Pasar al contenido principal
x

El "César soy yo", retumba en el Congreso de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

Fue Suetonio en La Vida de los Doce Césares, quien a través de las biografías de Tiberio, Calígula, Claudio, Nerón y Domiciano, entre otros siete césares más, desnudó los vicios de los hombres que ejerce temporalmente el poder. Ayer, otro César, Morales Niño, confirmó lo que describió con precisión el historiado romano, que la vida de los hombres dedicados a la cosa pública está cimentada en el culto a la personalidad, la demagogia, la soberbia, la corrupción y el engaño.


Como Julio César preparó el escenario para la celebración de sus triunfos por la ocupación de las Galias, Alejandría, El Ponto e Hispania, César Morales Niño habilitó la sede del Poder Legislativo para brindar su primer informe de actividades, no solo acarreando habitantes y autoridades municipales de su distrito, sino arropado también por funcionarios del gobierno estatal y titulares de órganos autónomos, como el presidente de la Defensoría de los Derechos Humanos, el fiscal anticorrupción y el presidente del Iinstituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca.


Aunque el invitado principal, el gobernador Alejandro Murat, decidió a último momento no acudir al festejo, lo que dejó al presidente de la Mesa Directiva de la 64 legislatura sin la representativa corona de laurel, que los césares acostumbraban ceñirse en la cúspide de su carrera político-militar. Máximo símbolo de reconocimiento popular.


Ninguneo de pares


Pocos fueron también los diputados que acudieron a escuchar la grandilocuencia de un hombre ávido de reconocimiento. De 42 legisladores, únicamente se encontraban en la sala 19 de sus homólogos al iniciar el acto auto laudatorio, por lo que el foro lució semivacío y, además, se mantuvo semi oscuro.


Acompañando a su compañero estaban Saúl Cruz Jiménez y Noé Doroteo Castillejos, las mujeres independientes Aleida Serrano Rosado y Elim Antonio Aquino, los morenistas Pavel Meléndez Cruz, Horacio Sosa Villavicencio, Laura Estrada Mauro, Gloria Sánchez López, entre otros.


Sin embargo, las gradas fueron ocupadas por la gente del pueblo que, como en las celebraciones descritas por Suetonio, acude siempre por pan y circo. Una banda de música tocaba las dianas y al término del acto fuero repartidas tortas, tamales, tacos y tostadas con aguas frescas de sabores, porque el pueblo siempre espera esas migajas de los hombres políticos.


Un patricio legislador


El discurso tampoco dejó la tradición histórica. Durante 35 minutos César Morales Niño lanzó una perorata para destacar la labor desarrollada por la 64 legislatura, la más importante, trascendente e histórica de Oaxaca. Equiparable, tal vez, a la labor del jurisconsulto romano Marco Tulio Cicerón defensor de la democracia y la participación de los patricios en la política romana. Porque sí, en Roma la política fue también una actividad exclusiva de patricios y no del pueblo vulgar, mucho menos de esclavos.


Al igual que el Divino Julio César o el Divino Augusto, su modestia lo contuvo de augurar su papel en la historia estatal o su sitio junto a los dioses del Olimpo, por su extraordinaria labor legislativa, aunque en el registro digital se encuentren numerosas ocasiones en que mandó a la democracia mucho muy lejos, así como a sus representados.


Explicaciones no pedidas y circo romano


Fue tal su sinceridad que incluso reconoció que habían aprobado un endeudamiento del estado, pero fue para realizar obra pública. Por si alguien se atreve a poner su visión de estadista.


Dianas y aplausos, como en el viejo circo romano, lo hacían cruzar los brazos y agachar la cabeza con humildad, un gestó que ya practicaban los doce césares.


Como los herederos de Rómulo y Remo, su presencia fue impoluta. Traje oscuro medio entubado, a la moda; camisa blanca y corbata guinda; con el cabello fijado con gel de tal manera que ni el viento lo moviera y esa postura tan suya: sobrada, altiva, como tocado por el dedo del padre de los dioses, Júpiter.


Un acto suntuario, como corresponde a un César. Porque para un legislador de una provincia se establece un informe en su distrito a fin de cumplir con el propósito del mismo: dar a conocer a los electores el trabajo desarrollado en el Congreso a favor de la gente que emitió su voto.


Pero no, Etla queda chico para la megalomanía del presidente de la mesa directiva. Tanto sí que no dudó en disponer de los recursos humanos, técnicos y materiales del Poder Legislativo para poder gritar: “César, soy yo”.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.