La suspensión en marzo de clases presenciales para mitigar los contagios de COVID-19 le permitió a Susana descubrir que la escuela particular que eligió para que su hijo Santiago cursara el primer año de primaria era un fiasco.
Tan pronto concluyó el ciclo escolar 2019-2020 decidió darlo de baja e inscribirlo en la escuela pública de su colonia, donde no le han pedido documentos ni se ha concretado el proceso de manera oficial.
“El director aceptó a mi hijo, me canalizó con la profesora del grupo que le tocó porque ella se encargará del proceso de inscripción, pero no me ha pedido ningún documento oficial, porque todo se hará hasta que se supere la contingencia”, comparte Susana, una madre que confía que su hijo está inscrito, aunque no tiene ningún papel que lo avale.
“Está cumpliendo con las tareas que su maestra le manda por WhatsApp e incluso en noviembre ya va a comenzar con la evaluación del primer trimestre, así que no me preocupo”, pues ella entiende que por la pandemia de COVID-19 todos los trámites burocráticos están detenidos.
Conocer cuántos escolares de educación básica migraron del sector privado al público durante la pandemia no es una información que el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) tenga disponible aún.
A pesar de que el proceso de inscripción -para el alumnado de nuevo ingreso- y de reinscripción -para quienes no cambiaron de escuela- concluyó oficialmente desde el pasado 11 de septiembre, la información de la matrícula en Oaxaca no está actualizada.
Sin cifras
El impacto de la COVID-19 en el sector educativo tampoco se ha dimensionado, pues se carecen de cifras oficiales para saber cuántos de los casi 900 mil alumnos de preescolar, primaria y secundaria fueron dados de baja y no se inscribieron en ninguna otra escuela.
“Yo decidí sacar a mi hija del jardín de niños porque era pagar mil 800 pesos mensuales y a sus cuatro años es muy difícil que atienda las instrucciones que la maestra le da por (la plataforma) Zoom; mejor le enseño en la casa y ya cuando vuelvan las clases presenciales soluciono lo de la escuela”, relata Andrea.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) estimó que la pandemia de COVID-19 podría repercutir en la deserción escolar y propiciar que uno de cada diez escolares de educación básica no continúe sus estudios.
A inicios de agosto el Director de Planeación Educativa del IEEPO, Jorge de la Rosa, aseguró que el impacto de la pandemia en la deserción escolar se sabría una vez que terminara el proceso de inscripción, pero las cifras siguen sin actualizarse ni hacerse públicas.
“El director aceptó a mi hijo, me canalizó con la profesora del grupo que le tocó porque ella se encargará del proceso de inscripción, pero no me ha pedido ningún documento oficial".
Susana, madre de familia.
