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Corrupción, madre de males y violencia

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

La corrupción es la causa principal de las muchas formas de violencia que se registra en el país, afirmó el profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), Mauricio Merino Huerta.


También señaló que determina una creciente incapacidad para hacer posible que el país crezca, tenga un mejor sistema fiscal y se generen ingresos especialmente para quienes los más lo necesitan.


“La corrupción, todos lo sabemos, es un fenómeno que tiene muchas cabezas, que tiene también sobre todo muchos efectos, que son los que vemos sistemáticamente como los grandes males del país”.


El también ex presidente del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública, manifestó que por ello es necesario identificar las causas de la corrupción, no solamente los efectos.


Reparto del país


A través de una videoconferencia, sostuvo que la corrupción no es solo un problema de personas corruptas que se llevan el dinero a su casa o utilizan los recursos públicos para beneficio personal o de grupo, sino además de aquellos que se apropian o capturan el espacio público, es decir que realizan el reparto de los espacios públicos en todos el país, que creen que es parte de su patrimonio por ganar una elección.


“Desgraciadamente no nos hemos ocupado lo suficiente por garantizar que quienes ocupan estos espacios de autoridad tengan competencia profesional, que sean personas cuyo desempeño pueda ser evaluado, vigilado, tanto por los procesos que siguen para tomar decisiones, como para rendir cuentas en los resultados que ofrecen. Los cargos se asignan por razones políticas, amistad, cercanía o por construcción de grupos políticos”.


Colusión para lucrar


Al participar en el Foro Regional sobre la Política Nacional Anticorrupción, celebrado en el Centro de Evaluación e Innovación Educativa de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), dijo que otra causa de la corrupción es la captura o apropiación del espacio público por grupos políticos o fácticos, “porque la corrupción nunca se dá de manera aislada, es un fenómeno de redes, en el que participan funcionarios públicos y que también tienen atrás redes de empresas o personas físicas que se coluden para sacar provecho de los espacios de autoridad.


Expresó los funcionarios  toman lo público como un botín y lo que sigue es el usufructo del mismo por medio de redes que se asignan contratos, presupuesto públicos y permiten conductos ilícitas en compras, obras, licencias de construcción y la normatividad misma.


Merino Huerta comentó que encontraron también el contacto, la relación que hay entre servidores públicos y ciudadanos que tienden con mucha frecuencia a establecer mecanismos de extorsión de lo público.


“Desde los policías de la calle cuyo reglamento de Tránsito sirve de base para negociar las mordidas, hasta las acciones de supervisión de empresas o la fijación de reglamentos que no acaban de aplicarse para mejorar la vida de los pueblos o comunidades, sino que la complican con el propósito de tomar rentas”.


Subrayó que también hay un problema de fondo en la administración pública del país, los sistemas locales anticorrupción son muy complejos, porque en realidad lo que buscan es documentar, exigir que se documenten cada una de las decisiones que se toman en los negocios públicos, que se expliquen los procesos de toma de decisiones, así como cada uno de los gastos. “Se atacan tantos conceptos, que no acaban de producir inteligencia institucional sobre la sistematicidad de las situaciones, procesos e incluso de las normas jurídicas a partir de las cuales se construyen las oportunidades de la corrupción”.

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