El presidente de Estados Unidos, Donald Trump votó por adelantado ayer en una biblioteca de West Palm Beach, Florida, cerca de su mansión de Mar-a-Lago, y aprovechó para azuzar un temor infundado al voto por correo. “Este es un voto muy seguro. Mucho más que cuando lo haces por correo. Eso se lo puedo decir. Todo fue perfecto, muy estricto, conforme a las normas. Cuando lo haces por correo, no puede ser tan seguro”, dijo.
El candidato republicano recorrió el centro electoral con mascarilla y acompañado de la supervisora de elecciones del condado de Palm Beach, Wendy Sartory Link. “He votado por un tipo llamado Trump”, bromeó al salir.
Tras emitir su voto, el presidente subió al Air Force One para continuar con su agenda de campaña en Carolina del Norte, Ohio y Wisconsin.
En elecciones anteriores, el mandatario había enviado su papeleta de votación a través del servicio postal, pero esta vez decidió hacerlo en persona, en un año en que, sin ofrecer pruebas, ha sembrado dudas de fraude sobre el voto por correo, una alternativa especialmente útil en medio de la pandemia por la que más de 220,000 estadounidenses han perdido la vida.
Trump pudo votar en Florida después que en diciembre de 2019 trasladara su residencia fiscal a ese Estado desde Nueva York, el lugar donde nació y donde vivía antes de ser presidente. Según dijo entonces, los líderes políticos neoyorquinos, que son demócratas, le trataban “muy mal” pese a haber pagado “millones de dólares en impuestos”. A diferencia de lo que sucede en ese Estado, en Florida no se pagan impuestos sobre la renta ni sobre herencias.
Con 29 de los 270 votos electorales que cualquier candidato necesita para ganar las elecciones en Estados Unidos, Florida es el Estado péndulo con mayor peso electoral y el más disputado. Joe Biden está sólo 1.5 puntos por encima de Trump aquí, según la media de encuestas de Real Clear Politics, pero algunas de ellas dan al presidente como vencedor. Trump, que desde hace más de un mes hace una visita semanal al Estado en el que tiene su residencia, quiere repetir su victoria de 2016, cuando ganó a Hillary Clinton por 1.2 puntos de diferencia y menos de 113,000 votos.
