La escasez de agua así como la mala calidad de la que se distribuye a través de la red pública, hacen del elemento vital un negocio millonario para quienes se dedican a la venta en pipa, embotellada y de garrafón, principalmente en la temporada más crítica del estiaje.
El servicio de pipas y la venta de agua embotellada se han vuelto negocios muy redituables para empresarios que aprovechan las deficiencias de los servicios públicos.
El 91% de los mexicanos consume agua embotellada, por falta de confianza en el agua potable. Centro y Sudamérica viven realidades similares.
Estos datos aparecen en el libro Transnacionales, Gobierno Corporativo y Agua Embotellada: El negocio del Siglo XXI, a cargo de la investigadora Delia Montero Contreras, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En Oaxaca
En Oaxaca no existen investigaciones al respecto, sin embargo, de acuerdo con un sondeo realizado, las personas consultadas refirieron adquirir agua de garrafón para el consumo humano pues consideran que el agua que sale de la llave no es apta para ingerir aún cuando ésta haya sido hervida o clorada.
El promedio de garrafones que llegan a consumir varía entre uno y hasta seis a la semana, lo que representa un gasto que alcanza 240 pesos, considerando que en algunos casos el garrafón de 20 litros puede costar hasta 40 pesos.
Adicionalmente, otro tanto adquiere entre 1 y 3 botellas de agua, con un costo de diez pesos por litro.
Aunque resulte paradójico, el consumo de agua se realiza principalmente en zonas de marginación y pobreza en donde los servicios de distribución de agua son inexistentes. En estos puntos establecidos en los cinturones de pobreza existe un consumo semanal a razón de 500 litros por 150 y hasta 200 pesos. Además de la compra de agua en garrafón para beber y preparar alimentos.
Un punto de acuerdo presentado en noviembre de 2017 ante el Congreso de la Unión relativo a la distribución y suministro de agua embotellada, precisa que Cada hogar mexicano suele consumir 87 garrafones de agua al año, pues esta resulta ser la modalidad más económica, ya que cada litro tiene un costo de $0.82 pesos y la distribución suele variar entre la entrega a domicilio, las purificadoras o las tiendas de autoservicio.
“Otra de las formas de consumo son las botellas individuales, sin embargo, esta presentación representa más del doble del costo, ya que suele adquirirse en aproximadamente 7 pesos por litro. En esta se estima que cada persona consume entre 215 y 234 litros anualmente, lo cual representa un aproximado de una botella de litro cada
dos días”, indica el punto de acuerdo.
Mientras tanto, en lo que respecta al consumo de agua en pipa, éstas demandan un egreso familiar de hasta 10 salarios mínimos ya que el costo de las pipas va de los 300 pesos los 2 mil litros a los 900 los 800 litros, de acuerdo con los precios otorgados por las empresas distribuidoras.
