Pasar al contenido principal
x

Empuja pandemia avance a la tecnología con nuevos métodos de estudio

Foto(s): Cortesía
Redacción

En estos tiempos de contingencia sanitaria, de confinamiento y de clases a distancia, fueron muchos los aspectos de la vida de los estudiantes que cambiaron radicalmente; desde el hecho de no asistir a un aula, a un plantel para recibir cátedra de los profesores y trasladar todo a la red, la educación cambió.



Con ella también sufrieron modificaciones los horarios, las formas y cargas de trabajo, así como las herramientas y los materiales de los que los alumnos, normalmente, echaban mano para sus actividades escolares hasta antes de la pandemia. De un día para otro, la tecnología se convirtió casi por completo en la única herramienta de acceso a la educación.


Algunos elementos que se vieron afectados con este cambio tan drástico fueron todos aquellos elaborados con materiales tradicionales como papel o madera; lápices, libretas, colores, monografías y libros, abrieron paso a los e-Books, a los audiolibros y a las guías virtuales e interactivas en línea. Esto, por supuesto, tuvo gran repercusión.



Nueva forma de lectura


“Desde mi área te puedo decir que se notó un aumento gradual, considerable, de solicitudes de e-Books y de audiolibros; esto, desde finales de marzo, principios de abril, que fue que comenzó la pandemia; la gente como que de plano dijo ‘no, yo no salgo’ y comenzaron a inclinarse a esta nueva forma de lectura”, aseguró Elizabeth Cervantes, ejecutiva de ventas y atención al cliente de conocida librería.


Debido a la recomendación de las autoridades de permanecer en casa para evitar un contagio o propagación del virus, fueron varias las medidas que se implementaron; entre las principales se encontraba la suspensión de clases en todos los niveles educativos. La lectura recreativa, por instrucción o por ocio, se trasladó a la web.


“Es muy diferente adquirir, comprar como tal, que interesarse en; pero claro, se notó que cada vez eran más las llamadas para preguntar ‘¿oye, tienes este libro en versión electrónica?, ¿y en audio?, o las mamás, preguntando por tal guía de primaria, de kínder, porque llegó un momento en que dijeron ‘no más clases presenciales’ y todos a casa. Ahí yo creo que los papás entraron como en pánico de ‘qué vamos a hacer’ y pues empezaron a interesarse más por material virtual, digital, en línea, material que no implicaba contacto con el exterior y con otras personas, digamos”, explicó.



Y es que al principio de la contingencia sanitaria, cuando se tomaron las determinaciones que hasta hoy en día permanecen activas, como la suspensión de clases, la resistencia al cambio por parte tanto de padres de familia como de alumnos-estudiantes fue tal, que no se sentían listos para un cambio tan grande y tan repentidno.


Desde la perspectiva y experiencia de Cervantes, la pandemia aceleró esa llegada, por parte de la comunidad estudiantil, a un futuro al que, por cualquier circunstancia, les daba miedo llegar; la convivencia con nuevas tecnologías y formas de comunicación, interacción  y educación, eran los mayores "obstáculos".



Un paso importante


“Mamás, papás preguntando ¿y de dónde los descargo?, ¿me llega por correo? y preguntas de ese tipo. Entonces imagínate: si la mamá, que en teoría es mayor y tiene más conocimiento, más experiencia, no domina el tema, qué será el hijo o la hija. Eso precisamente, esas barreras, aparecieron para los chicos de prepa, tal vez de universidad, que sus maestros les dejaron leer tal libro y para evitar salir o exponerse, acudían a los e-Books. Entonces qué pasó, que de un día para otro estaban ya en el futuro, o en lo que ellos pensaban que sería el futuro. Ahí, evidentemente, pues hay obstáculos, dudas, inexperiencia, que se han ido despejando con el tiempo”, detalló Elizabeth.


Finalmente, explicó que si bien falta todavía mucho para consolidar un mercado como el de los libros electrónicos o las bibliotecas en la nube, irónicamente gracias a la pandemia, se logró dar un paso importante.


“Ese empujoncito lo vino a dar la pandemia, el quedarse en casa, el tener clases a distancia, todo esto que trajo la pandemia. Claro que falta mucho, falta muchísimo por consolidar porque además de los factores ya conocidos como la pobreza, el rezago, la desigualdad y todo lo que estos generan, lamentablemente México no es un país que se distinga por su hábito lector, entonces también hay que luchar contra eso. Y mira, que la gente, aunque sea por culpa de un virus mortal haya tenido que interesarse por leer, es un gran paso”, concluyó la ejecutiva.



 

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.