A los diputados de Morena, el gozo se les fue al pozo. Llegaron exultantes para aprobar la reforma constitucional en materia de paridad de género, con los discursos bajo el brazo y la felicidad en cada rostro por lo que calificaron como un día histórico. Pero en 30 minutos todo se tornó en rostros serios y desencajados, al conocer la resolución emitida por la comisión nacional de honestidad y justicia de su partido.
A las 11:56 horas, el salón del pleno del Congreso servía de escenario para la foto del recuerdo. Los morenistas se unían a sus compañeros de otras fracciones parlamentarias para dejar testimonio gráfico de su dicha. Abrazados de priistas, petistas e independientes y demás, festinaban un logro que no era suyo, pero igual valía para reinvindicar el cargo de representante popular. Mostraban pancartas a favor de la paridad y gritaban consignas en su honor.
Su única preocupación era ocupar la tribuna en la sesión extraordinaria, para formar parte de la historia legislativa. Todos querían ser escuchados. Tantos que la mesa directiva tuvo que acordar la intervención de dos legisladores por fracción parlamentaria.
Sin embargo, la situación cambió radicalmente cuando vía teléfono celular comenzó a difundirse la resolución del órgano interno del partido Morena. “Mira, 16 diputados de Morena han sido suspendidos en sus derechos partidistas”, comenzó a comentarse en las graderías mientras los representantes del movimiento de regeneración nacional esperaban con ansía su participación en el estrado.
Abandonan la sesión
Pronto la resolución llegó a los 16 implicados y todo se transformó en contrariedad y pesadumbre. La presidenta de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Laura Estrada Mauro, una de las sancionadas, abandonó la sala con otros de sus compañeros, olvidándose por completo de la sesión.
Los que permanecieron en sus curules se tornaron circunspectos, desinteresados, apáticos a lo que ocurría en la sala. Donde los discursos mantenían un tono festivo, en medio de un salón silente.
Laura regresó solo para intercambiar opiniones con el vicecoordinador Horacio Sosa Villavicencio, con la vocera del grupo, Delfina Elizabeth Guzmán Díaz y con Magaly López Domínguez, entre otros.
-“No es nada, es cosa de la política; así es esto”, señalaba Sosa Villavicencio tratando de atenuar su congoja.
En tanto que sus compañeros parecían petrificado en sus butacas.
La noticia no solo transformó a los afectados, también cambió radicalmente la noticia del día. Ya no importaba que el Congreso aprobara la minuta de reforma constitucional enviada por el Congreso de la Unión en materia de equidad de género, finalmente Oaxaca era la doceava entidad en aprobarla. No, ahora la nota era cómo iban a responder los diputados sancionados a la decisión del órgano interno de su partido.
- “Con esto Laura Estrada Mauro se va”, especulaban algunos representantes de los medios de comunicación.
- “Seguro se van a ir al tribunal electoral federal”, terciaban otros.
Desasosiego
Mientras, los 16 diputados implicados en la sanción optaban por cubrir las apariencias de su desasosiego. Todos refundidos en sus sillones, todos fingiendo atención a los oradores, todos con la pancarta y las camisetas que les distribuyeron en conmemoración del día histórico, abandonados en la curul y el pupitre.
Hasta el final de la sesión, los sancionados intentaron cubrir las apariencias. Con desánimo se sumaron a los aplausos por la aprobación de la minuta y nuevamente posaron para las fotos.
Con osadía Laura Estrada Mauro se coló entre los nueve diputados de Morena que interpusieron la queja en contra de su grupo y posó con una amplia sonrisa. Como si nada pasara convocó a otros legisladores para sumarse y dar una muestra fingida de unidad. Unidad que no ha sido capaz de construir en los seis meses que lleva al frente de la coordinación parlamentaria del partido Morena y cuyo producto es esta resolución de la comisión nacional de honestidad y justicia de su partido que transformó el día de la pasarela, en la jornada más triste de su paso por la legislatura.
Porque los cargos imputados no son menores: falsificación de firmas, autorización para ello y, sobre todo, permitir que personas ajenas a la fracción parlamentaria de Morena tomarán decisiones que afectan a los legisladores morenitas y al grupo parlamentario de este instituto político.
