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La Noria: calles minadas

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Las calles del Barrio de La Noria son como una extensión de la luna. Las vialidades, cordones cunetas y hasta las banquetas están invadidas por baches y vados. No aguantaron la temporada de lluvia.


Para quienes transitan diariamente, el paso se hace difícil y hasta peligroso. Ir el vehículo o en motocicleta implica zigzaguear para evitar caer en algunos de los hundimientos zanjados sobre las obras de drenaje y agua potable que realizó Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de la Ciudad de Oaxaca (SAPAO) en el mes de febrero.


“Así como quedaron las calles, se ve que las obras fueron hechas al vapor”, señala Laura, integrante del Comité de Vida Vecinal (Comvive) del barrio de la Noria.


Seis fugas en 20 días


Pocos meses después de que SAPAO concluyó las obras del cambio de tubería del agua potable, brotaron las primeras fugas sobre la calle de Manuel Doblado. Primero fue una, luego dos y hasta tres al mismo tiempo; en total, seis en menos de 20 días.


Las fugas llevaron a que SAPAO abriera de nueva cuenta la carpeta asfáltica. Al terminar, sólo regresaron la tierra a los huecos, pero no reencarpetaron “porque eso ya no les correspondía”. Las lluvias fueron deslavando los puntos y formando cráteres.


Laura e Irene, dos de las vecinas más activas dentro del Comvive, van mostrando uno a uno los hundimientos o vados desde La Noria hasta Eduardo Mata. El recuento es de 18, sin contar con los baches abiertos por las fugas de agua.



A ocho meses del cambio de tubería de agua potable, las fugas de agua son constantes; en el último mes se presentaron hasta seis. FOTO: Román Carlos

A esa hora, son pocos los vehículos que bajan hacia el Periférico por Manuel Doblado y su paso ya se torna riesgoso, debido a que quienes no conocen el estado en el que se encuentran las calles, caen de sopetón. Por la tarde, el riesgo de un choque por alcance, aumenta.


Ir en motocicleta es aún más peligroso, incluso para quienes conocen cada uno de los vados. “Yo, por seguridad, evito pasar por esta calle de noche, no vaya a ser la de malas”, explica un motociclista que utiliza esta vía como paso diario.


Laura explica que durante la realización de obras de SAPAO, el comité sugirió a la dependencia de gobierno que compactaran correctamente la tierra y que dejaran un margen considerable para colocar el asfalto, de tal manera que con el peso de los vehículos, aquél punto no sufriera hundimiento.


“Me dijo uno de los trabajadores: ahora ya sabe usted más que yo; pero sólo se burló. Ahora vea el resultado”, relata la mujer.


Zanjas sin pavimentar


Vista a lo largo, sin vehículos, la calle luce cuarteada aunque los hundimientos no son tan evidentes. En una calle paralela, es decir sobre La Noria, la situación es aún peor. El cambio de red de agua potable realizado en el 2012, dejó zanjas sin pavimentar. 


De acuerdo con un estudio nacional realizado por el Instituto Mexicano del Cemento y del Concreto (IMCYC) junto con la firma especializada en investigación De La Riva Group para conocer la opinión de quienes transitan por vialidades urbanas, el 83 por ciento de los encuestados opinó que las calles por donde transitan están en mal estado.


La encuesta fue aplicada el año pasado a 3 mil 88 personas entre hombres y mujeres de 18 años en adelante, que conducen autos en los 32 estados de la República Mexicana.


El estudio también arrojó que el 89 % opinó que los baches son el principal problema, seguido de la poca iluminación con un 63 %, vados con 25 % y poco agarre con 17 %.



Las coladeras que dejó SAPAO: unos tubos de PVC incrustados en cemento. FOTO: Román Carlos

Mínima inversión


Asimismo, 96 % de los encuestados responsabilizaron al gobierno de la calidad de las calles, siendo el municipal (70 %) el principal responsable, seguido del estatal (18 %) y federal (8 %).


El 89 % consideró que el gobierno no está invirtiendo suficiente dinero en calles, mientras que el 92 % opina que la inversión inicial al construir vialidades, debe ser mayor para buscar ahorros a largo plazo.


Dentro de los materiales con los que las calles son pavimentadas, el 79 % preferiría que fuera con concreto y 21 % con asfalto.


Del 100 por ciento de la muestra, el 91 % prefiere calles que requieran menos reparaciones, aunque puedan ser más difíciles de reparar, mientras que el 9 % prefiere calles que se reparen fácilmente, aunque las reparaciones sean más frecuentes.

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