La llegada de las fiestas decembrinas, a partir de la celebración de la Virgen de Guadalupe, se convierte año con año en un alivio para los verbeneros, ante las bajas ventas registradas durante el año.
Cada 10 de diciembre, comienzan su movilización e instalación en los alrededores del Paseo Juárez El Llano, para aprovechar la gran afluencia de personas que llega a rendir pleitesía a la Morenita del Tepeyac.
Ofrecen de todo. Memelas, quesadillas, empanadas de amarillo, de verde y con flor de calabaza, tacos dorados, molotes, tostadas, clayudas, tortas, garnachas, pollo garnachero y otros tantos productos de la vasta gastronomía oaxaqueña.
Pero tampoco pueden faltar las tradicionales aguas frescas de chilacayota, horchata, jamaica y de diferentes frutas, así como el indispensable tejate.
También se expenden nieves de diferentes sabores y los dulces típicos de los Valles Centrales y del Istmo de Tehuantepec, entre otras delicias más.
Aunque igualmente ofertan ropa típica e interior para dama y caballero, bisutería, cosméticos, accesorios de teléfono celular y de equipo de computación.
A los verbeneros se les han sumado los llamados ferieros, con sus juegos de azar y mecánicos, aunque algunos de estos últimos, están vetustos y en deficientes condiciones.
Los desvencijados juegos mecánicos también llegaron. FOTO: Emilio Morales
Se encomiendan a la Virgen
La mayoría de las comerciantes de alimentos y aguas frescas se encomiendan a la Virgen de Guadalupe para tener una buena venta y recuperar algo de las pérdidas tenidas durante el año.
“En el nombre de Dios y de la Virgen, que tengamos bastante trabajo y buenos ingresos, porque llega mucha gente”, suplicó doña Teresa Rosa Antonio Hernández, integrante de la Unión de Productoras de Tejate de San Andrés Huayápam.
De hecho, las fiestas decembrinas son esperadas, porque junto con las festividades de la Guelaguetza, es cuando tienen más ganancias.
“Es como un aguinaldo para nosotras, después de trabajar todo el año”, asentó.
Primeramente Dios, nos va a ir bien
Doña Blanca Estela Vásquez Bazán, vendedora de antojitos, espera también que las ventas en estas verbenas decembrinas sean benevolentes.
“Es una época buena, una de las mejores del año, primeramente Dios, nos va a ir bien. Muchas personas llegan a visitar a la virgencita y eso, nos ayuda mucho”, asentó.
La apuesta a lograr buenas ventas obedece fundamentalmente a que su actividad comercial, constituye el principal sustento de la familia.
“Es que de esto dependemos; cuando no ha habido buenas ventas por las manifestaciones y bloqueos, se nos complica mucho sacar adelante a la familia”, agregó.
Cocina istmeña, un atractivo
Los productos de la cocina típica de la región del Istmo de Tehuantepec, también se convierten en un atractivo para quienes acuden a visitar a la Virgen de Guadalupe y como consecuencia, las comerciantes tienen bastante aceptación.
“Siempre nos ha ido bien aquí, gracias a la virgen, porque nuestra comida se distingue de lo tradicional del Valle. Vendemos garnachas, pollo garnachero, molotes de plátano, dulces, crema y muchas cosas de nuestra región”, explicó doña Rosa Elba López Salinas, oriunda de San Blas Atempa.
Por esta situación, su puesto es uno de los que más clientes reciben al día para consumir sus platillos.
“Aquí hacen también la garnacha, pero no es lo mismo al de allá. Gracias a eso, tenemos bastante clientela, porque cada quien con su guiso”, asentó.
Afectan a restaurantes y otros negocios
Sin embargo, la presencia de los verbeneros afecta a casi una decena de restaurantes establecidos en los alrededores del Paseo Juárez El Llano, principalmente debido a la falta de espacios para estacionarse y por la doble fila de vehículos, que se generan en las avenidas Juárez y Pino Suárez, así como en la calle Doctor Liceaga.
Quienes sufren también un descenso en sus ventas son los comerciantes establecidos en casetas en la parte norte del Paseo Juárez El Llano.
Incluso, la presencia de la verbena repercute también negativamente, porque prácticamente son invadidos sus espacios de trabajo.
“Claro que sí nos afecta, porque casi quedamos sin espacio y no tenemos mucho trabajo. Mucha gente ya no viene”, dijo un antiguo bolero del parque.
Después, a la Soledad
La verbena en el Paseo Juárez El Llano se mantendrá hasta el próximo sábado, para después trasladarse a la avenida Independencia y calles aledañas, en los contornos de la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Soledad, ante la festividad de la virgen en esa advocación mariana, el próximo martes.
