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Guelaguetza extravía sus orígenes

Foto(s): Cortesía
Redacción

Cuando Isabel del Carmen Pérez Medina escucha la chirimía que anuncia el convite y la calenda, seguido del Jarabe del Valle, la piel se le eriza; su memoria regresa a aquellos años cuando acudía a bailar al Cerro del Fortín, entre una multitud de oaxaqueños que admiraban los movimientos de las Chinas Oaxaqueñas.


Isabel, descendiente de Doña Genoveva Medida, una de las mujeres promotoras e impulsoras de la cultura del estado a través de las Chinas Oaxaqueñas, explica que su madre le enseñó a bailar y después la incorporó a la delegación, para participar en la Guelaguetza. Debutó a los 6 años de edad, por ahí de 1957.


A sus 67 años, con nostalgia hurga entre su memoria y recuerda que en aquella época cientos de personas acudían al Cerro del Fortín a desayunar, a comer, convivir y disfrutar de los bailes y danzas que se presentaban delegaciones de las 8 regiones del estado.


Rememora un escenario despejado donde caían los rayos del sol, la naturalidad y originalidad más que lo comercial era lo que destacaba en esta gran fiesta. Ahora ve con tristeza que, con el paso de los años y por la llegada de cientos de turistas, la máxima fiesta de los oaxaqueños ha perdido algunos aspectos para convertirse en un mero espectáculo "estilizado" .



Isabel del Carmen en sus años de juventud participó en la Guelaguetza, una fiesta  donde antes se disfrutaba más.

Un gran legado


Isabel destaca el trabajo empleado por su madre, Doña Geno, que hasta sus últimos días mantuvo siempre ese espíritu y fuerza para impulsar a su delegación y el evento trascendiera entre su familia y en su barrio.


"Mi mamá fue una gran promotora de la cultura, fue regidora, Senadora de la República (1986). Eso es lo que tratamos de preservar: el legado a como de lugar de Doña Geno", dice Isabel que se apoya del álbum fotográfico que guarda celosamente, para no perder detalle de la  historia familiar.


Del mercado a la política


Dice que la delegación de las Chinas oaxaqueña, nacida en el barrio de La China  en Oaxaca de Juárez, llamado así por el oficio desarrollado por sus alfareros de porcelana, cumplió 61 años. Su fundadora, Genoveva Medina, fue una mujer que incursionó en la política, destacada comerciante y lideresa de mercados.


De 1945 a 1955 fue impulsora para enaltecer la indumentaria de las señoritas de esa época; en 1957 Don Efrén Cervantes, secretario municipal del ayuntamiento de Oaxaca, la invitó a participar con un grupo de Chinas Oaxaqueñas a la Calenda de la Federación de Mercados y después para participar en los Lunes del Cerro. Desde entonces esta delegación es una de las anfitrionas en la Fiesta de la Hermandad de los Pueblos.



Descendiente de Doña Genoveva Medina, fundadora de las Chinas Oaxaqueñas, dice que bailó durante 15 años en la delegación. FOTO: Emilio Morales

Ya no es lo mismo


"El Cerro antes no es como está hoy, desde el principio subíamos las personas a desayunar y a comer, después todo fue cambiando, fue creciendo, claro para el gobierno y para los que movieron todo esto".


A Doña Isabel preocupa que la autenticidad de los Lunes del Cerro se vaya perdieron más, porque para una delegación esta fiesta  representa más que un escenario, la oportunidad para dar a conocer su cultura, tradición y esencia como pueblos.


"Estamos viendo que muchas cosas se van perdiendo. La Guelaguetza para quienes participamos nace del corazón, es una emoción que no se puede describir, algo hermoso pararse ahí y mostrar lo que sabemos por herencia".



Decenas de niñas y jóvenes cada año se preparan para la máxima fiesta, la Guelaguetza

Guelaguetza un espectáculo


Luz Isabel Sánchez Márquez, nieta de Doña Genoveva Medina, participó con la delegación de las Chinas Oaxaqueñas durante 28 años casi ininterrumpidos. A los tres hizo su primera presentación en el Lunes del Cerro.


Para Luz la Guelaguetza ha perdido parte de lo auténtico para dar paso a un mero espectáculo y, aunque ahora es necesaria la actualización acorde a los tiempos, no debe de implicar que se modifique lo verdadera esencial del Lunes del Cerro.


"Antes Guelaguetza, como su nombre lo dice, era más de compartir, de convivencia, ahora es un show, ahora tú vas te sientas bailas y sonríes y punto. Lo auténtico que se tiene es porque las delegaciones portan su traje propio y muestra su cultura a través de sus danzas, pero ya no es como antes".


Yo cuando empecé, recuerda, era padrísimo ir al Cerro; para empezar no había velaria, el sol te daba a plomo y era más emocionante. Ahora es: baila, bajate, siéntate y no hagas mucha bulla.



Doña Genoveva fue una gran promotora de la cultura oaxaqueña y sus fiestas

"Actualmente no hay la oportunidad de mostrar realmente el baile, cómo es una fiesta en Oaxaca y eso hace que se conviertan en coreografías. Por eso, de uno depende mostrar esa emoción, porque son las delegaciones las que hacen la fiesta. Yo represento un legado de más de 60 años y me enorgullece que reconozcan tu delegación, tu barrio y tu familia".

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