Oaxaca.- El descuido de los elementos de seguridad PABIC que resguardaban el Edificio Central de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), provocó que la población estudiantil y los catedráticos se avalanzaran contra la puerta lateral ubicada en el andador Macedonio Alcalá; un centenar de alumnos, maestros y de curiosos ingresaron a las instalaciones chamuscadas para completar su evaluación ordinaria, y muchos otros, para buscar su código penal quemado o los apuntes que quedaron arrumbados tras el conflicto del pasado 17 de noviembre de 2016.
El primer obstáculo después de la tabla triplay que sustituye la puerta incendiada, es el conjunto de sillas, escritorios y basura que fueron consumidos por el fuego.
"Ahora sí vas a poder decir que se quemó tu tarea", "yo creo que no se robaron, quemaron mi constitución política", o, "no encuentro mi código penal", fueron muchos de los comentarios de alumnos que permanecieron retenidos en el edificio central por un grupo porril hace dos meses.
Los nombres de David Hume y John Locke están escritos en la pizzarra de un salón, en la planta superior, probablemente una clase de empirismo o de las libertades del individuo fueron las últimas actividades académicas de los grupos que permanecieron atrapados, por varios minutos, aquella tarde del jueves.
"Aquí estábamos con la maestra cuando llegaron esos desgraciados y dispararon, ahí todavía permanecen los casquillos de las balas, nos amenazaron a todos y también nos apuntaron", algunos estudiantes afirmaron que sufrieron del acoso de las personas que ingresaron a destruir las instalaciones del edificio y el patrimonio histórico de la Universidad, así como de la capital oaxaqueña.
En el suelo permanecen tres casquillos que supuestamente fueron disparados desde el año pasado.
Los estudiantes y todos los espectadores realizaron transmisiones en vivo, vídeos y un amplio registro fotográfico de todos los rincones de los vestigios de este edificio.
La comunidad recorrió el Paraninfo, los salones de posgrados, la estatua de Benito Juárez y los alrededores del edificio, incluso, subieron hasta la azotea que conecta al antiguo Palacio Federal, donde presuntamente muchos "intentaron" escapar aquella noche, donde intervino el equipo antimotines de la policía municipal.
Los alumnos permanecieron en vigilia dentro del Edificio Central y utilizaron el espacio para concluir las exámenes ordinarios, de una comunidad estudiantil que ya no quiere pertenecer a la misma Facultad, donde “surge el porrismo que afecta a la Máxima Casa de Estudios”.
