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La Reina de los Ángeles

Foto(s): Cortesía
Redacción

Quiero contarles una historia que sucedió el 18 de julio de 1830; Catherine Laboure, una mujer de las Hermanas de la Caridad, despertó en 140 Rue du Bac en París, Francia, con la visión de un ángel brillante, que la invitó que fuera a la capilla rápidamente; cuando Catherine llegó ahí, contempló a la Reina de los Ángeles, quien le transmitió un mensaje especial para ella.


En este primer mensaje le dijo a Catherine, que ella era la madre bendita de todos los niños. Ella se llamó a sí misma la Reina de los Ángeles.


Después de la primera visita, Catherine se dedicó a una profunda soledad y oración durante varios meses; cada mañana regresaba a la capilla, esperando volver a ver a la Reina de los Ángeles. Una mañana, ella apareció parada sobre un globo, bañada de una luz brillante y vestida por el Sol.


Ella usaba anillos en cada dedo; cuando abrió las palmas de sus manos, salían rayos de fuego resplandecientes para iluminar el globo. Los ángeles irradiaron una inmensa luz brillante, mientras la Reina decía las siguientes palabras:


“La esfera que ves representa al planeta Tierra; estos rayos que irradian de mis manos, simbolizan las gracias que me confiaron para dárselas a mis hijos que me las pidan. Las gemas que no irradian son las gracias que mis hijos olvidan pedir. La luz de los ángeles simboliza su poder y su presencia en la tierra. Permítanme ayudarlos hijos míos; busquen la luz de los ángeles”.


Las visitas de Catherine se intensificaron, los rayos de las manos de la Reina emitían fuego sobre todas las partes de la tierra; la Reina de los Ángeles ahora dijo:


“Es la voluntad Divina que se haga una medalla portando la imagen de esta visión celestial que se te otorgó; la medalla siempre será una señal de mi protección y la presencia de los ángeles para llevarte a lo largo de los caminos de amor incondicional de la divinidad por ti. Todos los que usen esta medalla con confianza, tendrán grandes gracias, bendiciones y fuerza”.


Esta medalla fue elaborada y distribuida a los católicos del mundo, pero esta creencia, como los mismos ángeles, no son propiedad de la misma religión; los esenios, grandes conocedores de los misterios Divinos, decían que para encontrar el equilibrio, como todo en la naturaleza, debemos, como en toda familia, tener padre- madre, masculino- femenino; los orientales lo manifiestan como el equilibrio Ying- Yang, pasivo- activo.


La Reina de los Ángeles envía a los Serafines para que reúnan las oraciones humanas y las canalicen a las Divinidades; todos los ángeles la veneran profundamente; por lo tanto, cuando la invoques, también estás invocando a las huestes angélicas, sin tener en cuenta tu sistema de creencias o si piensas o no en ellos, si reconoces la presencia de los seres angélicos notarás la diferencia; si no crees, inténtalo y descúbrelo.


Recuerda que los humanos somos conductos de energía espiritual en el mundo material y que los ángeles son conductos de energía material en el reino espiritual; eso hace que ambas especies sean un puente que enlaza el reino material con el reino espiritual; y en todo esto encontramos las enseñanzas de Dios para nuestro proceso evolutivo.

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