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La memoria olvidada duele: Grañen Porrúa

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

“La historia del hombre ha dejado su huella en la palabra escrita, por eso cada documento tiene un alma, la voz de quien la escribió, y también la de aquellos lectores que vivieron y soñaron con él; por eso la memoria olvidada duele, nos pierde”, aseveró la presidenta de la Fundación Alfredo Harp y de la Asociación Civil Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México (Adabi), María Isabel Grañen Porrúa.


Al intervenir en la inauguración de la Ciudad de los Archivos de Oaxaca, en la que participó activamente la Fundación Harp Helú, sostuvo que Oaxaca es heredera de verdaderos tesoros documentales que llenan de orgullo a México.


A pesar de ello el legado del archivo estatal permaneció abandonado muchos años. “Estaba en condiciones lamentables, amontonado, sucio, desorganizado y revuelto; era urgente atender esta situación y las autoridades federales y estatales, así como la ADABI de México, decidieron participar en su rescate”.


Sobre el acervo


Añadió que los documentos fueron fumigados y limpiados. Cada hoja de los 88 mil 774 expedientes entregados se cepilló para eliminar el polvo acumulado durante años, se les quitaron los clips, folders y papeles ácidos; se desdoblaron para impedir su rotura y aquellos que tenían hongos y termitas fueron intervenidos adecuadamente.


Informó que el acervo se organizó temática y cronológicamente, apegados a las normas de la archivística internacional, pero además parte de ellos han sido catalogados y digitalizados.


La construcción


Grañen Porrúa dijo que el Gobierno del estado donó el terreno y la Fundación Harp Helú patrocinó el proyecto del arquitecto Ignacio Mendaro Corsini, quien lo realizó con sumo esmero y supervisó su construcción.


Comentó que el edificio cuenta con instalaciones de punta para la conservación de los documentos históricos de Oaxaca, además de una sala para investigadores, talleres de clasificación, restauración y reproducción; aulas para seminarios, salas de exposiciones, bibliotecas juveniles e infantiles, una ludoteca, auditorio y cafetería.


“La construcción surge como un poema íntimo, conventual, que rinde homenaje a la arquitectura mexicana y a los patios de Oaxaca”.


Subrayó que el Archivo Histórico de Oaxaca se convierte hoy en un símbolo, “significa pisar el futuro con el corazón en nuestro pasado; estoy segura que además será un parteaguas en la situación de los archivos de México”.

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