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Festejan el Día del Comerciante en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Los mercados de la capital son un recinto de lo auténtico y lo tradicional; sus pasillos con productos frescos, platillos típicos y artesanías de las ocho regiones del estado, son una invitación para adentrarse en la cultura oaxaqueña... pero estos centros que resguardan las costumbres y el legado gastronómico, no existirían sin los comerciantes, quienes durante décadas han trabajado, crecido y visto crecer a sus familias, generaciones que dieron vida a estos lugares de encuentro y socialización.


La mayoría de los concesionarios que trabajan en los mercados más emblemáticos cercanos al zócalo capitalino, el mercado Benito Juárez, el 20 de Noviembre y el mercado de Artesanías, conocen desde la niñez las jornadas laborales de 20 horas y el esfuerzo de ganarse un cliente o de ofrecer un producto por encima de otros.



Herminia Bautista y su producto legítimo durante los últimos 25 años. FOTO: Emilio Morales

Aprendizaje familiar


"El hambre pasa por el mercado, pero no se queda", es una frase popular que los comerciantes han vivido desde su formación en estos centros econòmicos y culturales, que no le piden nada a una tienda departamental o a productos importados, como los chapulines de doña Herminia Bautista, mujer de 62 años de edad, que desde 1992 vende estos antojitos.


"Mi tía vendía chapulines, yo la acompañaba de chica; cuando falleció, todo lo que aprendí lo usé para seguir vendiéndolos; hay de a diez pesos, 20 o lo que guste el comprador". Doña Herminia comenta que al día gana aproximadamente cien pesos, pero que diariamente se levanta a las seis de la mañana para preparar el alimento y viajar desde Santa Lucía Ocotlán (a una hora de la capital), al mercado.


Comerciante de familia



El mercado es un centro cultural, económico y de socialización. FOTO: Emilio Morales

"Mi padre comenzó vendiendo pocas cositas de talabartería, yo represento la cuarta administración de este negocio de 48 años; ahora vendemos la producción de maestros artesanos y otros productos de curtiduría hechos por oaxaqueños", asegura Agustín Flores Martínez, comerciante del mercado Benito Juárez, quien cuenta que su papá, Agustín Flores Sánchez, formó parte de los fundadores del mercado y creó el negocio familiar que aún perdura.


"Nuestros hijos, nuestros nietos han crecido acá", dice Juan Carlos Suárez Flores, secretario general de la organización Fuerza y Transparencia del Mercado 20 de Noviembre; narra cómo inició vendiendo refrescos a los locatarios hasta que conoció a su esposa, Matilde Cuevas Rosas, hija de comerciantes fundadores, con quien años después fundaría el comedor de más de 40 años que aún satisface a los comensales visitantes.


El segundo hogar


"Recuerdo que hace más de 25 años había muchos más concesionarios; anteriormente, en el pasillo de Aldama estaban instaladas las carnes asadas; la sección de los menudos antes tenía dos giros, el tradicional caldo en la mañana y el turno vespertino; llegaban mujeres a vender sus tacos de guisado, huevo duro, frijol, su atole de leche o champurrado"


La secretaria general de la Unión de Comerciantes del Mercado Benito Juárez, Sonia Maribel Vargas Ayala, afirmó que los negocios son de generaciones; "esta es nuestra otra casa y donde vivimos parece un hotel porque sólo vamos a dormir -comentó-; soy la cuarta generación a cargo, la fundadora fue mi bisabuela Emilia Ferret, quien empezó vendiendo queso y huevo criollo; de ahí vino mi abuela, y amplió con más productos oaxaqueños, después siguió mi papá y ahora yo".



Los comerciantes son el alma de los mercados. FOTO: Emilio Morales

Julio, no tan gratificante


Melitón Lavariega Torres, administrador del mercado 20 de Noviembre, del mercado Benito Juárez y el de Artesanías, destaca que el Día del Comerciante aún es celebrado por los mismos vendedores; "los mercados son el alma de Oaxaca, son tradiciòn, cultura y autenticidad"; en contraste y al igual que los demás comerciantes de los mercados, desacreditaron la colocación del tianguis que estuvo durante dos semanas en el zócalo capitalino.


​El mes de julio fue una esperanza económica para los cientos de comerciantes que quisieron aprovechar la ediciòn de la Guelaguetza 2017, pero el tianguis provisional que se colocó durante dos semanas en el primer cuadro del centro histórico, fue un golpe bajo y generó una competencia desleal, señala.


El administrador menciona que "afortunadamente" en los últimos días del mes concluido hubo gran afluencia en los mercados, situación que se constató este primero de agosto, fecha en que se honra la autenticidad, la higiente y el esfuerzo con el que trabaja este sector.

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