Porque el juguete no solo tiene la función de divertir, sino es en sí mismo una forma de cultura, pues es el primer medio por el que se adquiere conocimiento y habilidades sociales, tiene un sitio destacado como representante de la cultura popular.
Sin embargo, lamentablemente, el juguete tradicional mexicano languidece ante la avalancha de nuevos y sofisticados modelos, alejados de nuestra idiosincrasia.
En Oaxaca, el yoyo, trompo, balero, la muñeca de trapo, los trenes de madera o latón y un sin fin de juguetes, forman parte ya de un tiempo que pasó y, al parecer, nunca volverá.
LOS PRECIOS
100 pesos la pipa
80 pesos las guitarras
80 pesos el balero grande
40 el balero mediano
60 pesos el dominó
50 pesos las muñecas de trapo
50 pesos los avioncitos
Juguete tradicional: bueno, bonito y barato. FOTO: Carlos Román Velasco
Con ellos se van también manifestaciones culturales vivas, aunque, como señala la beneficiaria del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), del Conaculta, Maya Pineda García, se trata de un arte popular que lucha por seguir subsistiendo.
“Son muy baratos”
En su puesto instalado sobre la escalera que da acceso al mercado 20 de Noviembre, por la calle del mismo nombre, doña Cristina Martínez recuerda que el trompo, el balero y la pirinola fueron los juguetes más conocidos por los niños de antaño, aunque ahora se venden guitarras, camiones, helicópteros, tambores y hasta marimbas.
-¿Todavía compran los juguetes tradicionales?
-Pocos, normalmente las personas que vienen de otros estados del país. El turismo, pero nacional; los americanos compran muy poquito.
-¿Y de dónde traen los juguetes?
-Muchos se hacen en Oaxaca, en El Punto, rumbo a Guelatao, hacen muchos carritos; otros se hacen por el lado de Miahuatlán de Porfirio Díaz, entre otros muchos lugares; nosotros los encargamos y los productores nos los traen.
-¿Son caros?
-Bueno, comparándolos con los de marca de plástico, es muy barato; en una juguetería uno paga la marca, Fisher Price o Hot Wheels; en cambio aquí, los más caros no pasan de 200 pesos.
A pesar de que tiene bajo precio, pocos compran el juguete tradicional. FOTO: Carlos Román Velasco
Añade que además, no se compara con la calidad. “Estos juguetes son mucho más durables y no necesitan de pilas, cables o energía eléctrica, todos son manuales; pero lo más importante es que los niños necesitan utilizar su imaginación para jugarlos y reunirse con otros compañeros”.
Con 40 años en el comercio de juguetes tradicionales, afirma que está bien que los niños conozcan juguetes nuevos, “pero también es importante preservar estos juguetes tradicionales; un buen esfuerzo es la difusión que se hace de ellos en los libros de texto gratuito de primaria, porque al grupo de mi hija hasta les pidieron que llevaran juguetes tradicionales y eso está muy bien”.
Subraya que el juguete tradicional no contamina. “Si ya no sirve o ya no se quiere, se desintegra de manera natural, lo que no sucede con las pilas, plásticos o materiales electrónicos de los juguetes de ahora”.
“El plástico nos ganó”
Don Héctor Leoniz Marcos, que empezó a vender juguetes en la década de los 60, asevera que desgraciadamente el plástico nos ganó; “pero hay personas de mi edad que nos resistimos a dejar el juguete tradicional mexicano, porque con eso fue con lo que nos divertíamos nosotros; son cosas que yo viví y no quiero que se pierdan”.
En su puesto que se ubica sobre la calle de Aldama, en el acceso al mercado, asevera que con estos juegos es muy importante la imaginación de los niños. “No se juegan individualmente, se requiere a los amigos para interactuar; no es como los juegos electrónicos de ahora, donde el niño se aísla y se pasa el tiempo solo con su juguete”.
Afirma que ahora todo lo hace el juguetito, sobre todo los productos chinos que ofrecen en las tiendas que están muy bonitos, cuestan caro y son de mala calidad. “En cambio, los juguetes tradicionales son de buena calidad, tienen bajo precio y sin embargo no tienen mercado.
Las marionetas quieren seguir deleitando a la niñez. FOTO: Carlos Román Velasco
-¿No se vende?
-No, ya muy poco. Aunque en las comunidades de los Valles Centrales todavía hay muchos productores que elaboran los juguetes. Para mí sería muy triste que nuestro juguete se terminara por falta de mercado; por eso es necesario que se conserve la tradición. Sería muy triste que en pocos años únicamente se pueda encontrar un trompo o un balero en un museo.
“Hay que apoyar a los productores”
En el puesto de enfrente, el señor Pedro Nolasco reitera que las ventas de juguetes tradicionales están a la baja.
-¿En dónde compra los juguetes?
-Bueno, tengo diversos artesanos productores de todo el estado, pues busco que tengan aunque sea un poco de recursos para que los sigan haciendo.
-Pero ya casi no hay mercado para estos productos...
-Como comerciantes, nosotros debemos de generar mercado e inducir a su compra, porque ante la nueva gama de juguetes, los niños como que no le encuentran atractivo a estos.
Los vendedores de juguetes tradicionales lamentan que los niños ya no opten por estos artículos. FOTO: Carlos Román Velasco
También nosotros, los padres, tenemos que motivar a nuestros hijos para que se diviertan como lo hacen con juguetes sofisticados
Señala que si un comerciante no busca la forma de motivar o convencer a los padres de familia, “pues menos se van a vender los juguetes tradicionales; hay que buscar la forma de que se difundan”.
Comenta que en Oaxaca hay muy buenos artesanos, pero lo que pasa es que se necesita que el gobierno estatal apoye directamente a los productores y que los padres de familia adquieran los juguetes. “Hay que consumir estos juguetes, porque así los artesanos van a seguir laborando”.
