Sin contar los 7 mil pesos que desembolsó para el depósito que le permitiera rentar hace dos semanas un cilindro con capacidad para 9 mil litros de oxígeno medicinal, la familia de Clemente se ha endeudado, recibido ayuda económica de familiares y empeñado las pocas joyas de su esposa Trinidad y pagar los mil 900 pesos que al día se van en recargas.
“Hay días que ya no sabemos qué hacer, pero lo peor sería perder a mi papá”, expresa con esa mezcla de angustia y esperanza Claudia, quien junto con su esposo Leonel se ha encargado de cuidar a su papá, quien lleva 14 días de que confirmó que es positivo a COVID-19.
Clemente, quien es pensionado apenas desde febrero del año pasado, se había acostumbrado a no salir tanto de casa, a menos que fuera con su esposa Trinidad a hacer las compras para la comida de la semana o a surtir la despensa, a fin de evitar gastos innecesarios.
Su única hija, quien vive en un predio continúo a la casa de Clemente y Trinidad, no había dejado de trabajar como empleada de mostrador hasta hace dos semanas que avisó que tenía que cuidar a su papá porque se había contagiado de COVID-19, sin entender cuál fue la fuente de contagio.
Desde ese día comenzó una frenética búsqueda de oxígeno medicinal. Tanto Claudia como Leonel sospechan que el señor Clemente sintió algunos ligeros síntomas que no asoció a la COVID-19, hasta que el lunes 12 no quiso pararse de la cama por sentirse muy cansado y cuando el médico lo revisó su oxigenación en la sangre era inferior al 90 por ciento.
“Mi primo estaba saliendo de la COVID-19 y también se vio muy mal, casi se muere, cuando le conté lo que le pasaba a mi papá él coincidió que iba a entregar su tanque de oxígeno a la empresa donde lo rentó y me ayudó para que pudiéramos hacer el contrato, pero el primer gasto es tremendo y todavía no sabemos cuánto tiempo más lo vaya a requerir”, relata.
Sólo las personas, cuyas complicaciones de COVID-19 coincidieron con la saturación de hospitales hacen que se atiendan en casa, han experimentado la escasez de cilindros de oxígeno medicinal disponibles para venta o renta.
Precios aumentaron por el incremento de contagios
Establecimientos de oxígeno medicinal que prestan el servicio de manera formal son claros cuando responden que no tienen algún cilindro para renta, menos si se busca uno de 9 mil litros que le dura 30 horas a un paciente que requiere 5 litros por minuto o 10 horas a quien demanda 15 litros por minuto.
“A lo mejor lleguen unos, pero para vender y con factura, porque si lo compras por internet y no acreditas la propiedad, no te lo van a querer llenar o hasta te lo pueden quitar”, le advirtieron ayer a Fernando entre tantas llamadas que hizo a casi 30 números que sus conocidos le han proporcionado luego de saber que su hermano Uriel está grave de COVID-19.
Los precios, le explicaron, se han disparado por el incremento de contagios que no tienen para cuándo parar: “El problema es que se subieron los precios porque no hay, antes era barato, cuando esto pase va a regresar a su precio normal, pero para entonces muchas vidas se habrán perdido”.
Desde el 29 de marzo pasado que se reportó la primera defunción por COVID-19 en Oaxaca, de manera oficial se han notificado 2 mil 464 decesos, 24 apenas ayer.
Todavía en agosto o septiembre, cuando las personas que habían fallecido rondaban los mil 400 casos, un cilindro nuevo con capacidad de 9 mil litros se vendía en 20 mil pesos, pero ahora su precio oscila en los 35 mil pesos, cuando el precio antes de la pandemia era de 3 mil o hasta cinco mil pesos.


