“Yo lloré por la experiencia tan fuerte que sentía. Interiormente, algo, una voz, la presencia de Dios me decía: sé sacerdote, quiero que seas sacerdote“, fue el llamado vocacional que vivió Jesús David Silva, quien actualmente cursa el tercer año de Teología en el Seminario Pontificio de la Santa Cruz.
Jesús se encontraba formado para realizar el examen de admisión a Bellas Artes, cuando llegó a su cuerpo y mente este mensaje. “Lo primero que me vino fue mis proyectos personales. No Señor, no Dios, tú sabes que yo siempre he pensado que yo quiero tener una mujer, quiero tener una familia, quiero estudiar, quiero servirte pero por otro medio, fue un shock“, expresa.
Posteriormente asimiló esta sensación; “entonces, poco a poco comprobé que realmente era Dios quien me llamaba y dije: pues si Dios me está llamando, sé muy bien lo que implica; y libre y voluntariamente“ comenzó su proceso para ingresar al seminario.
Una decisión personal
Fue en el año 2013 cuando Jesús David vivió esta experiencia. Había realizado sus estudios en el Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca, plantel 01 Pueblo Nuevo. Cursando los últimos dos semestres empezó a acudir a catequesis para recibir el sacramento de la Confirmación. Accedió entonces a un retiro de jóvenes y se reforzó su interés por “tener una experiencia más profunda de Dios dentro de la misma Iglesia“.
Antes de acudir a su examen para la Escuela de Bellas Artes, decidió visitar la Basílica de la Soledad, por la mañana, para realizar oración. “Es ahí donde le pido a Dios que me conceda la luz necesaria para tomar el mejor camino, el camino donde yo pudiera servirle mejor a Él y a mis hermanos“.
Su proyecto personal era estudiar una carrera, alguna ingeniería, algún arte musical y formar una familia: tener esposa e hijos. Tras su visita a la Basílica, empieza a sentir ese deseo directo de servicio, algo que nunca había considerado. Fue entonces que decidió ingresar al seminario y realizó todo el proceso correspondiente.
"El llamado de Dios es permanente"
“Cuando Dios llama, es siempre para algo bueno, para un gran proyecto y esa llamada de Dios nunca se retira. Cuando Dios te llama, esa llamada permanece y esa presencia de Dios que te llama, está ahí“, afirma.
Sobre la respuesta de las personas ante esta experiencia, afirma que depende de cada quien y su contexto. “Porque a muchos nos llamará Dios, pero a lo mejor no todos estamos dispuestos a asumir las responsabilidades que ello conlleva, porque ciertamente es un llamado generoso de Dios, pero también implica responsabilidades, y a veces no todos estamos dispuestos a asumirlas y a dejar aquellos proyectos que ya tenemos“.
Sobre la preparación que reciben en el Seminario Pontificio de la Santa Cruz, Jesús David Silva asegura que existen cuatro pilares: formación espiritual, humana, intelectual y pastoral.
La formación religiosa o espiritual va acompañada de la dimensión humana. “Aprender que mi relación con Dios me ayuda a tener una sana relación con los demás, con el prójimo, sea mi familia, sea las personas civiles allá afuera, sean los fieles, sean personas de otras confesiones religiosas; entonces esta formación religiosa siempre va de la mano con la dimensión humana“.
Vencer el miedo
Además, se les procura una formación intelectual, para que cuando egresen puedan entablar un diálogo con todo tipo de personas. Este pilar está conformado por tres años de Filosofía y cuatro años de Teología.
Sobre la formación pastoral afirma que “se trata de ir a las comunidades cristiano-católicas, para acompañar, para poder servir ya concretamente a los fieles y poder ayudar en lo que se nos encomienda“.
“Yo le diría a esas personas que empiezan a sentir esa inquietud, o que a lo mejor más adelante la van a tener, que no tengan miedo. Yo desde que sentí esta experiencia nunca me he sentido solo, abandonado, siempre he encontrado la presencia de Dios que por diferentes medios sale a mi encuentro, no me abandona“, finaliza.




