, como Cuartel Noveno.
Jalatlaco
El pueblo de Jalatlaco originalmente fue un núcleo de habla zapoteca, que ya existía en el valle de Oaxaca cuando llegaron las fuerzas de Francisco de Orozco, el 25 de diciembre de 1521. Orozco la convirtió en un enclave español al asentar ahí a mexicas reclutados para el ejército conquistador. Mientras tanto, fundó su primer campamento en Oaxaca: Segura de la Frontera.
En este lugar, los españoles confinaron a esclavos mulatos y negros, que habían comprado su libertad. Separado de Antequera por el río que lleva su nombre, sus habitantes se especializaron en los oficios de la curtiduría y la cantería.
En nuestros días, el barrio de Jalatlaco está formado por una veintena de manzanas que estuvieron separadas de la traza de la antigua Antequera por el río Jalatlaco, el cual se entubó en 1970 y sobre él se construyó la Calzada de la República, que está adornada con una galería de personajes de la Reforma.
El templo actual fue consagrado a San Matías en 1700 y su construcción data del siglo 18; en 1941, el edificio fue declarado monumento histórico.
Trinidad de las Huertas
El origen del barrio de La Trinidad de las Huertas se relaciona con la necesidad de mano de obra indígena que tuvieron las primeras 120 familias españolas avecindadas en el Valle de Antequera, a partir de 1529.
Al principio, los indios llamados “naboríes” eran utilizados prácticamente como esclavos en las tareas de urbanización y edificación de la nueva ciudad y se fueron estableciendo poco a poco en las afueras de la traza urbana, habiendo recibido del municipio la promesa de repartirles solares.
Como esta promesa nunca se cumplió, hacia la segunda mitad del siglo 17 se quejaron con el Virrey Luis de Velasco, quien el 7 de julio de 1653 ordenó que se repartieran los solares ofrecidos, dando motivo así a la fundación, al sur de la traza, del pueblo de indios de la Santísima Trinidad, según lo cuenta el Padre Gay.
Desde que se establecieron los indígenas empezaron a producir legumbres y frutas para abastecer a la ciudad y el poblado comenzò a conocerse como Trinidad “de las huertas”, sin que fuera considerado como parte de la Villa de Antequera.
Hasta 1842, con motivo de la elaboración de un censo, Trinidad de las Huertas aparece como barrio de la ciudad. El templo que existe actualmente parece haberse levantado en el siglo 18.
Xochimilco
El pueblo de Santa María Xochimilco fue fundado por los mexicas que llegaron con los españoles y se establecieron alrededor de 1521. A diferencia de otros pueblos, Santo Tomás Xochimilco siempre se consideró como parte del Valle de Oaxaca.
En la Colonia, sus habitantes comenzaron a desarrollar el oficio que todavía hoy los distingue: los telares.
No se sabe cuándo fue construido el templo, pero es probable que desde su fundación el pueblo haya contado con una sencilla edificación que sirviera para la evangelización de sus habitantes.
Barrio del Carmen Alto
En 1486, soldados mexicas fueron enviados por el Rey Ahuízotl al Cerro del Fortín para vigilar los movimientos de sus enemigos, los zapotecas. Para poder cumplir este objetivo establecieron un campamento en la zona más alta del valle. Ahí, los mexicas construyeron un teocalli dedicado a alabar a la Diosa Centéotl, quien representaba la fertilidad de las cosechas, el maíz y la abundancia.
Cuando llegaron los primeros españoles, mandaron destruir el antiguo adoratorio y pirámide mexica, con el objetivo de cristianizar a los indígenas y acabar con la religión pagana, para lo cual se construyó en ese mismo lugar, con las piedras derrumbadas, la ermita de la Santa Vera Cruz, pero fue muy impopular y abandonada con rapidez.
La evangelización de los nativos hizo necesario crear ermitas en cada barrio
En 1696 arribaron a Nueva España los frailes de la orden de Carmelitas Descalzos, quienes recibieron como donación de parte del obispado el antiguo casco de la ermita de la Santa Vera Cruz, así como un terreno colindante, donado por el Ayuntamiento, para que se pudiera construir tanto el convento como una iglesia totalmente nueva.
El obispo Tomás de Monterroso fue el responsable de la donación y la construcción de lo que hoy conocemos como la iglesia “del Carmen Alto”, la cual duró tres años. Los Carmelitas fueron auxiliados durante todo este proceso por el famoso filántropo portugués Manuel Fernández Fiallo.
