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Escuelas y bachillerato de Oaxaca, un año perdido por la tragedia

Foto(s): Cortesía
Redacción

SANTO DOMINGO TEHUANTEPEC Oaxaca.- Los pies de Edith jugan con una piedra en el piso de tierra de salón de clases, mientras sus dedos escriben lo que la maestra redacta en el pizarrón. Son las 12:00 horas y, en Santo Domingo Tehuantepec el sol pega a plomo, las láminas del improvisado salón incrementan el calor convirtiendo el cuarto en un horno.


Edith tiene 10 años y va en quinto de primaria en la escuela Isabel la Católica, ubicada en la colonia El Cairo, de Santo Domingo Tehuantepec. La estructura del plantel cayó hace un año resultado de los sismos y las obras de reconstrucción apenas alcanzan el 30 por ciento de avance de lo programado.


La sombra de un árbol de Huanacaxtle cubre a los pequeños que toman la clase de educación física en la cancha de basquetbol. Las instalaciones provisionales de la escuela son prestadas por el municipio pues falta mucho para que los niños vuelvan a la escuela y recuperen la vida cotidiana.


Los baños, ubicados a escasos metros de una de las carpas que sirve de salón, invaden con los olores a los niños quienes, a pesar de todo, se han acostumbrado a las carencias de la escuela.



En pisos de tierra y sin puerta, las clases los niños de primaria. FOTO: Mario Jiménez

Obras inician 3 meses después


"Somos aproximadamente 60 alumnos que estamos en un espacio provisional, pues la escuela apenas se reconstruye. Las obras iniciaron desde el 8 de diciembre, pero no han avanzado ni 30  por ciento", explica Marcelino, presidente del comité de padres de familia.


Los pretextos son muchos y pocas las soluciones, el mismo Alejandro Murat, gobernador del estado, anunció que 800 escuelas aún no se terminan de reconstruir tras los daños causados por el terremoto del año pasado, pero aseguró que todos los planteles iniciaron clases.


Lo que Murat Hinojosa no explicó fueron las condiciones en las que estudiaban estos alumnos, "el calor, viento, los mosquitos y muchas problemas más, son los que deben enfrentar nuestros hijos todos los días. Pedimos que tomen cartas en el asunto, pero ya. No es justo que no nos hagan caso", dijo Ángela García, una madre de familia.


Cuando llueve, las clases se suspenden; los salones no cuentan con puertas y la separación de una aula a otra consiste en una sábana atravesada, por lo que no existe privacidad entre los diferentes grupos.


"No es un lugar adecuado, porque los niños están a la orilla del canal, junto a la carretera. Hace falta de tod; por ejempl, la fosa está a punto de saturarse y eso acarrea problemas sanitarios", señala otra madre de familia.



Sólo han avanzado en 30 por ciento las obras en la primaria Isabel la Católica. Su fachada luce un folio de Sedatu. FOTO: Mario Jiménez

En la Prepa 4, ni se han ido a parar


Los edificios están de pie, son cinco, pero después del 7 de septiembre son de papel, las grietas que presentan son enormes, en la Preparatoria 4 más de 550 jóvenes perdieron un año de clases, y de las autoridades ni sus luces.


“Debido al sismo del 7 de septiembre del 2017 los edificios fueron considerados como pérdida total, enviaron un dictamen de la ciudad de Oaxaca en donde se asegura que ninguno de estos edificios puede ser utilizado”, indica Manuel Jiménez Lorenzo, director de la escuela Preparatoria 4 de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), ubicada en Santo Domingo Tehuantepec.


La Dirección de Obras Sociales y Universitarias (DOSU) de la UABJO abandonó las construcciones, pues a pesar de que se presentaron peticiones nunca han sido visitados por autoridad alguan para conocer la necesidades y "no les ha interesado visitarlos hasta la fecha", aseguran los directivos de la prepa.


Redes sociales o perder el año


Entre los padres de familia, alumnos y maestros establecieron un nuevo e innovador sistema de clases a través de redes sociales.


“A partir del 8 de septiembre se acordó que, para no abandonar a los muchachos en sus estudios, se trabajaría por medio de redes sociales y así lo hicimos. Trabajamos dos semestres por medio de whatsapp y mensajes de facebook”, destacó el director de la preparatoria de la UABJO.


En este sistema los maestros posteaban las tareas y los alumnos asistían al patio de la escuela dos veces por semana con el objetivo de recibir asesoría de los maestros, quienes estuvieron siempre en las instalaciones del plantel.


