SAN BARTOLO COYOTEPEC, Oaxaca.- De los Valles Centrales, de la Mixteca, de la Costa o de la Sierra, el dolor es el mismo en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca (HRAEO). El frío también.
A pesar de que existe un albergue en las cercanías, el amor a su paciente, la angustia, el deseo de estar en el momento preciso, orilla a decenas de hombres y mujeres a soportar el matutino frío o el quemante sol invernal en patios y pasillos exteriores.
Como Cristina, de Santa María Atzompa, que usa un viejo y descubierto hule espuma, de apenas cinco centímetros de grosor, como cama y tapete. A la espera de un diagnóstico favorable, permanece allí desde el 3 de diciembre.
Las historias de dolor y de pobreza se multiplican por doquier. La institución reporta que a pesar de no tener responsabilidad en ello, procura en lo posible apoyar a los familiares y les permite el acceso por las noches a la sala de espera, a fin de que no duerman a la intemperie.
De lejos o de cerca, la angustia es mayor que la distancia para familiares de pacientes.
Nosocomios fraudulentos
Con casi una década de servicio, el Hospital de Especialidades atiende en su mayoría intervenciones de tercer nivel, y en su mayoría también a pacientes de escasos recursos financieros.
De acuerdo con el área de Comunicación Social, prácticamente la totalidad de los servicios son gratuitos, cuando el o la paciente cuenta con la afiliación al Régimen Estatal de Protección Social en Salud, más conocido como Seguro Popular.
Incluso, se realizan intervenciones que superan los 100 mil pesos, así como costosos medicamentos que comprenden en el cuadro contemplado por el programa de subsidio, sin ninguna erogación por parte de los afectados o sus familiares.
Pero también han conocido historias de hospitales particulares que suman a la pobreza y la enfermedad un servicio caro y sin ningún resultado favorable en la salud del paciente; luego de exprimirlos, los llevan al de Especialidades.
“No sabía lo costoso; un conocido nos dijo que en un hospital del centro de la capital atienden bien y que sanaría pronto nuestro familiar, pero resulta que sólo nos dieron vueltas para exprimirnos, para dejarnos más jodidos de lo que estamos”, cuenta don Zen.
Pasar el tiempo como se pueda, esperando una mejoría para el familiar.
El lucro de la salud
El hombre y dos familiares más proceden de San Francisco Telixtlahuaca, localidad de los Valles Centrales; narra que cuando se dio cuenta que ya debían 31 mil pesos, decidieron retirarse de ese nosocomio ubicado en el centro de la capital del estado; aún así les dieron largas, hasta que el costo llegó a los 45 mil pesos.
“Tuvimos que llegar acá, que nos han tratado bien; lamentablemente mi hijo está delicado de salud; ahora tenemos que estar acá las 24 horas del día”, platica, mientras se le humedecen los ojos.
El jueves pudieron sacar a su hijo del hospital particular; el viernes llegaron al de Especialidades y desde entonces él va y viene al pueblo; ellas se quedan, comen lo que pueden, duermen como pueden.
“No le hicieron nada en ese hospital particular, acá por suerte y sí lo recibieron, ahora está estable, yo digo: es una cosa desesperante, los recursos no hay, afortunadamente los gastos no son muchos, mis hijas se quedan, yo voy y vengo. Pero nada más que pueda, voy a denunciar a los del hospital privado”, dice.
Una bolsa y unas cuantas prendas, el tesoro en el hospital para mitigar la espera.
Tragedias por doquier
Cristina llegó desde el 3 de diciembre; su esposo sufrió un accidente en motocicleta, que le dejó severas lesiones, principalmente en la cabeza.
Lo tuvieron un mes en el Hospital Civil, pero fue referido al de Especialidades. A pesar de que viven en Santa María Atzompa, municipio cercano a la capital, prefiere quedarse en el hospital para estar al tanto de su marido.
“No nos vamos de acá porque de aquí a la central (camionera) nada más es una hora de viaje, de ahí para la casa otra media hora, perdemos más tiempo en ir y venir; gastamos más”, dice la mujer, arrinconada bajo la sombra de un árbol, junto a un área jardinada.
Doña Teófila Cruz Bolaños encontró un resquicio debajo de una escalera, pero es por unos momentos; sólo mientras guarda o acomoda sus pertenencias en un pequeño espacio que habilitaron las autoridades hospitalarias.
Ella es de San Juan Bautista Jayacatlán, Etla, y trajo a su marido por un cáncer de próstata, pero los pronósticos no son buenos; “ya tiene tratamiento, pero ya no quiere componerse”, dice con resignación.
Pocas palabras, por la dificultad con el español, tiene una mujer sentada en el acceso; juega con un teléfono sencillo, pero se resiste a explicar las razones que la trajeron al nosocomio, desde su natal San Pablo Cuatro Venados.
Sala de angustiosa espera, en el de Especialidades; de noche, pequeño refugio.
Día y noche, en vela
Isidra Vásquez e Virgilio Maldonado no viven lejos, en San Raymundo Jalpan, acaso a unos cinco kilómetros, pero han preferido quedarse día y noche para estar al tanto de su paciente; mientras ella se queda en las noches con su hija, él busca un pedazo de suelo para tender cartones.
“Nos están ayudando, ojalá nos sigan ayudando; ojalá que el Seguro Popular no se detenga y nos puedan apoyar más con las medicinas”, dice el hombre.
Doña Ananí Hernández llegó de San Cristóbal, Miahuatlán, desde hace 15 días, en apoyo a su hermano internado por presunta anemia, pero delicado de salud. También ha quedado a dormirse desde esa fecha en el lugar, a falta de espacios adecuados.
“Pues sí gastamos, qué le vamos a hacer; somos tres personas en total que nos apoyamos acá, pero es demasiado gasto. Cuando menos nos dejan quedarnos en la noche adentro, si no, dónde vamos a parar con tanto gasto”, dice.
Apoyo mínimo, pero básico
De acuerdo con el área de prensa del Hospital de Especialidades, hay normatividad que debe observarse estrictamente, por lo cual no se permite que los pacientes puedan pernoctar en áreas hospitalarias.
Como un apoyo extraordinario, se creó un pequeño espacio para que pudieran guardar maletas y otras pertenencias personales, bajo la condición de que no se convierta en una especie de muladar, sino que continuamente se observe orden y limpieza.
Aunado a ello, por las noches se permite el acceso al área de espera, pero bajo un horario restringido, a fin de no interferir en las tareas normales del nosocomio.
Asimismo, detalló que por parte de la iglesia de San Bartolo Coyotepec funciona un albergue, a corta distancia del hospital, donde se orienta a los familiares de los pacientes para que puedan acudir por hospedaje y alimento, a bajos costos.
