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Indiferencia aplasta a afrodescendientes de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

SAN JUAN BAUTISTA LO DE SOTO, OAX.- Los afrodescendientes que habitan en los límites del vecino estado de Guerrero, denuncian olvido, demagogia, indiferencia, ante los daños ocasionados en sus viviendas por el sismo del pasado 16 de febrero.


“Aquí no ha venido nadie, no hay apoyos, ni tarjetas, nada”, expresan a coro.


Informan que después de 10 días de que la Secretaría de Gobernación emitió la declaratoria de emergencia para 33 municipios de la Costa, los pueblos de la Llanada -en su mayoría habitados por descendientes de los esclavos africanos que trajeron a la Costa oaxaqueña y de Guerrero para cultivar la caña y laborar en las haciendas de los españoles- apenas comenzaron a recibir cobertores, paquetes de limpieza y despensas.


En este municipio, el último de Oaxaca en sus límites con Guerrero, la Dirección Municipal de Protección Civil ha detectado más de 250 viviendas con diversos tipos de daño, de parcial a total, así como toda la infraestructura educativa afectada.


“En la escuela secundaria Ricardo Flores Magón, los padres de familia acordaron que sus hijos tomen clases en el patio, por los daños que registran las aulas”, informan los profesores.


 



Las escuelas tienen las paredes agrietadas. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


Pobres, con todo su patrimonio sostenido por endebles vigas y muros de adobe que se desmoronan, los habitantes de la Llanada exigen el apoyo de los gobiernos estatal y federal para recuperar su vida.


“Muchos vivimos en los patios por el miedo de que las casas se vengan abajo, porque el problema es que sigue temblando y pueden caernos los techos encima”.


 


Los padres de familia de la secundaria Ricardo Flores Magón decidieron que sus hijos reciban clases en el patio. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


“Nada más vinieron a ver”


José Manuel Hernández Silva recuerda que se encontraba en el patio de su casa cuando el temblor lo sorprendió.


“Desde aquí vi cómo se cayó la barda del cuarto y todos los daños que causó, así que nos tuvimos que salir a dormir al corredor”.


 


-¿Ha venido alguna autoridad a evaluar los daños a su casa?

-No, vino una persona de Oaxaca pero nada más a ver.


 


Mientras muestra las grandes grietas de las paredes de lo que fue su vivienda, sostiene que toda está destruida.


“La verdad es que ya no se puede recuperar, toda está perdida; y no es solo la casa, también se destruyó el corredor”.


Hernández Silva comenta que el sismo del 2012 provocó la caída del techo de su vivienda, por eso el gobierno federal le colocó uno de lámina sostenido con estructuras metálicas, “esto evitó que el techo colapsara, pero ahora las paredes se afectaron y ya no hay nada que hacer”.


En el angosto corredor de la casa, donde se han colocado tres camas, una después de otra, añade que lo peor es que los temblores no cesan.


“Hoy tembló como a las 9:45 horas, todo se estuvo meciendo un poco”.


 


-¿Tiene esperanza de que las autoridades estatal o federal lo ayuden para reconstruir su vivienda?

-Ninguna, porque nadie ha venido a ver mi casa.
 


“Estuvo muy duro”


La señora María expresa que el temblor estuvo feo.


“Hace cinco años un temblor afectó las paredes, pero poco, ahora las uniones de las paredes se separaron, el daño fue mucho mayor y no tenemos a nadie que nos ayude”.


 



Las personas han tenido que improvisar sus dormitorios y cocinas en los corredores de lo que fue su vivienda. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


“Nosotros estamos en el olvido, nadie viene, no traen apoyo, como si no existiéramos; en cambio cuando tembló en el Istmo fue el Presidente, el Gobernador, todos los funcionarios y hasta les entregaron sus apoyos en tarjetas; pero aquí nada”.


Manifiesta que solo han recibido una despensa, dos colchonetas, una cubeta con un escurridor, un cepillo, un metro de jerga, papel higiénico, “pero nadie nos ha dicho que va a pasar en el caso de los daños a mi casa, si me van a apoyar”.


“Hemos perdido nuestra casa, el patrimonio de la familia, pero nadie viene para ver qué necesitamos; cómo nos pueden ayudar, todo es promesas y promesas, aunque en los hechos no hay nada”.


Por su parte, doña Isabel Marroquín Guzmán, que desde el sismo vive en una covacha hecha de cuatro palos y tres colchas, dice que su casa se rajó y ahora tiene que vivir en el patio, “pues tenemos miedo que otro temblor nos pueda agarrar adentro”.


 


-¿Y nadie le ha venido a prestar ayuda?

-¡Qué ayuda! ¡No hay ayuda para uno! Aquí no vienen a dar nada, no viene nadie, no hay ayuda pa´ los pobres. Miren como estamos llenos de granos por los piquetes de zancudos, por el sol, pero es más seguro estar aquí.


 



Doña Isabel Marroquín vive en una improvisada covacha de palos y trapos usados. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


Asegura que este pueblo está olvidado, “será porque somos pobres o descendientes de esclavos negros”.


Frente a su casa, en la escuela secundaria Ricardo Flores Magón, los estudiantes toman clases debajo de los árboles y realizan sus exámenes ocupando como pupitre el andador encementado de los salones.


“Toda la escuela resultó afectada y los padres de familia tomaron la decisión que los alumnos recibieran las clases en el patio; los más afectados fueron los baños porque se cayeron los azulejos y lavabos”, manifiesta un profesor.


Con los techos llenos de salitre y la repellada cayendo a pedazos por la falta de mantenimiento, añade que todos los profesores imparten sus clases fuera de los salones, salvo uno que no le preocupa mucho el salón.
 


Protección Civil


El director de protección civil municipal, José Ricardo Sánchez Jiménez, informa que alrededor de 250 casas fueron dañadas por el sismo del pasado 16 de febrero, así como todas las instituciones educativas que comprenden dos jardines de niños, dos primarias, una secundaria y un colegio de bachilleres.


Agrega que ellos están levantando el censo de familias damnificadas, con el apoyo de ocho personas de la comunidad, que no cobran ningún peso, pero tampoco están capacitadas para evaluar las afectaciones a las viviendas, “por eso queremos que venga gente capacitada a checar las escuelas”.


 


-¿Han recibido el apoyo del gobierno estatal o federal?

-Nos llegó el apoyo de despensa, lonas, colchonetas, pero nada más; materiales de construcción no nos ha llegado nada y se requiere cemento, varilla, fajillas y tejas.

-¿Hay promesas de apoyo?

-Muchas, pero no ha llegado ni una.

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