SANTA CRUZ XOXOCOTLÁN, Oaxaca.- Claxonazos, gritos e insultos dan los buenos días a quienes circulan diariamente esta carretera, que registra el paso de por lo menos unos 15 mil vehículos, según datos oficiales.
Aquí, a pesar del esfuerzo de las autoridades, andar por la vía o cruzarla es prácticamente jugar a duelo con la muerte.
Ni con policía
El vaivén de Eustolia y su pequeña bebé, parece a lo lejos un juego; en realidad, como dice, todas las mañanas “torea” a los vehículos que se enrutan desde la ciudad de Oaxaca de Juárez hacia Xoxocotlán y sus alrededores; atravesar la vía es cuestión de astucia y rapidez, dice.
“Ya pasé, me tardé un poquito, pero esta vez les gané; ahora voy con el otro lado, con suerte y hoy la salvo también; este problema tiene mucho tiempo y la verdad, cada vez se pone peor; aunque haya policía vial, los conductores son muy irresponsables”, señaló.
Cierto, a las 7:45 de la mañana se recrudece la situación y en tan solo unos minutos, la rotonda Andrés Henestrosa registra un mayor número de vehículos que circulan de un lado a otro, que no respetan las líneas de protección para el peatón, que exigen rapidez en el paso y que, si se descuida el elemento de tránsito, se pasan el alto.
“Lo que sucede es que no miden sus tiempos, todos salen tarde de sus casas y quieren llegar rápido a sus destinos, los taxistas colectivos y camioneros son los más imprudentes, todos los días es lo mismo”, indicó Eustolia.
Otro punto de alto riesgo
Pero no solo la rotonda es de peligro, incluso la más riesgosa es la del monumento a Don Benito Juárez, ubicada en este mismo municipio y que enlaza el antiguo camino a Cuilápam de Guerrero con el boulevard Guadalupe Hinojosa y la carretera al Bosque El Tequio.
Ahí, los semáforos no funcionan, los conductores no respetan, los mototaxistas abusan y los peatones no cuentan.
No hay tregua para el peatón
Ese punto de conflicto, como lo llaman los especialistas, ha registrado continuamente una serie de accidentes de tránsito por la imprudencia no solo del conductor, sino también la del peatón, que urge de llegar a su destino.
Para Germán Molina, los semáforos, que actualmente se encuentran descompuestos, no son la solución al problema; es mejor, dijo, colocar reductores o vibradores, a fin de obligar al automovilista a disminuir la velocidad.
Sin embargo, para Eder López y Esmeralda Cruz, resolver el conflicto vial no es cuestión de policías ni dispositivos; el asunto es de conciencia y responsabilidad.
“Se han perdido los valores y aquí están los resultados; antes te daban el paso, hoy te avientan el carro; he visto accidentes muy lamentables, pero aún cuando suceden continuamente, nadie cambia de actitud y como ejemplo, están los mototaxistas que no deberían circular por esta ruta y mucho menos ser tan imprudentes”, indicó Eder.
En tanto, Esmeralda enfatizó que la población debe considerar que el cambio que se exige a los gobiernos, primero debe empezar en casa.
“Cierto, la señalética es deficiente, los semáforos no funcionan y el problema no es nuevo; pero ninguna autoridad va a hacer lo que nos toca como ciudadanos; la base de nuestros problemas somos nosotros mismos”, manifestó.
Volado con la muerte
El conflicto vial en la ruta pone en peligro cotidianamente a los adultos mayores; don Demetrio Hernández es uno de ellos. A sus 70 años, él debe atravesar de lado a lado para abordar su autobús rumbo a Zaachila.
“Además del trato que he recibido, en dos ocasiones me han tirado los mototaxistas que por ganar el pasaje se voltean; eso es inaudito, sin contar que a mi edad ya no puedo correr para cruzar, hay días en que tardo hasta media hora en lograrlo porque no hay la cortesía y disposición de ningún conductor por detenerse”, comentó.
Y sí, en ello coincide la mayoría de transeúntes, como César Girón, quien acertó a señalar que aunque haya un policía vial las 24 horas cuidando cada esquina, si el conductor es irresponsable y el peatón imprudente, nada cambiará.
