Pasar al contenido principal
x

La muerte, "cotidiana perversión"

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

“Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”. El psicólogo Jorge Everardo Aguilar Morales recurre a este poema de John Donne para explicar que la violencia generalizada ha hecho de la muerte un espectáculo, un show, que atañe a otros, que nos es ajeno.


“Nos hemos acostumbrado a ver asesinatos, decapitados, muertes violentas, y lo grave es que esto no genera indignación, ni siquiera de una manera que nos permita comprender los factores causales de la violencia y se provoque una acción comprometida para que las cosas cambien”.


El codirector del programa docencia positiva: el diseño de ambientes amigables, incluyentes y sin violencia para el aprendizaje, subraya que la violencia se ha normalizado en la casa, trabajo, círculos sociales, etcétera. “De tal manera que vemos como normal toda la violencia que nos rodea y vivimos cotidianamente”.


“Esto insensibiliza a la gente del impacto que tiene la muerte de un ser humano, por eso se ve como un show y se actualiza permanentemente en todos los medios de comunicación, cotidianamente nos levantamos con imágenes cada vez más atroces”.


 




La violencia está dentro de nosotros, no fuera, precisan los psicólogos.

Cultura de la violencia


El también presidente de la Asociación Nacional de Docentes Universitarios, asevera que la generalización de la violencia tiene una raíz cultural. “En nuestra cultura actual se escuchan pocas voces que cuestionen las prácticas cotidianas de violencia, que en su forma más extrema conducen a la muerte y destrucción de la persona”.


“Se ha normalizado la corrupción, la falta de respeto a las leyes, el asesinato del contrincante político, la publicación de delitos violentos, la difusión de actos ominosos; se visualiza como normal que las autoridades actúen en forma violenta; pero también en la casa, escuela, trabajo y círculos sociales se practica de manera ordinaria la violencia”.


Añade que parafraseando a Murray Sidman con cada gesto, palabra y mirada amenazante o coercitiva, sembramos en el corazón de todos nosotros la semilla de la soledad, el miedo y la violencia. Con el paso del tiempo lentamente, durante años, los tallos negros que germinarán de esas semillas, se abren paso y lo inundan todo.


Manifiesta que en sentido contrario, paradójicamente, a pesar de la exposición permanente hacia fenómenos vinculados con la violencia y la muerte, en el terreno psicológico existe una cultura que promueve la negación de la experiencia de la amplia gama de emociones vinculadas con la misma.


 




La directora del proyecto paz y felicidad, Fabiola Margarita Santiago García, expresa que ni siquiera estamos preparados para aceptar la muerte.

 


La no violencia


Aguilar Morales destaca que desde un punto de vista educativo, debemos realizar un activismo permanente para desarrollar una cultura de la no violencia. “Esto implica que debemos explorar nuevas formas de alcanzar nuestros objetivos y de influir en los demás; no basta criticar la violencia, debemos sustituir las prácticas culturales violentas por nuevas que fomenten la comunalidad”.


Asevera que el desarrollo de una amplia definición contextual de nuestra identidad, en donde se reconozca la amplia red de conexiones de un individuo con otros seres humanos, con otros seres vivos y con la naturaleza, es un primer paso esencial en la lucha por la paz y la no violencia.


“Hay que entender aquella frase de la cultura oriental: yo soy mi vecino y mi vecino soy yo; debemos entender que el desarrollo personal es parte del desarrollo comunitario, que el desarrollo de la comunidad es parte de nuestro desarrollo personal”.


Recurre a otra cita, en esta ocasión, del Dalai Lama: "Debemos buscar construir un jardín en el que con el paso del tiempo podamos sentarnos a contemplar lo que hicimos y tener un poco de calma en este recorrido. La forma de construir ese jardín, de tener un momento de calma en el futuro, es teniendo gestos nobles hacia la comunidad”.


Asevera que finalmente la violencia no está fuera de nosotros, está dentro. “Pero rechazamos que nosotros seamos responsables de estas condiciones de violencia generalizada que vivimos hoy día, pues son prácticas que hemos instaurado en nuestra cultura”.


“Por eso vemos la violencia y la muerte como algo que no tiene que ver con nosotros, lo vemos como un espectáculo. Como decía Donne, vemos la muerte del otro, no la de nosotros mismos”.


 




El psicólogo Jorge Everardo Aguilar Morales asevera que actualmente percibimos a la muerte "como un show ajeno a nuestras vidas".

 


La negación a la muerte


Por su parte, la directora del proyecto Paz y Felicidad, Fabiola Margarita Santiago García, expresa que otro problema es que ni siquiera estamos preparados para aceptar la muerte. Porque no somos capaces de entender que cualquier actividad que resulte significativa, trae consigo dos tipos de experiencias emocionales contradictorias.


“Ser padre o madre es sumamente gratificante, pero conlleva una preocupación permanente sobre el rol a desempeñar, lo mismo que el trabajo, todas nuestras actividades. Cada vez que nos involucramos en un proyecto que nos hace sentir plenos, se generan también dudas acerca del futuro. La vida misma es en sí por momentos gratificante y en otros angustiosa”.


Dice que de esta forma, cuando aparecen emociones no placenteras, la respuesta común es evitarlas a toda costa. “La negación de la realidad, el pensamiento rígido o categórico, la poca flexibilidad psicológica, incluso el pensamiento prejuicioso o estereotipado tiene que ver con esta falta de reconocimiento de la diversidad que hay en el mundo, en todos los terrenos, incluido el emocional. El uso de sustancias adictivas que impiden ese contacto emocional, puede también ser explicado por nuestra cultura como una forma de evitar cierto tipo de experiencias”.


“Así que nos hace falta una cultura en la que consideremos, como dijo Herman Hesse, que ningún sentimiento es pequeño o indigno, que entendamos que no vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia, es una estrella que apagamos”.


Explica que cuando tiene lugar una pérdida irremediable, lo más sano es sentir plenamente lo que se siente. “Puede parecer una contradicción, pero este proceso incluye la pérdida y el dolor, pero también puede incluir otras muchas cosas, tales como la sonrisa por las cosas divertidas que hizo esa persona o el aprecio por lo que llevó a cabo en la vida. Es una cuestión de flexibilidad”.


La psicóloga cita un proverbio australiano: "Todos somos visitantes de este tiempo, de este lugar, estamos solamente de paso. Nuestro propósito aquí es observar, aprender, crecer, amar… y después volver a casa".


Buscando el bienestar


Fabiola Margarita Santiago García dirige un espacio para la búsqueda del bienestar y desarrollo personal a través de la difusión de terapias contextuales de tercera generación.


La sentencia


“En el momento que aceptes aquellos problemas que te han sido dados, la puerta se abrirá”. Rumi, poeta persa.


Ejes de la educación


Los expertos proponen que la educación incluya ejes transversales para el desarrollo de la flexibilidad psicológica y el desarrollo de nuevas prácticas culturales no violentas.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.