La situación por la que atraviesan los trabajadores del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO) ha desencadenado una avalancha de apoyo de diversos personajes relacionados con la cultura, en los ámbitos local, nacional e internacional. Decenas de artículos y publicaciones de diversos portales y medios de comunicación han retomado el asunto y lo han compartido con sus públicos, de manera que para esta semana, el problema del museo (que tiene que ver más que nada con una relación de trabajo y falta de pagos, pero con un muy amplio bagaje de especulaciones y rumores, sobre todo lo que pudiera ocurrir en un futuro muy cercano para el MACO, es ya conocido por el sector cultural.
El museo forma parte del corazón cultural que da vida a la ciudad de Oaxaca; muchos turistas y artistas de todo el mundo visitan el museo y a través de él sienten un vínculo (una experiencia) que brinda una mayor conexión con la ciudad, que conocen al participar en la vida cultural de la misma; el museo es, pues, en sí mismo un gran atractivo turístico para la ciudad y el aporte que ha brindado desde su creación hace casi 29 años a la sociedad oaxaqueña es incuestionable; si se llegara a cerrar, Oaxaca perdería uno de sus puntos de máxima referencia a nivel internacional y el mundo perdería un sitio dedicado al arte.
Desde una perspectiva de conspiración, el asunto del MACO va más allá de un tema laboral, pues estaría en juego el destino mismo de la edificación, que proviene de la época colonial y por sus características despierta el deseo por parte de inversionistas privados que gustosos estarían en invertir su capital en un posible proyecto (de hospedaje privado quizá), que despoja al mundo de un espacio consagrado al arte, quedándose (quizá) con gran parte del acervo del mismo, en lo que parecería ser una operación de despojo cultural con alcances internacionales; esto, aclaro, desde una perspectiva de conspiración.
En días pasados se dieron cita artistas y activistas culturales, entre ellos el maestro Nicéforo Urbieta, para expresar su solidaridad con los trabajadores y en la defensa del espacio cultural, al mismo tiempo montar una intervención dentro de una de las salas del museo, denominada Cubo Abierto contigua al Museo, en la que manifiestan su apoyo a los trabajadores y muestran su interés por la defensa de uno de los espacios de expresión cultural más importantes en el estado y que ahora pareciera estar en peligro de desaparecer, ya que recientemente salió a la luz que las negociaciones entre los trabajadores y la asociación encargada de llevar las riendas legales del museo, se quebraron. El panorama empeora un poco más.
En días de incertidumbre, como los que atraviesa la institución cultural, en los que las declaraciones van y vienen por ambas partes, el MACO permanecerá abierto, además de hacer guardia nocturna para evitar cualquier tipo de situación que pueda ocurrir en la que se vean perjudicados, como el cambio de llaves y candados con el fin de dejarles fuera de las instalaciones, privándoles la posibilidad de acceder a documentos importantes para justificar su postura y trabajo, o bloqueando el acceso al acervo del museo; eso ya se ha hecho antes.
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El asunto del MACO va más allá de un tema laboral, pues estaría en juego el destino mismo de la edificación.
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