SAN ANDRÉS YUTATÍO, Villa Heroica de Tezoatlán de Segura y Luna, Oaxaca.- La Mixteca oaxaqueña es el mayor productor de cabras en el país; sin embargo, el mercado está en manos de intermediarios y los animales son mal pagados; por esta razón, los caprinocultores trabajan en la denominación de origen del blanco pastoreño, un animal de casi 110 kilos de pesos, con un sabor peculiar, originario de esta región.
Hace cinco años, un grupo de investigadores, caprinocultores y autoridades iniciaron el rastreo de los asentamientos de cabras en Oaxaca y la investigadora Marcela Fuentes Mascorro, de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), estableció que el blanco pastoreño tiene sus orígenes en el blanco celtibérico de España y la cabra granadina.
Posteriormente se realizaron estudios de pelo y sangre, lo que permitió determinar con bases genéticas, en el mes de febrero de este año, que la cabra de la Mixteca es una raza única. “Ahora estamos en proceso de lograr su denominación de origen, por lo que estamos tomando registros y creando unidades de producción para el manejo adecuado de la especie”.
Esta sería la primera cabra en América que se podría certificar como raza única, lo que la equipararía con la Bóer de Sudáfrica; la Malagueña, de Málaga; la Toggenbung, Retinta Extremeña y Nubia.
El rescate
La investigadora Mercedes Laura Flores Guzmán comenta que el blanco pastoreño es el que se vende para matanza, pero es la cabra de mejor porte y más grande; por lo tanto, no hay un manejo reproductivo del animal y cada vez los rebaños se van quedando con los animales más pequeños.
Dice que por esta situación se comenzó a trabajar con un programa de rescate de la cabra criolla, pero también porque Tezoatlán de Segura y Luna es el que tiene el mayor número de cabras de toda la Mixteca, con más de 10 mil ejemplares.
El programa comprende talleres de capacitación a los productores para preparar sales minerales, tratamiento de rastrojos, bloques nutrimentales, así como organizarlos para dar suplementos en época de estiaje, proporcionarles sales minerales y hacer un manejo reproductivo, a fin de que su ganado tenga un mejor porte y condiciones para una venta mejor.
Además, se ha estado trabajando en manejo sanitario y alimentario, por lo que se les dotó de corrales, con recursos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y el Proyecto Mixteca, lo que ha permitido disminuir la mortalidad de cabritos del 60 al 10 por ciento.
El pastor
El pastor Carlos Salazar Montiel, cuya cabra obtuvo el segundo lugar en el certamen de blanco pastoreño el año pasado, recuerda que desde hace más de cuatro generaciones, su familia se ha dedicado al pastoreo de chivos.
“A los 7 años me tocó a mí llevar el taco a mi padre, donde se encontrara, porque antes los pastores se iban con los animales por meses a las majadas, los lugares donde pastan las cabras”.
Manifiesta que ahora es su hijo quien se encarga de pastorear los 110 animales que le quedan. “Pero yo tengo puro blanco pastoreño, el original de estas tierras, que nació a través de la cruza por años de las razas que trajeron los españoles; mi chivo también ganó el primer lugar en el certamen organizado en Tezoatlán, pero se enfermó y lo tuve que vender”.
Mientras observa a los animales brincar entre los arbustos, subraya que la mejor es el blanco pastoreño chino, porque tiene mayor peso. “Ésa la estamos rescatando, porque tiene un mayor peso y por tanto vale más”.
Expresa que el blanco pastoreño tiene un sabor especial, primero porque se alimenta totalmente de manera natural, no consume nada químico; y, dos, come guaje, huizache, mezquite, el garabato y la cubata, “lo que hace que la carne sepa a venado”.
Expresa que su hijo todos los días camina entre cinco o seis kilómetros entre las laderas para que los animales puedan comer y descansar. “Ahora recorre menos campo porque pueden regresar a los corrales con techo que se están construyendo, donde tienen agua y mejores condiciones de suelo”.
La autoridad
El presidente municipal de Tezoatlán de Segura y Luna, Evencio Cisneros León, asevera que uno de los introductores de las cabras a la región Mixteca fue el general Antonio de León y Loyola, quien tenía su hacienda en la comunidad de Juquila de Léon. “Al final de cuentas la gente vio que dejaba dinero y adoptaron la producción”.
Señala que la certificación de la cabra blanca pastoreña permitirá igualar a este animal con las otras razas, “porque el precio es muy diferente con el criollo, pero si vemos las características de nuestra especie, no le pide nada a aquellos; sin embargo, aquellas como tienen un certificado de origen, valen de 12 mil a 18 mil pesos; y como la nuestra no tiene ese certificado, vale entre dos o tres mil pesos”.
“Pero, además, estamos buscando que se preserve el medio ambiente de la zona, a través de la reforestación con especies propias de la alimentación del ganado y la delimitación de los espacios de pastoreo; si una cabra necesita una hectárea de agostadero, pues las cabezas de ganado que posea cada productor dependerá de estas medida”.
