CIUDAD DE MÉXICO.- El Estado como una figura materna en una constante dualidad oscuridad-luz, que puede generar orgullo pero también violencia contra sus hijos, es la imagen con la que trabajó la escritora Carla Faesler en Dron (Mi madre era un granadero), editado por el sello Impronta. El libro está estructurado como un solo poema con imágenes y metáforas sobre el horror, la brutalidad y la injusticia que puede ejercer un gobierno contra sus ciudadanos.
Faesler, también autora de libros como Formol, Catábasis Exvoto y Anábasis Maqueta, que ganó el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen en 2004, dijo que vivió la escritura de este nuevo título como una revisión en retrospectiva a su militancia, que dejó en momentos claves, y mirando hacia el futuro de la lucha social.
Para la poeta, este momento es crucial para la movilización social, sobre todo gracias al movimiento feminista, el más importante en la actualidad, potente y universal, según su perspectiva. El reto que se presenta, dijo, es mirar hacia el futuro y repensar las formas en que las comunidades se organizan para la resistencia. Sin embargo, la poesía responde a otros dilemas, y es una forma de responder preguntas. "La imagen de la madre como un granadero es en realidad la imagen de la patria.
El poema corre en los ejes entre lo público y lo privado, y en medio está el impacto mediático que tiene en las vidas la televisión y cómo nos influye", señaló Faesler al respecto. La madre es el personaje metafórico del poema, la madre-patria que cría, nutre y cuida, aparentemente. "Hay que dejar de romantizar el nacionalismo y el patriotismo, así como estamos dejando de romantizar el amor y las relaciones de pareja. El patriotismo y el nacionalismo, son al fin y al cabo, vehículos de intolerancia, xenofobia y violencia sin fin", resumió. Dron, de alguna forma, se presenta como un manifiesto.
