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Comida y espacios para visitar en Oaxaca, lo que más se extraña durante la contingencia

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Como que no es lo mismo, ya llevamos acá ‘varados’ tres semanas, por decirlo así, y sí se mira diferente todo, las calles, los negocios cerrados. Y hasta es raro ¿sabes?, porque siempre que venimos somos de los que salimos al Andador, a Santo Domingo y que el esquitito, el elotito y ahorita pues no hay”, lamenta Brenda, turista de Tijuana, quien, tras vacacionar con su familia en Puerto Escondido, fue sorprendida por la pandemia del coronavirus (COVID-19), por lo que decidieron quedarse en Oaxaca hasta que esto “se calme”.



Y es que, si bien el coronavirus afectó al turismo, a la economía y al comercio en Oaxaca, también el antojo de la gente salió raspado, pues tras la orden de las autoridades de retirar todos los puestos ambulantes y cerrar negocios en el primer cuadro de la ciudad, la oferta gastronómica se limitó en demasía.


 


“Pues mira, nos ha tocado ahorita que todo es a domicilio; muy pocos son los lugares que venden para comer ahí y otros de plano están cerrados. También la ventaja, pues es que ahorita cocinamos más en casa; bueno, mi tía y mi mamá, que son las que saben, guisan más sano y todo bien casero”, dijo Brenda.


Triste y solitario


Por otra parte, habitantes de la capital y la zona conurbada que también solían pasear por las calles del centro y visitar lugares como el mercado 20 de Noviembre, el Andador Turístico y el templo de Santo Domingo, se mostraron desesperados porque acabe esta cuarentena y todo vuelva a la normalidad.



“Es muy triste tener que salir limitado y nada más como a lo esencial o porque de plano es muy, muy necesario; ahorita mi novia y yo llevamos ya como tres semanas que no hemos venido, por lo mismo y pues sí, sí se extraña venir a dar la vuelta en la noche, a caminar y comernos nuestro esquite. Creo que eso es lo que más nos pega, el esquite”, mencionó entre risas Raúl, de San Antonio de la Cal.


Y es que el brote y propagación de COVID-19 tuvo muchas consecuencias negativas que, paulatinamente, están cambiando la vida de los oaxaqueños, muchos de ellos en aislamiento voluntario. “Ahorita pasé y ahí en los arcos está todo cerrado y las mesas y las sillas levantadas; algunos otros, pues llevan a la casa, pero no es lo mismo, se disfruta más el venir aquí y comerlo bien”, añade.


Mejor en casa


Pese a que la oferta gastronómica de la capital y la zona conurbada se vio afectada por el coronavirus, también hay un lado positivo. Y como ejemplo el de la señora Soledad, que ahora se da vuelo preparando la comida en la casa e, incluso, ahorrando un poco más del gasto.


“Pues sí, la verdad, esto nos trae de cabeza, pero hay que verle el lado bueno. Yo, por ejemplo, contenta de estar en mi cocina; claro, mi hija y mi nieto se encargan de salir a comprar todo y ya yo preparo. Pero sí hemos notado que ahora que nos cerraron todo y que no podemos salir, ahorramos un poco más que gastando en antojos. Incluso la comida nos rinde hasta para comer, cenar y al otro día desayunar”, comentó.



Cabe señalar que algunos establecimientos y comerciantes ambulantes del primer cuadro de la ciudad se vieron obligados a cerrar sus puertas y parar operaciones; los primeros tuvieron que recurrir a ofrecer servicio solo para llevar y a domicilio, mientras que los últimos de plano ya ni se ven en donde habitualmente se colocaban.


Hasta el momento no se ha informado acerca del levantamiento de la cuarentena, por lo que los paseantes y turistas seguirán con antojo, hasta que pase la contingencia epidemiológica.


“Es muy triste tener que salir limitado y nada más como a lo esencial o porque de plano es muy, muy necesario; ahorita mi novia y yo llevamos ya como tres semanas que no hemos venido, por lo mismo y pues sí, sí se extraña venir a dar la vuelta en la noche, a caminar y comernos nuestro esquite".


Raúl


Habitante de San Antonio de la Cal


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