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El ISSSTE en Oaxaca en etapa crítica

Foto(s): Cortesía
Redacción

La fila para surtir la receta se extiende de punta a punta sobre el pasillo de urgencias del Hospital General “Presidente Juárez” del ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado); la respuesta habitual es “regrese en un mes para surtir el resto”, aunque eso no garantice que en un mes habrá medicamento.


La crisis en el sector salud no se limita a los hospitales públicos del gobierno del estado; el gobierno federal también mantiene a raya a sus nosocomios. 120 millones de pesos deben ser suficientes para solventar sus necesidades.


Quienes padecen de enfermedades crónico degenerativas es la población derechohabiente más afectada por la entrega de medicina racionada, lo que incluye quedarse sin insulina y tener que comprar otros medicamentos por cuenta propia.
 


Entrega racionada


Desde hace 40 minutos, don David se encuentra en la fila de la farmacia para surtir la segunda parte de la receta otorgada hace poco más de un mes, cuando sólo le suministraron lo correspondiente a 28 días.
El pasado 5 de junio acudió por sus medicamentos para la diabetes, pero no encontró. “Regrese en tres días”, le indicaron al hombre, quien necesita tanto de sus medicinas como del agua para vivir.


 



La entrada de urgencias siempre está saturada. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


Esta situación, indica, empeoró aproximadamente hace un año, cuando se comenzó a surtir el 50 por ciento de los medicamentos. Es decir, si el tratamiento es para dos meses, únicamente se entrega lo de un mes y el paciente debe regresar el siguiente mes para completar su rol.
“Siento que me enfermo más, que no avanzo y a veces voy en caída por no tener insulina”, refiere el hombre de 48 años, y con más de 20 años padeciendo diabetes.
 


Crisis, salen del cuadro básico


La población vulnerable en este hospital son los derechohabientes con enfermedades crónico degenerativas, de la que sus medicamentos han salido poco a poco del cuadro básico. Lo que obliga a los pacientes a comprar las propias.



  • Así lo reportaron pacientes y médicos del hospital, durante un recorrido por el lugar.


Entre los medicamentos que escasean se encuentran los hipoglicemiantes orales, antihipertensivos y enfermedades renales, así como la insulina, lo que trae como consecuencia la evolución de las enfermedades.


Para el caso de la diabetes se pone en riesgo la evolución de padecimientos renales crónicos y en los hipertensos a presentar hemorragías cerebrales, detalló un médico general del hospital, que pidió la reserva de su nombre.


Al final, los pacientes o comen o compran sus medicamentos de forma particular, los cuales al menos tienen un costo de 800 pesos.
 


Urgencias, foco rojo


El área de urgencias se mantiene en el hacinamiento. Las 20 camas disponibles para este espacio se convierten en 50, lo que implica que los pacientes permanezcan o sean atendidos en camillas, sillas de ruedas o en el suelo con cartones y cobijas propias.


Médicos del hospital, que pidieron se omitan sus nombres, indican que además del espacio, también se trabaja con personal reducido, pues ese número de pacientes deben ser atendidos por cinco o seis médicos y por seis u ocho enfermeras.


Las condiciones se deben a la falta de infraestructura nueva para el nosocomio de más de casi 50 años de antigüedad, al que hasta hace apenas tres años se le comenzó a construir un área más amplia para urgencias, ginecología y quirófanos.


 



Los trabajos para construir el área de urgencias llevan tres años. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


El área de urgencias termina por ser para los pacientes el área de hospitalización, al no haber más camas en dicho departamento dedicado a la recuperación de los enfermos. Eso obliga a los internados a permanecer hasta 10 días en el hacinamiento.


Pero la situación de falta de espacio se extiende a los consultorios de atención externa, que se limitan a un aproximado de 2.5 metros por tres, sin ventilación, agrietados y sin el equipo médico suficiente.
Aquí, el personal también es reducido. Una enfermera debe atender a los pacientes de hasta cinco doctores.
Las consultas en esta área que habitualmente se programaban cada dos meses para un paciente, ahora se prolongan ante la falta de medicinas.
 


Andamio de la muerte


El riego latente es el andamio que se utiliza para llevar a los pacientes al área de hospitalización.


La estructura de metal, en la que se construyó un túnel con material ligero de plástico, es utilizado como puente entre las alas del nosocomio.


El personal traslada por este medio a sus pacientes en camillas o en sillas de ruedas. Esta estructura, que no cuenta con bases sólidas, pone en riesgo la vida de todos los que transitan por esta zona.
 


Atención deshumanizada


Al caso anterior se suma el de doña Carmen, quien sufre de hipertensión y osteoporosis, entre otras enfermedades que acumula a sus 74 años de edad.


 



Familiares y pacientes se acomodan en cualquier lugar. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


Desde la sala de espera de los consultorios, la mujer, originaria de Santa Ana del Valle, Tlacolula de Matamoros, detalla que desde hace un año tampoco recibe su medicina para los huesos, por lo que en ocasiones el dolor de rodillas y espalda es insoportable. “Creo que ya no lo van a dar, pero cuesta muy caro me dicen y es una inyección todos los días”, dice la mujer, resignada a seguir con su vida con esos dolores.


Apenas concluye su explicación respecto al desabasto de medicinas que sufre, no duda en referir sobre los malos tratos de parte del anterior médico general que la atendía. Gritos e insultos por su edad, tuvo que soportar por una consulta.
Doña Carmen está a punto de ingresar a su consulta, con la esperanza, más tarde, de encontrar los medicamentos recetados.

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