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Destapan que rancho de Coahuila presuntamente cobraba 7 mil dólares por matar bisontes

Foto(s): Cortesía
Redacción

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas del Gobierno de México (CONANP) publicó en sus redes sociales el pasado 7 de enero que había liberado una pequeña manada de bisontes americanos para que esta especie recuperara su hábitat en Coahuila, pero unos días, el 11 de enero, circularon en redes un par de fotografías donde se mostraba a cazadores con cadáveres de bisontes. Dicho escándalo destapó que una empresa se dedica a la caza de animales silvestres, incluido al bisonte, en esta zona del país.



 


Las fotos de los cazadores fueron extraídas de las redes sociales del Rancho Buenavista, ubicado a 241 kilómetros al suroeste de Eagle Pass, Texas.


Después de una avalancha de críticas, el sitio y cualquier rastro en redes sociales de esta empresa fueron dados de baja. Por estos hechos, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) señaló que no ha autorizado al rancho permisos de aprovechamiento cinegético (caza legal) del bisonte.


El Sol de México pudo investigar a fondo la página y las fotografías de los servicios que ofrecían. Las imágenes son crudas: bisontes muertos con las fosas nasales llenas de sangre después de haber sido abatidos con rifles de alto poder y ballestas, además que en todas las escenas aparecen hombres y mujeres portando una sonrisa llena de orgullo.


“Rancho Buenavista ofrece de una a dos cacerías de bisontes al aire libre por año. La caza se realiza en los pastizales bajos donde habitualmente se encuentran los toros viejos pastando en los pastos”, así es como el sitio justificaba la caza.



El sitio explicaba que los guías detectan toros maduros antes de la caza para tener una mayor tasa de éxito. “Los toros maduros suelen ser solitarios, lo que significa que los toros viejos no están pastoreando ni reproduciendo. Los toros reproductores con rebaños de 10-25 vacas no pueden ser cazados”.


“La temporada de reproducción es de agosto a septiembre similar a la temporada de reproducción del alce. Sin embargo, es mejor cazarlos en invierno (diciembre a febrero)”, finaliza la descripción del servicio.



Los metadatos de las fotografías muestran fechas que coinciden con la temporada de caza. Fue hasta febrero de 2020 cuando se tomaron las últimas capturas.


“Somos un auténtico rancho mexicano, de propiedad familiar y operado por más de 4 generaciones. El rancho cubre más de 100 mil acres en propiedad de caza. Puede optar por cazar con un rifle o un arco, y le proporcionaremos su propio guía. Ofrecemos muchos paquetes de caza con todo incluido que le darán la experiencia de su vida”. Esta era la descripción del lugar que hasta hace algunos días se podía acceder sin problema. Su público era de procedencia estadounidense, toda vez que la información estaba en inglés.



Sus servicios incluían tres comidas por día, refrigerios y bebidas para el viaje de caza. “Después del día de caza, regresará al albergue donde podrá sentarse junto a una cálida chimenea y compartir sus historias de caza con su familia, amigos o sus nuevos amigos en el rancho”.


La página indicaba que el rancho era administrado por un biólogo de vida silvestre y pesca de la Universidad Texas A&M, que trabaja a tiempo completo en el rancho. “Está a cargo del control de depredadores, restauración del hábitat, manejo del agua, manejo de la vida silvestre y también está a cargo del negocio de la caza”; el nombre del responsable no fue revelado.


El único nombre de contacto que ofrecía la página era Carlos Mondragón con dirección en Vista Hermosa número 1065 Eagle Pass, Texas, código postal 78852.


El precio por la cabeza de un bisonte


Los paquetes se dividen en dos: caza mayor y caza de depredadores. En el primero incluyen venados de distintas especies, en el segundo se puede matar jabalíes, pumas, gato montés y coyotes.


La caza del bisonte era el premio gordo y máxima atracción del lugar. Por ejecutar a uno se cobraba 7 mil dólares, que al tipo de cambio vigente serían más de 138 mil pesos. La vida de un puma se cotizaba en 4 mil 500 dólares. Los más baratos eran los jabalíes y gatos montés, el precio de éstos rondaban los 700. Los coyotes eran gratis.


Después del escándalo gracias a las redes sociales, la Semarnat anunció que ya trabaja en coordinación con la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) y el Gobierno de Cohuila “para esclarecer los hechos y, en caso de comprobarse que hubo un aprovechamiento ilegal de la especie, sancionar a los responsables”.


La Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila se deslindó de algún permiso, toda vez que las autorizaciones de caza legal las otorga la federación, solo se limitaron a señalar que “se está investigando el origen de la foto”.

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