La pandemia por coronavirus (COVID-19) obligó a las autoridades a implementar estrictas medidas sanitarias en pro de la conservación de la salud de la ciudadanía. El uso obligatorio de tapabocas, la limpieza y desinfección de calzado, la toma de temperatura y la aplicación de gel antibacterial, se volvieron parte del protocolo.
De igual manera, se establecieron normas que, de alguna u otra forma, afectaron a varios sectores económicos y productivos, como el comercio, el turismo y la realización de eventos, los cuales viven de la aglomeración de gente, eje central de cualquier actividad relacionada con su giro.
De ahí que se suspendieran todo tipo de fiestas: bautizos, bodas, XV años, calendas, comparsas y por supuesto celebraciones como el día del Niño o el día de las Madres, en los que es recurrente y hasta normal que, para amenizar la celebración, hubiera de todo, incluidas las tradicionales piñatas.
Justamente estos productos, elaborados con diferentes materiales como papel mina, lustre, china y pinturas vinílicas, así como periódico, fueron de los más afectados por la cancelación de eventos. Al no haber fiestas, la posibilidad de comprar una figura singular de los materiales mencionados, desapareció.
Grandes pérdidas
Si a ello se suman otros factores como los que vivió el señor Marcelino Pascual Hernández, piñatero desde hace poco más de 10 años, el resultado será catastrófico, sobre todo en el sentido de la afectación al bolsillo.
“Al mes se perdieron unos 20 mil pesos más o menos”, respondió al ser cuestionado sobre cómo le fue durante la pandemia debido a la cancelación de eventos y fiestas, para las cuales es uno de los más buscados por sus singulares creaciones.
“Ya tenía clientes que hasta venían aquí a los taquitos y preguntaban: ¿qué pasó?, ¿qué pasó contigo?”, asegura sobre su situación, pues afirma que se contagió de COVID-19, lo cual le provocó estar “tirado en la cama por más de un mes” y no poder trabajar.
En ese sentido, por si quedaban dudas, añadió que muchos de sus conocidos, además de notar que su local de venta de piñatas estuvo cerrado por poco más de un mes, se percataron de su situación a causa del padecimiento.
“Me decían ‘oye pero te ves jodido’ y yo les decía ‘pues sí, sí me pegó fuerte’, porque estuve tendido en la cama, se siente bien feo”, reveló.
Por otra parte, al ser un adulto mayor y ser considerado como parte de la población en riesgo, don Marcelino pensó que las autoridades podrían brindarle apoyo por la situación de riesgo. Sin embargo, al igual que muchos negocios, se quedó esperando una ayuda que, hasta la fecha, sigue sin llegar.
“No qué… nada. Ya ves que ahorita está saliendo en las noticias, que va a haber un apoyo, que van a ayudar. A lo mejor lo darán, pero se lo dan a los de allá arriba, a los que andan repartiendo, ellos se lo quedan”, manifestó visiblemente molesto por no ser contemplado para la entrega de algún estímulo.
Vuelve la normalidad
De cara al futuro inmediato y al corto plazo, don Marcelino no tiene de otra opción, según dijo, debido al fuerte desembolso que hizo para curarse del coronavirus, pues afirmó que fueron 50 mil pesos lo que tuvo que pagar por el tratamiento; que la situación vuelva a la normalidad y sobre todo que regresen las fiestas y con ellas la compra de piñatas, sería un gran impulso para él y su negocio.
“Ojalá que fuera como antes, todavía, pero nada, nada… no hubo ni una venta. Estuve tirado un mes ahí en la casa. Pero ahorita gracias a Dios ahí vamos, no así como antes, pero ahí vamos; ya vienen que por una, dos piñatas y con eso ahí vamos saliendo”, declaró.
Cabe señalar que el negocio del señor Marcelino se encuentra ubicado sobre la avenida Camino Nacional, casi frente a la iglesia de Felícitas y Perpetuas, en el municipio de Santa Lucía del Camino; los precios de sus piñatas varían según el diseño, la figura y el material, pero oscilan entre los 300 y los mil pesos.
Zombies, súper héroes, dinosaurios, personajes de las caricaturas y hasta Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, pueden obtenerse en modo piñata con don Marcelino.
