"En el momento en que se pierde memoria histórica pierdes automáticamente la razón de ser como sociedad", asevera el académico cultural, Carlos Spíndola Guerrero.
Spíndola, economista de profesión, lanzó un llamado a las autoridades federales, estatales y al Congreso del Estado para que, a través de legislación, políticas públicas, pero sobre todo, con un trabajo coordinado, se preserve y difunda la memoria histórica de Oaxaca.
Sentencia que el continuar siendo omisos ante el tema cultural y atenderlo sólo en determinadas temporadas conlleva a la fragmentación de la sociedad, enraiza los conflictos sociales ya existentes, pues sostiene que "sin memoria histórica se pierde la identidad, se desarraiga de la comunidad, se pierde el afecto al lugar en donde naciste. En automático, eliminas el pasado".
El maestro explica que este término se refiere a la preservación, documentación y difusión de los hechos del pasado, hechos relevantes para una comunidad.
Archivo histórico, baúl de eternidad.
Se difumina la memoria
"La memoria como palabra se define como la capacidad que tiene nuestro organismo para recordar voluntariamente los hechos del pasado. Cuando vemos una fotografía estamos reviviendo el pasado; cuando se le cambia el nombre a una calle o a un teatro, esa parte de la memoria ya se perdió para siempre".
Refiere que el vandalismo, la indiferencia absoluta ante el deterioro del patrimonio edificado e inmaterial, el desconocimiento de la relevancia de ciertos hechos que han ocurrido en la capital y en estado, son atentados ciudadanos en contra de la memoria histórica.
De ahí que las hemerotecas, los archivos, los congresos de cronistas e historiadores, los testimonios de la gente sean tan importantes. Gracias a esta memoria se mantiene viva la identidad de los pueblos.
Spíndola Guerrero, también video columnista y especialista de la música clásica, detalla que el Estado de Oaxaca tiene una virtud que pocos lugares en el mundo tienen.
Posee memoria histórica prácticamente desde que hay proceso de sedentarización en el mundo. Te estoy hablando desde la época en que se vivía en cuevas hasta la época actual. No todos los lugares en la república poseen este tesoro. Es decir, la historia de la humanidad en sí misma, incluso antes, la historia natural.
El maestro Carlos Spindola Pérez Guerrero.
Señala que existen lugares, por ejemplo, comunidades, en que la memoria histórica "por fortuna se mantiene viva a través de su población", misma que sostiene determinada forma de creer, pensar o manifestar su propia esencia.
Preservación aisladas
Aunque reconoce que existen autoridades que realizar actividades culturales que, en ocasiones, abonan a la preservación de la memoria histórica, queda bastante por hacer.
Son esfuerzos que cada institución hace pero ante la gravedad del asunto deberían unificarse en una fuerza mayor. No están conectadas, los resultados son los esfuerzos que cada uno en su área pueda lograr pero abarca a la población.
Archivos que atesoran la esencia de la sociedad.
El maestro condena que hay autoridades insensibles ante la relevancia de la memoria histórica y que el poder e ignorancia sepultan cada vez más este derecho cultural.
"Desgraciadamente hay formas de pensar que minimizan la importancia de la historia en la sociedad. Apuestan por ver sólo lo actual, lo presente y hacia adelante. Entonces el pasado al quedar relegado. Se ocupan de formar ciudadanos que solo piensan en su beneficio propio e inmediato, sin importarles que el lugar en el que están habitando o gobernando sea un sitio donde hubo hechos trascendentales o donde hubo gente que se sacrificó para que ellos puedan gozar de una vida mejor", asevera Spíndola.
Reglamentar derechos culturales
El historiador refiere que la Ley de Derechos Culturales aprobada en 2017 por el Congreso de la Unión y la local necesitan "urgentemente" reglamentación y aplicación.
"A partir de estas leyes se conmina a tener instituciones que no vean la cultura como una dádiva sino como un derecho y ejerzan acciones específicas para la defensa del patrimonio y conservación de la memoria histórica", explica.
Carlos Spíndola, además, hace un exhorto a la ciudadanía a valorar el patrimonio a través de la memoria histórica; a exigir que se garantice este y todos los derechos culturales, y a ser conscientes de que si lo anterior no se hace, la sociedad está condenada a desaparecer.
"Hay una línea de tiempo permanente entre lo que hemos sido, lo que somos y lo que nos espera. Es un proceso y derecho permanente, no por temporadas. Debemos entender los procesos históricos y valorarlos porque la consecuencia de la desmemoria actualmente se traduce en actitudes violentas, actitudes contrarias a la ética, al respeto a los otros, al daño a la sociedad y quebrando del estado", asegura.
Museos, conservación y difusión de historia.
Historia, homenaje a la sociedad
El maestro culmina subrayando que la memoria histórica es un homenaje a los hombres y mujeres que lucharon por lograr una mejor sociedad, o que la sociedad actual, día con día abona a la construcción de la historia.
"Es el derecho que tenemos todos de tener vivos los pensamientos, las acciones que otros hicieron para que tuviéramos una sociedad mejor. Si en el pasado han habido personas que han sacrificado su vida, sus ingresos, salud, educación, nosotros reconozcamos con una sociedad más equitativa, justa en la medida de los posible, lo mínimo que podemos hacer con ellos es tenerlos presentes".
