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La crisis que se nos viene

Foto(s): Cortesía
Redacción

Primera de cinco partes


La serie de notas anterior solo sirvió como antesala de lo que anunciaba el título, pues para entender el hoy de la generación Z, no podemos dejar de lado su contexto y la historia de las generaciones que la anteceden.


La negación, una de tantas adversidades


Lo anterior lo menciono porque estamos acostumbrados a no tomarlos en cuenta, pues por regla general, cuando los hijos expresan en conducta sus conflictos internos, los padres se comportan como si dicho acontecer fuese ajeno a ellos. Tal fenómeno tiene explicación en una operación de la entidad psíquica llamada Yo, la cual se encarga de expulsar de su mundo interior todo aquello que le es incómodo o que de él mismo le causa displacer.


Un elemento útil en dicha operación psíquica es lo que conocemos como negación; pero explicar este fenómeno se torna complejo para quien la vive. Pues en ella se encuentran involucrados pensamientos y afectos que se verán develados si el individuo se atreve a responder las interrogantes que se abren cuando los hijos se vuelven un problema. ¿Por qué me contesta así? ¿Por qué es grosero conmigo? ¿Por qué no quiere hacer nada? ¿Por qué toma? ¿Por qué se droga? Estas son algunas de esas interrogantes que en ocasiones van acompañadas de frases como: “si todo se lo he dado”, “si no le ha faltado nada”, “siempre le enseñé el camino del bien”, por decir algunas.


La disyuntiva


Nuevamente me encuentro en la dificultad de decidir el camino a tomar para elucidar lo anterior, pues por un lado está aquel que nos llevaría a trastocar aquello que desde años atrás se sostiene a piedra y lodo; me refiero al ideal del amor materno, el cual ha castigado la conciencia de muchas mujeres. Por el otro lado se encuentra el que nos llevaría a hablar de los comportamientos que adoptamos padres y madres en la transmisión del conocimiento “útil” para la vida.


El primero nos llevará a un andar espinoso, pues tocará sensibilidades de almas bellas que irremediablemente nos trasladarán a una discusión desde la moral y la ética; ahora bien, desde donde les hablaré, es de un mundo donde lo bueno y lo malo convergen sin oposición alguna, siendo solo una parte muy pequeña (el Yo) de dicho mundo la que lo vive de manera contradictoria, como consecuencia del advenimiento de su conciencia moral (el super Yo). Es pertinente aclarar que bueno y malo lo tomé porque es la manera popular en que se les califica a ciertos afectos; sin embargo, la lupa de la moral altera la observación de la conducta humana, por lo que será necesario en determinado momento adoptar otros títulos que no alteren al fenómeno observado.


De esta manera queda abierto el sendero por donde continuaremos el recorrido de explicar el tema que dio título a las notas anteriores: La crisis del futuro, el hoy de nuestros hijos. Problemas de moralidad.


Continuará el lunes…


¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!


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