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La Mixteca y su héroe: Valerio Trujano

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

Las primeras manifestaciones de la lucha independentista en la región de la Mixteca oaxaqueña se dieron en 1811, cuando Antonio Valdés, originario de Tataltepec, incitó a la insurrección de los pueblos de la región.


De acuerdo con el abogado Francisco López Bárcenas, el plan de los rebeldes era unirse a las tropas de José María Morelos y Pavón, que en esas fechas había incursionado en la Costa Chica con la intención de tomar el fuerte de Acapulco, pero tardaron demasiado en hacerlo y las tropas realistas al mando de Luis Ortiz de Zárate y Juan Antonio Calendas los derrotaron en el cerro de Chacahua.


Añade que después de la insurrección de la Costa, las rebeliones continuaron por la parte de la Mixteca, donde los pueblos tomaron la decisión de unirse a los insurgentes.


Los brotes de inconformidad


Sin embargo, en los centros importantes de la zona, los alzamientos fueron producto de pequeños grupos de inconformes, algunos de españoles criollos y otros mixtecos, que reclamaban atención de las autoridades virreinales. En 1811, por ejemplo, las autoridades españolas se quejaban de que los pueblos de Chazumba y Tepeji de la Seda, cercanos a Huajuapan, se habían adherido a la causa insurgente, mientras que el gobernador de Acatepec, Distrito de Tehuacán, les ofrecía apoyo a los realistas.


En la ciudad de Tlaxiaco, la situación fue similar. El 17 de diciembre de 1811, el señor Anastacio Somellera y Uriarte denunciaba ante la Junta de Seguridad, Policía y Buen Gobierno de Oaxaca, que “se sabía que en el pueblo de San Pedro Apóstol -hoy barrio de San Pedro de la ciudad de Tlaxiaco-, los indios tenían un gran número de escopetas -entre 300 y 500-, destinadas a los rebeldes”.


En esta zona, los brotes más importantes de la rebelión no surgieron de los pueblos, sino de los criollos acomodados. Uno de sus líderes fue José Chepito Herrera, un trapichero que competía por el mercado de azúcar con Manuel Esperón, dueño de la hacienda de La Concepción, en la cañada de Yosotiche, Tlaxiaco, que a su vez comandaba las fuerzas realistas.



EL NACIMIENTO

Valerio Trujano nació el 19 de mayo de 1767 en el rancho del Cerrito de las Cabras (también conocido como Loma de las Cabras), junto al meridional barrio de San Gabrielito, en el pueblo de Tepecoacuilco (hoy de Trujano).



 


El héroe Valerio Trujano


La excepción fue el indígena chontal Valerio Trujano, amigo de José María Morelos y Pavón y de Vicente Guerrero, a quienes conoció en su juventud cuando los tres se dedicaban a la arrería, quien tan luego como se enteró del estallido de la Guerra de Independencia, se preparó para incorporarse a ella, finiquitó sus compromisos mercantiles y con el dinero que había ahorrado armó su propio ejército.


En una de sus primeras acciones de guerra se apoderó de un cargamento de armas que José Mariano Almanza, el agente del gobierno en Oaxaca, enviaba al ejército realista desde el puerto de Veracruz.


En su ensayo Los Pueblos Mixtecos en la Guerra de Independencia, López Bárcenas señala que este salto le dio bastante fama en la zona y fortaleció la lucha en la cual incursionaba, al grado que los realistas lo consideraron un grave peligro para la estabilidad de la región.


Cuando las fuerzas de José María Morelos y Pavón tomaron la ciudad de Tlapa, Distrito de Tehuacán, Valerio Trujano decidió unirse a ellas y al integrarse al ejército insurgente, se le reconoció el grado de coronel.


LOS DATOS CURIOSOS

En su partida bautismal, levantada por el párroco José Francisco de Monte, que también realizó el bautizo, aparece como Valerio Antonio, pero cuyo segundo nombre nunca usó, ni figura en otro documento. Además, no se llevaba el apellido Trujano, lo adoptó en honor de José María Trujano, oriundo de su pueblo, que era arriero.


 


En octubre de 1811 lo acompañó hasta Acapulco y tras la fallida acción militar de El Veladero, Trujano marchó a Huajuapan, donde resistió el sitio de 111 días, el más largo durante la Guerra de Independencia, con menos de 500 hombres.


El Sitio de Huajuapan


Las fuerzas insurgentes comandadas por Valerio Trujano y Miguel Bravo se reunieron a principios del mes de marzo de 1812 en Tamazulápam, con el fin de rendir al general realista José María de Régules Villasante, quien se encontraba fortificado en Yanhuitlán.


Al inicio de los ataques insurgentes, Régules decidió retroceder y ocupar solamente la parroquia del pueblo y casas cercanas; a pesar de ello, justo cuando las fuerzas insurgentes se encontraban a punto de completar su victoria contra las españolas, los insurgentes se retiraron. Después de este hecho, Miguel Bravo marchó con dirección a Cuautla en apoyo del General José María Morelos y Pavón que se encontraba asediado por las tropas realistas, mientras que Trujano fortificó Huajuapan, ante lo cual el comandante realista Bonavia formó una división para desalojar la plaza tomada por los insurgentes.


Al mando de Régules, las tropas realistas llegaron a Huajuapan el 5 de abril de 1812, siendo aproximadamente unos mil 500 hombres con 14 piezas de artillería. Cinco días después, las tropas realistas rompieron fuego sobre la plaza, utilizando toda su artillería contra las fortificaciones rebeldes. Trujano, sin cañones, no logró responder el ataque hasta que ordenó la fabricación de artillería con las campanas de la iglesia del pueblo, del 10 de abril hasta el 24 de julio.


Los ataques realistas a la plaza fueron constantes, sin embargo eran rechazados por los insurgentes comandados por Trujano. El 17 de mayo fue enviado un mensajero con el fin de dar parte al general Morelos de la situación de la plaza, por lo que el General ordenó ponerse en marcha para auxiliar a Trujano.


Morelos se dispuso ir a Huajuapan para ayudar en el sitio, aunque envió en un principio al general Miguel Bravo. El día 23 de julio de 1812 se rompe el sitio, con la llegada del General Morelos a Huajuapan, como a las cuatro de la tarde, junto con miles de hombres, entre ellos, Vicente Guerrero, los Galeana y los Bravo.


LA MUERTE

El 12 de octubre de 1812, el General José María Morelos y Pavón comunicaba a Ignacio Rayón el fallecimiento del Coronel Valerio Trujano, a través de una carta: Campeando el coronel don Valerio Trujano para retirar los víveres y ganados de los contornos de Puebla, con más de 200 hombres el día 5 de la fecha en el rancho de la Virgen cerca de Tepeaca, amaneció cercado por más de 700 realistas al comando de don Saturnino Samaniega el que está agonizando de balazos si no ha muerto, habiendo muerto dos oficiales de ellos, muchos soldados, y heridos. Los que se retiraron a las once del día, con tanto miedo que ni sus fusiles alzaron dejando a los nuestros sitiados libres. De nuestra parte murió el coronel Trujano con más de 20 soldados que era la mitad de 50 con los que quiso romper la línea por escapar a su hijo. Murió el comandante realista de Tepeaca en esta acción Samaniego, y el de artillería, y que tuvieron como 200 heridos lo dice el alférez Ramírez en su parte a Puebla.


 

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