Oaxaca es el estado que menos avanzó en la universalización de la educación en jóvenes de 15 a 24 años entre 2000 y 2015, pues pasó de una cobertura del 30 por ciento, al 37.9 por ciento, que lo coloca en el rango de porcentajes bajos a nivel país en la tasa de escolarización.
"Guerrero y Oaxaca entraron en el rango de los porcentajes más bajos en 2015, al incrementarse solo 7 puntos en cada caso", indica el análisis denominado Oportunidades de educación y empleo para la juventud, 2000-2017, del Instituto Belisario Domínguez.
Hay cuatro estados que tanto en 2000 como en 2015 registraron las tasas de escolarización más bajas del país (menores al 30%): Chiapas, Michoacán, Guanajuato y Quintana Roo, sin embargo, estas entidades avanzaron arriba de 10 puntos porcentuales en cobertura.
La Ciudad de México es un caso atípico, pues debido a la concentración de la población y de los servicios educativos, es la entidad con los mayores porcentajes de asistencia en el país: ahí acudían a la escuela 48 de cada 100 jóvenes en el año 2000 y 56 de cada 100 en 2015.
La baja tasa de escolarización de la juventud puede derivarse de la insuficiente extensión de la educación media y superior, de la falta de candidatos con los requisitos académicos para ingresar a esos niveles (haber concluido la educación básica y media, respectivamente), de la imposibilidad de continuar la trayectoria escolar o la decisión de interrumpirla, señala el documento.
Vulnerables
Las personas jóvenes en México son uno de los grupos más vulnerables frente a la violencia y la criminalidad, pueden ser víctimas o transformarse en victimarios, y ha sido especialmente afectado por la violencia homicida que se incrementó significativamente desde 2007.
La población de entre 15 y 29 años constituye el segundo grupo más afectado por el homicidio, después de las personas adulta, analiza la investigación.
Las personas jóvenes víctimas de homicidio se correlacionan fuertemente con desempleo juvenil, abandono escolar y desigualdad salarial .
Los hombres jóvenes con baja escolaridad y que desempeñan trabajos precarios son el grupo predominante de víctimas de homicidio; el caso de las mujeres no sigue necesariamente el patrón de los varones, sino que se relaciona con el crecimiento urbano y los polos de desarrollo de industrias de servicios y maquila.
