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Don Israel no tuvo opción, pero se enamoró de la docencia en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
DSM

Primero fue la necesidad de estudiar para encontrar un buen empleo y no quedarse en el trabajo del campo que sus padres realizaban, luego surgió la oportunidad de ingresar al magisterio en 1978 y desde ese año, Israel Morales García empezó su carrera como promotor cultural bilingüe.


Israel Morales, originario de San Juan Tamazola, municipio de Asunción Nochixtlán, explicó que después de realizar su trabajo como promotor, ingresó al Sistema de Educación Indígena el 1 de enero del 1979 y finalizó sus actividades el 31 de diciembre del 2009.


“En aquellos tiempos no había el recurso económico para encontrar otra carrera, la única oportunidad que tenía era incursionar en el Sistema de Educación Indígena para maestro", recuerda.



 


Orgulloso de la 22


El docente está jubilado desde el 2010 y forma parte del gremio de la Sección 22 en Oaxaca; sindicato del cual se siente orgulloso, por ello asegura que sigue luchando hasta la fecha en apoyo al respeto de los derechos de sus compañeros maestros.


Israel Morales, con 31 años de servicio, relata que su labor docente la inició en la región de los Valles Centrales, en la comunidad de Santa Catarina Estetla, en donde trabajó alrededor de 10 años, luego se pasó a la comunidad de San Mateo Tepantepec, ubicado en el municipio de Santa María Peñoles del distrito de la Villa de Etla.


Después tuvo la oportunidad de irse a otra escuela de nivel básico en Santiago Huazolotilán perteneciente al municipio de la Villa de Zaachila, luego llegó a San Miguel Peras ubicado en la misma municipalidad y finalmente se fue a la costa oaxaqueña en donde se jubiló.


No había carreteras


Israel Morales recuerda las largas caminatas que realizaban para poder llegar a una comunidad, debido a que no había carreteras para transitar, en ese entonces al maestro le era difícil salir de la zona donde desempeñaba su trabajo como docente.


El impedimento de poder trasladarse, la falta de infraestructura y los cobros para viajar las largas distancias, permitió que el maestro jubilado pudiera convivir con los habitantes de la comunidades donde laboró; por la duración de su estancia lo veían como un “todólogo”, ya que fungía como médico, consejero, deportista, etcétera.


Ahora con la apertura de carreteras y de las facilidades con las que se pueden desplazar fácilmente se ha distorsionado el arraigo de ser “maestro”, ya que muchos prefieren sólo ir de entrada por salida a la comunidad sin hacer residencia, lamentó.


Se respetaba al maestro


Antes la educación era distinta, el maestro era una figura de respeto a la cual los mismos padres de familia le otorgaban el derecho de aplicar correctivos a sus hijos en caso de que fuera necesario, es decir les daban la facultad de pegarles si el alumno no se comportaba en clase.


Para ello, Israel Morales, mencionó que ocupaban una varita recién cortada de un árbol e incluso con una regla de madera golpeaban las palmas de los niños para que no repitieran la falta cometida.


“En ese entonces no existían los Derechos Humanos, la única facultad la tenían los mismos padres que autorizaban estas medidas, las cuales a mi parecer servían de mucho, pues no había tanta rebeldía mucho menos delincuencia como la que hay ahora”. precisó.



Hoy la educación dio un cambio radical a los alumnos ya no se les puede tocar, algunos de los padres modernos son más delicados tanto que hasta amenazan con demandar si alguien toca a sus hijos, “y están en toda la razón, pues los tiempos cambiaron, sólo que lo lamentable es que ni ellos pueden educarlos”.


Precisa que sus 31 años de servicio han sido para él un gran reto y un gran orgullo haber sido dodente, ya que ahora ver a alumnos a quienes les dio clases desde muy pequeños, hoy son en la mayoría licenciados, ingenieros e incluso algunos hasta profesores.

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