La ambición política y económica de los diputados mantiene en una crisis institucional a la 63 legislatura del estado, que suspendió por segunda ocasión consecutiva su sesión ordinaria porque los legisladores prefirieron atender asuntos electorales personales que cumplir con la responsabilidad, por la que reciben más de 300 mil pesos al mes.
A las 14:12 horas, después de tres horas de la hora citada para la reunión, se dio a conocer que la sesión ordinaria se suspendía y se citaba para el próximo lunes 5 de marzo a las 11:00 horas, a pesar de que la ley obliga a los integrantes de la legislatura a sesionar cuatro veces al mes y el Congreso estatal solo sesionó en febrero dos veces.
Los legisladores locales de todos los partidos políticos prefirieron atender sus posibles candidaturas a otros cargos de elección popular que analizar, discutir y, en su caso, aprobar leyes o buscar mecanismos institucionales para terminar con la grave situación que vive Oaxaca en materia de seguridad, las afectaciones por los sismos en la Costa, la situación económica, educativa, entre otros muchos aspectos.
Sobre todo porque la ley les permite seguir cobrando como diputados y no exige que presenten su renuncia si aspiran a otro cargo de elección popular como diputado federal, senador, presidente municipal o hasta reelegirse.
Chambismo
De los 42 diputados que integran la 63 legislatura, más de la mitad está en busca de que su partido lo nomine a un nuevo cargo de representación popular, por lo que dedican más tiempo a sus actividades político partidistas, que al cargo de legisladores que juraron cumplir.
La crisis ha dejado sin cumplir la agenda legislativa que los coordinadores de todas las fracciones parlamentarias, del PRI, PAN, PRD, PT y Morena, presentaron como su guía de trabajo a favor del pueblo de Oaxaca.
Lo peor es que solo queda a la 63 legislatura un mes y medio de trabajo, en su primer año de ejercicio legal, para irse de vacaciones o a su campaña política. Es decir en ese tiempo deberán de celebrar seis sesiones ordinaria que, de acuerdo como han estado actuando, será difícil de cumplir.
Los integrantes del Poder Legislativo se olvidaron de ser el contrapeso de los poderes ejecutivo y judicial, para convertirse en un parlamento levanta dedos, toda vez que los dictámenes y puntos de acuerdo se negocian fuera de las instalaciones camarales entre los presidentes de las fracciones parlamentarias, que integran la Junta de Coordinación Política, para en sesión solo chacotear y aprobar todo de manera sumaria.
Convertida en oficialía de partes
La desidia es tal que el Congreso ha dejado incluso de ser la caja de resonancia de la vida políticas, social y económica de Oaxaca, para convertirse en una enorme mesa de negociación de acuerdos políticos y económicos, que sangran al pueblo.
Cada uno de los 42 diputados recibe por su cargo 42 mil pesos mensuales de dieta, 115 mil pesos para gestión, 100 mil pesos para el pago de asesores, 20 mil pesos mensuales para gastos de comunicación y 50 mil pesos por presidir una comisión, lo que representa la nada despreciable cantidad de 307 mil pesos mensuales, lo que abultan los 3 millones 648 mil pesos al año por cada diputado, sin contar con los recursos que reciben por aprobar decretos o leyes, aguinaldos, viáticos, etcétera. Pero aun así, no trabajan.
