A una semana de que sus viviendas fueron invadidas bruscamente por basura, lodo y las aguas negras y perdieran refrigeradores, camas, zapatos, equipos electrónicos y ropa, los damnificados de la colonia Jardines no han recibido ningún tipo de ayuda oficial.
"Tenemos gripe, diarrea y dolor de cabeza porque el drenaje en varias partes está obstruido y las aguas negras están emergiendo en nuestros baños", dice María Enriqueta Vásquez Castillo, y para confirmar su dicho conduce a los reporteros al interior de su vivienda en el número 111 de la calle Progreso.
Entre aguas negras
El agua negra se encuentra a flor del piso de su casa. Con tablas, hules y trapos intenta contener el líquido, mientras la fetidez se expande en todos los rincones de su domicilio. Ante esta crisis, los miembros de la familia realizan sus necesidades fisiológicas en casas de sus amigos y vecinos que no tienen este problema.
"Fue una inundación espantosa que hizo crisis en la madrugada del miércoles pasado. En verdad no creímos que la lluvia que se estableció desde la tarde del día anterior iba a llegar a tanto", sostiene su vecina Lucía Reyes Zárate, con domicilio en la casa marcada con el número 301 de la misma calle.
Dolida por la desgracia, Lucía explica que perdió gran parte de la mercancía que tenía en su miscelánea. "El nivel del agua sucia subió entre 60 y 80 centímetros y mis enfriadores quedaron inservibles".
El agua negra emergió en la vivienda de María Enriqueta Vásquez Castillo. FOTO: Carlos Román
En el recorrido, Vásquez Castillo recuerda que el 24 de junio de 1969, el río Atoyac se salió de su cauce e inundó toda la superficie que hoy ocupa la colonia Jardines. "Yo tenía 15 años y fue un hecho realmente estremecedor".
En desgracia quedaron también don Erasmo Blanco Mejía y Rosa Martínez Castro. En su vivienda de Lirios número 113, el nivel del agua subió casi un metro. "Al carro recolector de basura entregamos refrigerador, colchones, sillones y ropa, porque quedaron inservibles".
No hubo tiempo de salvar ningún mueble, porque el agua entró de golpe. Doña Rosa se encuentra enferma y para desplazarse lentamente, se apoya en una andadera.
La humedad ha complicado sus cuadros de salud. "Han transcurrido más de seis días de la inundación, y aun no terminamos de extraer el lodo de nuestra casa", dice Lucía Areli Díaz.
Don Erasmo Blanco perdió los colchones de su cama, pero unos familiares le prestaron uno para descansar. FOTO: Carlos Román
Pésima obra de drenaje pluvial
Al subrayar que el drenaje sanitario en la calle de Progreso --hoy le llaman de retroceso--, se encuentra obstruido, los damnificados de la colonia Jardines exigen la intervención inmediata de las autoridades de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca.
Al mismo tiempo demandan la presencia de brigadas de los Servicios de Salud de Oaxaca, porque varios de los afectados están sufriendo dolor de cabeza y vómito.
En opinión de los afectados, es urgente que la SAPAO modifique la infraestructura de descarga de las aguas pluviales que desembocan en el río Atoyac. El aforo de los túneles para el desagüe hacia el lecho del Atoyac, es insuficiente. El agua no tiene salida porque los túneles se obstruyen por basura.
La basura obstruye la salida del agua pluvial hacia el río Atoyac, y ocasiona efecto "alberca", provocando severas inundaciones. FOTO: Carlos Román
En ese lugar debe construirse un puente para que desemboquen las aguas pluviales sin ninguna obstrucción, dice Rosa González Ríos, quien también sufrió afectaciones en su casa de Pino Suárez número 01 en la misma colonia.
Apolonia López Sánchez calcula que tendrá que trabajar entre cinco y ocho años para rehacerse el patrimonio que perdió. El nivel del agua superó los 70 centímetros en su vivienda en Cerrada de Lirio número 112. Con tristeza mostró su equipo de cómputo siniestrado por el agua y el lodo.
Doña Apolonia López observa con tristeza que parte de su patrimonio se redujo a basura. Perdió sus equipos de cómputo. FOTO: Carlos Román
Pérdida total
"Vea usted cómo quedó mi máquina de coser y mis máquinas de escribir, ahora son basura", dice al reportero. "Hoy no tengo dónde conservar mis alimentos, porque el agua destruyó mi refrigerador. Hoy lo lavé con mucho cuidado, pero al conectarlo constaté que no funciona", agrega con desencanto.
Insisten que por las obstrucciones que sufren los tubos de descarga del agua pluvial en el río Atoyac, el agua se regresa e inunda los domicilios más cercanos.
El temor aumenta en los damnificados porque el temporal de lluvias continúa y una nueva inundación puede dejar inservibles sus viviendas.
"A pesar de que las autoridades saben de nuestro problema, no nos han auxiliado. Estamos solos", agrega don Erasmo Blanco Mejía, quien tuvo que pedir prestados unos colchones para poder descansar.
Demanda la intervención urgente de los Servicios de Salud de Oaxaca, para atender las lugares inundados y prevenir la proliferación del mosquito transmisor del dengue.
Así luce la calle Progreso, es decir, el acceso principal a la colonia Jardines.
