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Gema, siete años como mototaxista y a cargo del destino familiar

Foto(s): Cortesía
Redacción

Gema enciende el motor del mototaxi. Aún está oscuro, sus ojos apuntan hacia la calle, las manos hacia el manubrio y la mente hacia sus dos hijos.


Ella es mototaxista, maneja uno de color rojo, lo hace desde hace siete años, "mi juventud se ha ido aquí", bromea. Conoce lo que es laborar desde pequeña, sabe que para ganarse el pan hay que trabajar duro.


 



En algunos lugares el mototaxi es una bendición a falta de autobús urbano. FOTO: Miguel Maya

 


NO SOY MONEDITA DE ORO


Con 32 años, es risueña, sabe que los mototaxistas no son bien vistos, pero también que cumplen una necesidad.


El año pasado, el entonces presidente municipal de Oaxaca de Juárez, Javier Villacaña Jiménez, aseguraba que había cerca de 3 mil los mototaxis que circulaban en la ciudad, la mayoría de ellos, pirata. Las cosas no han cambiado mucho.


Modesto Pérez Núñez, presidente de la Unión de Mototaxis Unidos Rojos de Santa Rosa Panzacola, asegura que su asociación tiene las concesiones desde 2007. Aquí trabaja Gema Sánchez.


Avanza ligero los primeros metros, no espera mucho para que le hagan la parada —¿Cuánto cobras al Piticó?— le preguntan —Siete pesos— responde. Tiene que juntar 280 pesos para la cuenta, lo demás es ganancia.


En un buen día puede ganar hasta 500 pesos; en uno malo, apenas 100. "Siempre se gana, por eso sigo en este trabajo”. Es una de las tres mujeres de la Unión.


La Unión de Mototaxis Unidos Rojos de Santa Rosa Panzacola cuenta con 62 socios, los cuales cubren 11 colonias entre las que se encuentran Lomas de San Jacinto, Solidaridad, Lomas Panorámicas, Manzana L y la colonia Heladio.


Su dirigente asegura que ellos buscan la manera de capacitarse para evitar los malos comentarios y para cambiar la imagen inadecuada que se tiene sobre los mototaxistas.


Con 32 años Gema es madre soltera. "Trabajo como mototaxista por que puedo ir a ver a mis hijos, si lo necesitan". En un tiempo vendió libros y después fue mesera, empleos a los que no se acostumbró.


Está familiarizada a conducir el vehículos en los cerros, con pendientes y bajadas pronunciadas. Nunca ha sufrido un asalto, “a lo mejor es suerte, o siempre he tenido cuidado”.


Pérez Núñez asegura que, para la contratación de los choferes, se pide carta de antecedentes no penales, comprobante de domicilio, licencia de manejo y credencial de elector.


Él señala que los mototaxistas existen "porque hay una necesidad", tanto de los usuarios como de los trabajadores, "es un empleo en el que no se gana mucho, vamos al día, socios y conductores tienen que amarrarse el cinturón”.


 



El sitio en las alturas. FOTO: Miguel Maya

 


Un trabajo valioso


Ella acota: “ser mototaxista es una actividad decente, algunas personas nos miran con desprecio”. Gema ha logrado que sus hijos crezcan la sombra de esta labor y pide respeto.


La moto se hunde en los baches y lucha con furia para lograr subir el cerro. Ella, concentrada, saluda y ofrece su servicio. Sus motivos, sus hijos, un adolescente de 15 y una niña de 9 años.


El dirigente de los mototaxis rojos de Santa Rosa establece que no puede hablar por los demás, pero que sus 62 unidades están emplacadas, tienen concesiones y cuentan conb seguro de viajero.


Poseen un reglamento. “Si alguno de los choferes comete una falta menor, se suspende por dos horas”. Si los conductores afrontan un problema, todos se unen para ayudarlo, afirman.


A las 23:30 horas, Gema ya ha dado servicio a cerca de 200 personas. Es hora de descansar... mañana será otro día.


 


La tragedia


Era una noche fría de enero.


Un sábado, Gema velaba el sueño de su pequeña hija de 11 meses y sus pensamientos estaban con su esposo Tomás. Recientemente habían adquirido un mototaxi y una concesión, así que debían trabajar duro para pagarlas.


Todo salía según los planes, y si bien no caía del cielo, el dinero era suficiente para pagar las deudas.


Ese día, a las 23:30 horas, Tomás se sentía cansado a bordo del mototaxi, cuando tres jóvenes le hicieron la parada. —"Llévanos a la Mojonera"— indicaron. Tomás avanzó lentamente pues el peso y la subida hicieron trabajar a fondo el motor.


Dentro del pequeño vehículo, el olor a alcohol era intenso.


Y todo cambió desde ese último viaje: Al llegar a La Mojonera, Tomás sintió el filo de un cuchillo en su espalda. El pavor se apoderó de él. Los nervios estaban a flor de piel... Y pensó en sus hijos, en su esposa. Qué harían sí él faltaba en la casa. Todo fue instantáneo.


Tomás trató de escapar y forcejeó con sus enemigos, pero finalmente, el metal frío y pesado penetró rápidamente en su abdomen, y la sangre empezó a manar. Sintió que moría.


Como pudo, sacó fuerzas de flaqueza y se sacó el cuchillo. El arma era suya ahora. Se dio la vuelta y propinó dos certeras y mortales cuchilladas a uno de sus agresores, quien de inmediato cayó muerto, y pudo herir a un agresor más.


Y seguía la pesadilla. El otro se fue herido pero Tomás lo siguió hasta donde pudo. El tercero logró correr y ponerse a salvo.


La furia y la adrenalina se apoderaron de Tomás, quien a duras penas lograba mantenerse de pie, sintiéndo que moría.


A unos 500 metros, Gema estaba a punto de conciliar el sueño cuando escuchó el motor de un mototaxi. Era Tomás que a gritos le decía: "¡Lo maté, lo maté!".


Ella tuvo que darle una cachetada para que se calmara..


La sangre corría por sus ropas. Tomás herido había tomado el mototaxi que manejaba y llegó hasta su casa, a punto del desmayo.


“No lo podía creer, en ese momento mi mundo se acabó”, dijo Gema, quien no podía pensar ante su esposo que se sangraba abundantemente. Casi a cuestas logró llevarlo a la casa de su suegra donde llamaron a una ambulancia.


La patrulla llegó primero.


—Ya te chingaste; uno está tendido allá arriba— le dijo un policía a Tomás. Eran las 00:30 horas. Todo pasó rápidamente para Tomás como una película acelerada.


La atención médica le salvó la vida a Tomás, pero por el homicidio fue sentenciado a 15 años de prisión. —No te preocupes voy a salir— le dijo a Gema.


 



Es madre soltera. FOTO: Miguel Maya

 


Aún permanece en la cárcel. El 9 de enero del 2009, en los periódicos se publicó la información: "Una riña en la colonia Heladio dejó un muerto y un detenido", era el cabezal.


Gema quedó sola. Desde entonces ha tenido que mantener a sus hijos por sus propios medios. Se convirtió en mototaxista.

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