Pasar al contenido principal
x

Esperanza

Foto(s): Cortesía
Redacción

En el fondo de la caja estaba Esperanza, escuálida y con los ojos tristes; así había nacido, su semblante no era el mejor, su ser completo emanaba el olor de la orfandad. La atención estaba posada en sus hermanas; ellas habían salido presurosas, así que encontraron inmediatamente su lugar en el mundo; Esperanza tuvo que aguardar por mucho tiempo en una oscuridad absoluta, hasta que un día alguna mano tuviera el suficiente valor para levantar la tapa de aquella arca.


Dentro de las historias que mi abuelo Giuseppe me compartía, había una que despertaba mi curiosidad a tal grado que se convirtió en una especie de premio cuando sacaba una buena nota en la escuela; entonces me decía: “Ven acá m'ijita, voy a abrir la caja mágica y un mito te contaré”; rápidamente nos arrellanábamos en el sillón favorito.


En el comienzo de los tiempos, el hombre era una criatura insignificante condenada a vivir en la oscuridad, presa del miedo y a merced de las bestias; esto lo vieron los hermanos Prometeo y Epimeteo, ambos titanes; Prometeo era un buen tipo, ver a los hombres en tales circunstancias le ponía triste; algunas veces Zeus se compadecía de ellos, les mandaba relámpagos con los cuales podían apenas calentarse y perder el miedo; la emoción no les duraba, pues al poco tiempo volvían a ser engullidos por la bocanada gélida de las tinieblas.


Prometeo deseó liberarlos y devolverles dignidad, aunque esto le significara convertirse en enemigo de Zeus. Arriesgando su posición, decidió tomar por asalto a Hefesto y Atenea que trabajaban juntos en un taller, así que robó el fuego y de paso algunos dones a Atenea; presuroso, los entregó a los hombres. La furia del dios supremo no se hizo esperar; ante tal agravio, la venganza le susurraba diversas formas de hacerse presente, eligió para empezar una conspiración contra Epimeteo y la humanidad; su alma comenzaba a tranquilizarse mientras su mente tejía laboriosamente la forma de desquitarse.


Prometeo, fue donde su hermano a ponerlo sobre aviso.


Esa noche me venció el sueño mientras mi abuelo me contaba la historia; sentí cuando acomodó mi cabeza en la almohada, después apagó la luz.


Continuará el próximo miércoles…


[email protected]

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.