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El Tule: festividad por la vida

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

SANTA MARÍA EL TULE, Oaxaca.- El milenario ahuehuete cumplió un año más de vida y a la fiesta organizada en su honor llegaron sacerdotes, ecologistas, estudiosos, turistas y pueblo en general.


Para el festejo, el sabino fue adornado con una corona de laurel de la que colgaron frutas, ropa artesanal, juguetes, tortillas, cabezas de chivo o borrego, botellas de mezcal, huaraches y vasos de tejate, entre otras ofrendas en su honor.


La misa se celebró bajo su extensa fronda, donde se instaló el altar que presidió una imagen de bulto de la Virgen de El Rosario.


Además, en el pasillo de acceso al pequeño templo del siglo 17, se colocó una muestra fotográfica sobre el árbol de El Tule, antiquísimo ahuehuete en torno al cual se asentó una comunidad zapoteca que hasta hoy celebra al árbol cada año.


El árbol más grueso del mundo


El ecologista y pintor Francisco Verástegui, presente en la celebración, afirmó que el ahuehuete de esta comunidad es uno de los árboles más importantes del mundo, porque es el más ancho de todos.


El autor del libro Árboles Emblemáticos de Oaxaca. Patrimonio Vivo de la Humanidad, agregó que en 1883, cuando Alexander Freiherr von Humboldt recorrió Oaxaca, el árbol ya tenía más de 2 mil años de vida, aunque algunos científicos han considerado que puede tener más de 3 mil años.


“Como integrante de la Agenda 21, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), participé en un estudio endocronológico del ahuehuete de Moctezuma, que está en la estación del ferrocarril, y ese árbol, que es como la décima parte de este, tiene mil 400 años; entonces este puede tener más de 3 mil; el año pasado se hizo el estudio fitosanitario más completo de la historia y comprobamos que está en muy buena forma”.



La muestra fotográfica atrajo la atención de los visitantes. FOTO: Emilio Morales

Subrayó que el sabino también ofrece un beneficio ambiental muy importante como la captación de bióxido de carbono, emisión de oxígeno, recarga de mantos freáticos y ha sido refugio hábitat de reptiles, aves, insectos y mamíferos por miles de años.


Francisco Verástegui comentó que a pesar de tener algunos bichos, el árbol goza de cabal salud, pues no tiene nada grave. “Además, la comunidad lo cuida, porque es enorme el beneficio que da”.


“El viajero del tiempo”


El habitante de la comunidad, Abel Ramírez, aseveró que el pueblo que habita este lugar, ha tenido la gran fortuna de acompañar al ahuehuete. “El árbol de El Tule es un viajero del tiempo igual que nosotros; él tiene la gran fortuna de durar un poco más; nosotros, breves, tenemos la gran responsabilidad de cuidarlo”.


Mientras sus vecinos ofrecían tejate, aguas de chilacayota y dulces regionales a los presentes, expresó que lo que le sucede al árbol tiene repercusiones mundiales, “porque él resiente mucho más todo el daño que provoca el cambio climático, las alteraciones atmosféricas; por esta razón, Santa María de El Tule es el gran responsable de cuidarlo; el árbol no le pertenece a los habitantes de este municipio, le pertenece al mundo; nosotros únicamente contribuimos en su cuidado, porque él en su especie protege a todos los demás”.


Añadió que este día llegan distintas personalidades para rendirle tributo o cargarse de energía, “coincidiendo todos en que el ciclo de la vida nos hace, como seres humanos, regresar a la naturaleza, más allá de la modernidad y de la tecnología que tienen que ser herramientas para enriquecer la vida de la humanidad, porque el hombre regresa a la tierra, ya que salió de ella”.


Dijo que es el único árbol al que se le hace una fiesta de esta magnitud, que inició desde el sábado, domingo y hoy. “Hoy es el día grande en que se abre la puerta y se convive con invitados y turistas, porque es un acto de hermandad y comunión con la madre tierra, a través de uno de sus hijos. Aquí no hay diferencias, solamente hermandad, humanidad, amor, respeto y dignidad por la naturaleza”.


Manifestó que este árbol fundó el pueblo, por eso comparten lo poco que pueden dar. “Le colgamos al árbol todos los bienes que producimos, pero también es una romería grande porque nos sentimos orgullosos de estar vivos y ser de Santa María El Tule”.


Celebran a la Virgen


Durante la misa, el sacerdote católico recordó que la festividad religiosa tiene como origen las peregrinaciones que se hacían a Tlacolula para celebrar a la Virgen del Rosario, porque de regreso, los peregrinos descansaban bajo la fronda del árbol.


Apuntó que los peregrinos de Oaxaca se iban a Tlacolula desde el sábado, estaban el domingo en la festividad de la Virgen del Rosario y regresaban; por eso tomaban un descanso bajo el árbol.


“Los antepasados de esta comunidad salían entonces a brindarles sus aguas frescas, a compartir con ellos alimentos, lo que llamamos Guelaguetza, que en su origen fue dar sin esperar nada a cambio, porque ahora ya en los pueblos se dice: te doy, pero luego me lo pagas, esa no es Guelaguetza; Guelaguetza es ser solidario con los demás, sin esperar recompensa”.


Señaló que los habitantes del lugar vendían guayabas piruleras, nísperos, nicuatole, tamales, empanadas, tejate, etcétera. “Por eso no quiero que pierdan de vista que la fiesta de este lunes es estrictamente religiosa y no le cambiemos el sentido, ese origen”.

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