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En Oaxaca, el paraíso tiene dueño

Foto(s): Cortesía
Redacción

SANTA CRUZ HUATULCO, Oaxaca.- El sonido de las olas contrasta con la soledad percibida en la playa Conejos, ubicada en la bahía del mismo nombre. El cielo, el sol, los árboles y las rocas, confrontan a una gigantesca construcción humana, el hotel Secrets.


Al ser temporada baja, sólo los huéspedes del hotel disfrutan de la playa; la mayoría, extranjeros. Sólo unos cuantos hombres y mujeres de piel morena recorren las instalaciones de la construcción; son los empleados.


El acceso a la playa Conejos es un viaje al pasado entre la modernidad que rodea a las bahías de Huatulco; las rocas, los árboles, los troncos y la tierra, intentan ocultar una playa hermosa. La mezquindad de los hoteleros y la dejadez de las autoridades locales impiden que la gente común pueda entrar.


“Lo que pasa es que hay arreglos entre Fonatur (Fondo Nacional de Fomento al Turismo) y los hoteleros, pues las entradas han sido bloqueadas; la única que queda es la que está en malas condiciones, entrada a la que también pretendieron ponerle malla”, indica Juan González, taxista que hace sitio en la zona.



Toda la infraestructura de la playa es del hotel. FOTO: Giovanna Martínez

¿Propiedad privada?


Los antiguos accesos ahora están cerrados, con la leyenda de propiedad privada, además de guardias de seguridad, quienes cuidan con recelo que nadie ponga un pie en los terrenos contiguos a la playa.


La espuma que es provocada por el choque de las olas con las rocas intenta imitar a las nubes; el azul de la playa, el cielo y la arena de color rosa invocan al paraíso, que ahora sólo disfrutan extranjeros y mexicanos pudientes, dejando a un lado a los que alguna vez fueron dueños de estas tierras.


“El desarrollo turístico no benefició a los pobladores de Huatulco, incluso a algunos los afectó. Yo tenía hectáreas de tierra en lo que hoy es el aeropuerto; hasta hoy, no me han pagado lo que me prometieron”, afirma el taxista.


Los mexicanos se han ido, se han dado por vencidos ante el difícil acceso. Sólo los huéspedes del hotel pueden gozar de esta maravilla de la naturaleza oaxaqueña, que ya no es tan de los oaxaqueños; ahora está en manos de unos cuantos que se han aprovechado de las debilidades de los gobiernos municipal y estatal.



Sólo por aquí se puede ingresar a playa Conejos. FOTO: Giovanna Martínez

“Los lancheros protestaron ante el cierre de los accesos a la playa. Intentan acaparar la belleza de Oaxaca, como en otros tantos lugares de México”, se lamenta Juan; “sigue el riesgo de que la playa se privatice, pero te aseguro que la gente no lo va a permitir, tienen que dejar un acceso”.


Tamales de pollo y de rajas


Juana y su pequeña hija ofrecen tamales en playa Conejos; sin embargo, a las 14:00 horas, no hay a quién venderle, por lo que ofrece sus productos en el bulevar Benito Juárez.


“Si cierran el acceso a la playa, nos quitarían el único sustento que tenemos, mis tamales; soy madre soltera y mis dos hijos se quedarían sin nada”, afirma la mujer, de 40 años de edad, con sus dos botes en donde guarda su producto.


Sólo los taxistas que hacen sitio en el lugar les compran algunos, apaciguan el hambre mientras esperan a los clientes, que no son tantos como quisieran.


Complejos turísticos relegan a oaxaqueños


Los grandes complejos turísticos de Oaxaca generan migración, pues la mayor parte de los empleos generados son en actividades simples y pobremente remunerados, indica el documento Análisis de la migración en la región Sur-Sureste, de la Asociación Mexicana de Ciencias para el Desarrollo Regional (Amecider).


La gran mayoría de los complejos turísticos son de capital transnacional y los empleos de alta dirección son destinados para los originarios de los países sedes de las empresas; los trabajadores de nivel medio son de la Ciudad de México y del Estado de México.


La opción para los habitantes nativos de Oaxaca son el comercio minorista ambulante, los oficios de albañil, carpintero, hojalatero, jardinero, cocinero, y ayudantes en general; y más recientemente, la migración a otros estados de la república mexicana y a los Estados Unidos.


La región sur-sureste posee una gran cantidad de recursos tanto naturales como son flora, fauna y agua; una gran cantidad de vestigios prehispánicos que son fuente de desarrollo de la industria turística.


“Es una región estratégica al pertenecer a los corredores del Golfo, de la Mixteca y del Sureste; los múltiples recursos no han podido ser aprovechados por los habitantes nativos de la región, por falta de recursos de capital financiero y de capital humano”, resalta el análisis.


BAHÍA CONEJOS

Es una bahía de tamaño mediano que se compone de cuatro playas vírgenes de diferentes tamaños. Las aguas cálidas y atractivas en la bahía la vuelven ideal para nadar y también es un muy buen lugar para hacer un poco de snorkel o buceo.

Playa Conejos

Es una hermosa playa de tamaño medio, con brillante arena blanca y agua azul claro que es relativamente poco profundo.

Playa Tejoncito

Es una pequeña playa aislada que desaparece entre las ondas verdes azules suaves del mar.

Playa Arena

Es una playa bastante grande a la mitad de un kilómetro de longitud y es donde las tortugas marinas ponen sus huevos durante la época correspondiente.

Playa Punto Arena

Es una gran playa de casi un kilómetro de largo en la Bahía de Conejos. Está compuesta por arena blanca.

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