En la parábola del rico y del pobre, aparece un ministerio muy importante de los ángeles, que es el de conducirnos al Señor en el momento de la muerte: "Sucedió, pues, que murió el pobre Lázaro y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham (Lc 16-22).
En lo más recio de la agonía del Señor en el huerto de Getsemaní, se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba (Lc 22-43).
En la mañana de la resurrección de Jesús, aparecen de nuevo los ángeles tal como lo habían hecho la noche de su nacimiento. “De pronto se produjo un gran terremoto, pues el ángel del Señor bajó del cielo y acercándose hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella. Su aspecto era como el relámpago y su vestido blanco como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: 'No temáis, pues sé que buscáis a Jesús el crucificado; no está aquí, ha resucitado como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba, y ahora id enseguida a decir a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos. Mirad, irá delante de vosotros a Galilea, ahí lo veréis, ya os lo he dicho'" (Mt 28- 2,7).
Los discípulos oyeron hablar de esta presencia angélica el día de la resurrección y por eso comentaban: nos dejaron estupefactos ciertas mujeres que yendo de madrugada al monumento, no encontraron su cuerpo y vinieron diciendo que habían tenido una visión de ángeles que les dijeron que vivía (Lc 24-22).
En Belén, los ángeles dijeron que Jesús había nacido, y en Jerusalén dijeron que había resucitado. Fueron los ángeles encargados de las dos grandes noticias, la del nacimiento del Salvador y la de la resurrección de entre los muertos. María Magdalena tiene la dicha de ver dos ángeles vestidos de blanco y sentados el uno en la cabecera y el otro en los pies de donde había estado el cuerpo de Jesús y pudo oír de ellos el testimonio de la resurrección del Señor; le dijeron: ¿Por qué lloras, mujer? Ella les dijo: porque han tomado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto (Jn20,12-13).
Después de la ascensión, vienen dos ángeles en forma de varones con túnicas blancas para decir a los discípulos: "Hombres de Galilea, ¿qué estáis mirando al cielo? Ese Jesús ha sido arrebatado de entre nosotros al cielo, respondieron. (Hch 1-11)
Cuando uno medita en el papel que desempeñan los ángeles en la vida de Jesús y en las frecuentes y grandes afirmaciones que él hace acerca del ministerio de los ángeles, siente uno pesar de la pobreza de fe de muchos que no ven la realidad angélica y que quieren restar importancia aún al llegar a negar una doctrina tan importante como ésta; esos tullidos tienen necesidad del ángel del Señor que los tome y los sumerja en la piscina (Jn 5-4).
