TUXTEPEC, Oaxaca.- Para llegar a Santa Cruz Tepetotutla, ubicada en el municipio de San Felipe Usila, en la Cuenca del Papaloapan, hay que recorrer 46 kilómetros -saliendo de Tuxtepec- rodeados de una amplia vegetación del bosque mesófilo y una gran variedad de helechos.
Sobre el cerro se logran apreciar los helechos en diferentes tamaños y tonalidades, desde los más pequeños hasta los gigantes que llegan a rebasar la estatura de una persona promedio y que conforman una cascada verde que deleita la pupila del viajero que se adentra en el camino de aproximadamente dos horas.
La comunidad y su bosque
Niños, hombres y mujeres, lograron unirse en un mismo objetivo: la conservación de sus más de 26 mil hectáreas de bosque, donde se alberga una gran vegetación y fauna, que permite el nacimiento de cascadas que en conjunto forman lo que conocemos como el majestuoso río Papaloapan.
Entre sus bosques se encuentran los árboles pivotantes, como un principal atractivo, diferentes especies de palma camedor, la llamada mala mujer y la flor carnívora.
Los árboles pivotantes son una característica importante de los bosques que rodean Tepetotutla
Ser poseedores de tan amplia vegetación les ha llevado a ser blanco de empresas que buscan explotar sus recursos naturales, sobre todo la madera, que la comunidad se ha negado rotundamente a perder, emprendiendo una lucha por la conservación de su tesoro natural.
Al ser una comunidad ubicada a gran distancia, requerían un camino para mejorar la comunicación y el transporte, que podría ser sinónimo de crecimiento.
La comunidad hizo un convenio inicial con una empresa constructora para la elaboración de su camino, acordando que sólo se iba a derribar los árboles sobre el paso; sin embargo, durante la primera quincena de trabajo cortaron el trazo, para después comenzar a jalar madera fuera del perímetro pactado.
"La comunidad, al ver esto canceló todo, no se permitió avanzar, ya que no estaban de acuerdo en que se tiraran los bosques", relató Pedro Osorio Hernández, guía local.
Al interior se alberga una importante fauna, como el jaguar y el puma
El camino que existe actualmente tardó más de 40 años en realizarse, ya que se elaboró a través del programa empleo temporal.
"Muchas empresas ofrecieron que a cambio del bosque se nos construiría el camino, pero no aceptamos".
En Santa Cruz Tepetotutla, sus habitantes se introducen para aprovechar los frutos del bosque; saben que pueden extraer, pero no acabar con ello; cuidar y beneficiarse, labor que realizan con San Antonio del Barrio, San Pedro Tlatepuzco y San Antonio Amalpa.
Cobijo de fauna
La conservación de estos bosques ha permitido que las comunidades de su alrededor sean observadores y responsables de la supervivencia de una gran variedad de flora y fauna, entre estos el jaguar y el puma.
Dentro de Tepetotutla se tiene un sistema de monitoreo comunal; con la instalación de cámaras con infrarrojo han logrado constatar la fauna que albergan.
Hasta el momento contabilizan un total de 17 jaguares, además de una hembra con dos crías, la cual aún no incluyen en su conteo oficial.
Otras especies que alberga este bosque son el puma y el tigrillo; los avistamientos se han dado en diferentes horas del día.
Don Pedro Osorio lleva siete años como guía de turistas, conocedor de la fauna y vegetación de los bosques
A esto suman el ciervo, la ardilla, el tepezcuintle, además de aves como el colibrí, faisán, la mariposa cristal, la abeja melipona, entre otros.
Ecoturismo, árboles pivotantes
En su deseo de mantener sus bosques, la comunidad optó por el ecoturismo como una fuente más de sobrevivencia.
Los habitantes de Tepetotutla trabajan la tierra y producen para su auto consumo, desde café, maíz, vainilla, caña y miel, productos que aún no logran comercializar, más allá de uno que otro intermediario de los llamados "coyote", que realiza el viaje para comprar barato y revender en otras ciudades como Tuxtepec y Oaxaca.
Por ello, la asamblea decidió aprovechar sus recursos naturales.
Actualmente ofertan el recorrido de cinco senderos guiados, para aquellos que gustan del turismo de aventura.
Entre estos se encuentra La Cirila, que muestra la vegetación más variada; El Paso del Jaguar, donde te dan un recorrido por donde dicha especie tiene sus nichos y se muestran claras señales de su paso. Así como el sendero del Puente Colgante y la Cancha de pelota.
Además del sendero del árbol pivotante, donde se muestran al menos 15 árboles de esta especie, así como otros jóvenes que apenas se están formando; algunos llegan a rebasar los 15 metros de altura.
Dentro del sendero se logra apreciar al más grande de todos, denominado "La Catedral", ya que sus raíces se detuvieron sobre una enorme piedra, la cual quedó entretejida.
Los vestigios
La comunidad se encuentra a más de mil 200 metros sobre el nivel del mar
Tepetotutla cuenta con una gran historia por desenterrar; muestra de ello son las tumbas prehispánicas que fueron descubiertas por sus habitantes, así como una cancha de pelota, donde sus ancestros practicaban dicho deporte que era parte de su vida cotidiana.
Don Pedro Timoteo relató cómo un día, dentro de su propiedad, vio un hueco donde más tarde descubrió la existencia de una tumba, de donde extrajeron algunas vasijas que estaban en riesgo de ser aplastadas por la tierra que empezaba a hundirse.
Estiman que en la comunidad existen de 10 a 15 tumbas, que deben ser investigadas.
Personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) les sugirió la creación de un comité local para realizar las gestiones de investigación.
Los habitantes lamentaron el saqueo en un pequeño museo que colocaron en la escuela primaria, de piedras en forma de herramientas prehispánicas encontradas en el lugar. Al parecer, fueron hurtadas por presuntos maestros itinerantes que llegaron a la comunidad.
