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Don Marcos sobrevive la pandemia con venta de semillas

Foto(s): Cortesía
Redacción

La pandemia por coronavirus (COVID-19), que alcanzó a Oaxaca el pasado mes de marzo, ha dejado muchos daños colaterales y afectaciones en distintos sectores de la población. Sin importar edad, región o nivel educativo, hombres y mujeres padecen día con día los estragos de la crisis económica derivada de la contingencia sanitaria.


Al suspenderse todos los eventos masivos que estaban en puerta en la entidad para evitar cualquier contagio colectivo, fueron muchos los directamente afectados. Panaderos, vendedores de comida, artesanos, "cueteros", músicos y demás, vieron cómo se quedaban sin su principal fuente de trabajo.



En ese sentido, también hay personas que como el señor Marcos Antonio Hernández, fueron víctimas colaterales de esta pandemia. Entrevistado en su ahora habitual lugar de trabajo, en el crucero de Plaza del Valle, en la capital, contesta tajante: “No hay dónde chambear, en qué chambear”.


A diario se traslada vía "ride" desde su hogar, ubicado en la colonia Vicente Guerrero, para estar parado por hasta más de 10 horas en un camellón de avenida Universidad vendiendo pepitas y sosteniendo una lona en color amarillo con un mensaje. “Soy trabajador independiente, si no trabajo, no como”, se lee en letras rojas en el texto.


"No hay apoyos"


Hasta antes de la pandemia y la suspensión de cualquier festividad o evento masivo, la vida y la situación laboral eran distintas para don Marcos.


“Ayudaba yo a los muchachos de los jueguitos. Yo los cargaba, los ayudaba yo a instalar la luz y ahorita ya tenemos desde marzo y ahorita está peor, no hay, no hay”, comentó respecto a lo que hacía hasta el mes de marzo pasado, cuando Oaxaca y su color fueron eclipsados por el brote de COVID-19.



Y añadió que “pues le pagan a uno por semana y me daban que 300, 400, pero pues eran seguros, y aparte las comidas, o sea que resolvía uno las cosas de la casa”.


A pesar de su edad, 68 años, y de que la energía podría ya no ser la misma, Hernández asegura que tiene ganas de salir adelante. “Uno busca chamba pues, el chiste es que haya, que haya chamba pa’ chambear, pero hay veces como hoy, que me duelen las rodillas y eso, y no puedo hacer trabajos pesados”, dijo.


Por otra parte, pese al buen semblante que muestra a pesar de la adversidad, también manifestó su molestia contra las autoridades, pues dijo sentirse descobijado y abandonado en el sentido de la recepción de algún apoyo por un programa social.


“Ya está uno chambeado, pero pues tiene uno deseos de trabajar, que haya chamba, pero ya ve que ahorita no hay apoyo ni por parte de la estatal, por parte de la federal, no hay apoyo del gobierno. No hay, no hay apoyo del gobierno porque ya hicimos una marcha, fuimos al zócalo y de qué sirve  que esté uno ahí si no le hacen caso a uno”, lamentó.


Y precisamente en esa marcha aprovechó, junto con todos los inconformes asistentes, para solicitar la ayuda de las autoridades; una ayuda que no ha llegado. “Ahí pues pusimos cartoncillos, pues de que la tercera edad, todos queremos para comer, para sobrevivir, tenemos familia”, explicó.


Recibió ayuda de la gente


Mientras el gobierno, dice, lo abandona y lo olvida a pesar de ser una persona de la tercera edad, quienes le dieron su apoyo en esta contingencia sanitaria fueron los ciudadanos que a diario transitan por donde don Marcos trabaja. Fueron varios los gestos de solidaridad que han tenido con él desde que la crisis comenzó.



“Hay personas de buena voluntad que pasaban a dejar unas bolsas de víveres y eso, sí pasaban y me dejaban algo. La gente me ha ayudado como ahorita mire, aunque sea para comer y lo poquito que gano con las semillas, pues ya saca uno para irla pasando porque ahora ya no hay para lujos”, comentó entre risas irónicas como quien jamás ha podido acceder a eso, ‘un lujo’.


El panorama es poco alentador no solo para don Marcos, sino también para todos los ciudadanos que, derivado de la pandemia por la COVID-19 perdieron su fuente de ingresos. Pese a ello, el ánimo no decae.


“Pero bueno, uno debe buscar la forma de sacar para sobrevivir y ahorita ahora sí que no hay esperanza porque en las noticias oye uno que ahora no va a haber fiesta en tal lado, no va a haber por ejemplo en El Llano del 12, no va a haber… ¿entonces? Uno esperanzado a las fiestas y todo esto y nada”, concluyó.


68


Años de edad tiene don Marcos Antonio Hernández


400


Pesos a la semana ganaba hasta antes de la pandemia


 


“Ya está uno chambeado, pero pues tiene uno deseos de trabajar, que haya chamba”.


Marcos Antonio Hernández, Ciudadano afectado por la pandemia.


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