“La generación 2015-2018 finalizó así, con muchas deficiencias académicas, pero a pesar de eso, los muchachos se integraron a diferentes universidades”, señaló Jiménez Lorenzo.



Durante un año tomaron clases a través de redes sociales. FOTO: Mario Jiménez

Pudo ser peor


Para Ingrid Yamileth Quecha Gallegos del cuarto semestre de la Preparatoria 4, las clases por medio de redes sociales no le funcionaron satisfactoriamente, pues siente que no aprendió lo suficiente.


Mientras que para Dolores Herrera Montiel, madre de familia, destacó que no había otra manera, “no funcionó como debería de ser, pero peor es que se hubieran quedado sin recibir clases”.


Muestran que si se puede


Los padres de familia de la Preparatoria número 4 se cansaron de esperar, aseguró el director del plantel, pues exigieron una solución, a tal punto de que tomaron la dirección de la escuela encerrando a autoridades y 8sin dejarlos salir, además de amenazar con realizar bloqueos carreteros.


“Hemos presentado gestiones desde el terremoto para la reconstrucción de nuestras aulas sin obtener respuesta satisfactoria. Al ver que transcurrieron muchos meses sin lograr nada, ya sea por parte del gobierno del estado o de la universidad, los padres de familia obligaron a realizar gestiones para que se construyeran 10 aulas provisionales”, argumentó Jiménez Lorenzo.



La Preparatoria 4 perdió sus cinco edificios. FOTO: Mario Jiménez

La improvisación


Los padres responsabilizaron directamente al director de la institución y lo obligaron a construir 10 aulas provisionales, todo con dinero de las inscripciones, pues ni la UABJO, ni el gobierno estatal y mucho menos el federal, liberaron un sólo peso.


"Me vi obligado a utilizar los recursos de apoyo educativo de la institución para invertirlo en las aulas provisionales, la inversión fue de 340 mil pesos, porque compramos climas, sistema de alumbrado, electrificación, acondicionamiento del exterior, pizarrones”, explicó el director.


La recaudación de las inscripciones apenas supera los 400 mil pesos anuales, por lo que las autoridades educativas de la prepa 4 dicen estar en la ruina financiera, por lo que deberán hacer uso del ingenio para subsanar los gastos.


A pesar del enorme esfuerzo económico que realizó la institución, las aulas no son suficientes para 560 alumnos que asisten a esta preparatoria, por lo que la comunidad estudiantil adapta los horarios en las mañanas y en las tardes, además de recibir clases los sábados.


Tardío contacto del rector


Hasta este lunes 27 de agosto, el rector de la UABJO,  Eduardo Bautista Martínez, se puso en comunicación con el director de la Prepa 4 para conocer los montos de la inversión, "seguramente no estaba informado de nada de esto”, justificó Jiménez Lorenzo.


La Preparatoria 4 trabaja al 85 por ciento de capacidad en10 aulas provisionales a un año del terremoto que acabó con las instalaciones.


Sin esperanza para las nuevas aulas


El director de la preparatoria explicó que entabló negociaciones para la demolición de los edificios dañados y la edificación de la nueva infraestructura, sin embargo, si los trabajos comenzarán hoy, tardaría un año la finalización de la obra.


“El 16 de agosto nos reunimos con representantes del gobierno del estado y del Instituto Oaxaqueño Constructor de Infraestructura Física Educativa (IOCIFED), donde no asistió DOSU, ahí entregaron un plano arquitectónico y un catálogo de conceptos, se entiende que deben coincidir, pero los documentos se contradicen”.


Ante esta situación, los padres de familia se negaron a aceptar el proyecto, pues contemplaba la demolición de cinco edificios, pero sólo se construirían dos.


Alumnos levantan la voz


"Llevábamos un año sin clases y estas aulas nos permiten regresar un poco a la normalidad", afirma Monserrath, alumna del tercer semestre, "necesitamos que vengan y vean como estamos, ha pasado tanto tiempo y la escuela sigue como el día después del sismo".


Lirio Jazmín Rojas Gutiérrez, estudiante de primer semestre, espera que la construcción de las aulas no se terminen cuando egrese su generación, aunque para eso faltan tres años.


"Vivimos en la incertidumbre, asistimos a la escuela alrededor de edificios de papel, son de dos pisos y con cualquier otro movimiento vendrían abajo", señala la estudiante.

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