Una fila de llantas, piedras y postes se extienden a lo largo de la calle prolongación y privada de Arista. Por acuerdo vecinal, la ocupación de la vía pública con todo tipo de aditamentos se extiende sobre la prolongación de Nuño del Mercado en la colonia Artículo 123. En el lugar, los aparta lugares se volvieron un mal necesario.
Para los colonos la colocación de todo tipo de objetos para la restricción del estacionamiento es la única arma de combate al caos vial ocasionado por la cercanía con el mercado de abasto.
“Es nuestro mecanismo de defensa ante la utilización de nuestras calles como estacionamiento y zona de carga y descarga de los comerciantes del mercado de abasto”, afirma Jaime, habitante y locatario del lugar.
Años atrás, antes de apoderarse de la vía pública con cubetas rellenas de cemento, llantas, piedras, estructuras metálicas, anuncios y postes, solicitaron al ayuntamiento de Oaxaca de Juárez realizar operativos que impidieran que los camiones de descarga o los mismos vehículos de los comerciantes del mercado entorpeciera la circulación vial estacionados por horas o todo el día.
Polongación de Aristas, objeto, tras objeto las barricadas contra el caos vial. FOTO: Carlos Román
“Aquí venían y se quedaban desde las seis de la mañana hasta que se iban a su casa, mientras tanto nosotros no podíamos tener nuestro vehículo estacionado frente a nuestro domicilio o impedían la vista hacia nuestros negocios”, explica Jaime.
A lo largo de Nuño del Mercado se contabilizan al menos 50 objetos que impiden el estacionamiento que van desde cajas de cartón, bicicletas, rampas metálicas, anuncios o cubetas. Por ser jueves y no ser día de tianguis, la calle se observa con tráfico fluido. Los comercios despejados, un andar fácil.
Tianguis todos los días
En un inicio, la zona de tianguis sólo estaba destinada al día sábado. Con el tiempo la permanencia de los comerciantes empezó a extenderse hasta hasta dejar sólo un día libre.
“Antes el día de mercado era tradicionalmente los sábados. Ahora lo ocupan desde el lunes, martes, jueves y sábado. Antes el mercado se realizaba de noche. La gente bajaba a comprar de madrugada. Ahora llegan los vehículos a la hora que sea y se amontonan los carros aquí”, explica José Manuel habitante de la zona desde hace 45 años.
La aglomeración generada hace de éste punto una trampa mortal ya que en caso de un accidente o siniestro en el mercado, no habría forma de dar paso al ingreso de unidades de auxilio. La situación ha sido advertida escrito tras escrito, sin que exista una solución real y de fondo.
“Se han registrado accidentes y ha sido imposible el paso a las ambulancias. Si los vecinos llegan a afrontar una emergencia y quieren salir de sus casas con sus vehículos no pueden hacerlo porque las calles están bloqueadas. La gente que no vive aquí no ve la problemática, pero nosotros que lidiamos todos los días con ello sabemos lo que pasa”, explica.
La zona tranquila, cuando no hay plaza. FOTO: Carlos Román
Corrupción, oscuro aderezo
Para los habitantes el conflicto tiene su origen en la corrupción de cada una de las administraciones municipales porque han permitido la anarquía y que se apoderaran de la vía pública para negocio de líderes o grupos.
Recientemente los colonos lograron la reubicación de los introductores de tomates quienes tenían sobre esta área su lugar de permanenten estacionamiento.
Mecanismo de defensa
Frente al domicilio establecido en la esquina que conforma Prolongación de Arista y Privada de Arista, una mujer se asoma a la ventana inquieta por las fotografías sobre los objetos que restringen el estacionamiento en la vía pública.
"Esas cosas nosotros las pusimos porque aquí era una cosa horrible, intransitable porque se llenaba de carros e insegura porque la aglomeración era utilizada por la delincuencia para hacerse escurridizos”, explica la mujer, habitante de la zona desde hace 50 años.
Años atrás -recuerda- el punto era una de las zonas más tranquilas y seguras de la ciudad. La armonía se rompió unos años posteriores a la apertura del mercado de abasto y su crecimiento.
Más de 50 aditamentos que van desde cajas de huevo hasta piedras, se contabilizan sobre Nuño del Mercado. Las barreras fueron colocadas por acuerdo vecinal para evitar el caos de los camiones de carga y descarga del mercado de abasto. FOTO: Carlos Román
Sobre esa calle una tras otra se encuentran formadas las llantas. Justo en la esquina nace del piso un gran bloque de cemento. Hacia la calle de Nuño del Mercado hay dos postes que sostienen una cadena para impedir el paso de vehículos pesados y otros ajenos.
“Desgraciadamente esto es necesario, aquí se apretujaban todos los camiones, carros, y todavía pretendían pasar por aquí los taxis. Todo eso ocasionaba una inseguridad tremenda, porque cuando veíamos aquí estaban los que cristalean los carros, y ya de paso se robaban medidores o asaltaban a los transeúntes”, señala la mujer.
Ley y Poder Antigandalla
El reglamento de la Comisaría de Seguridad Pública y Vialidad del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, señala que apartar lugares con cualquier tipo de objetos o pintar cajones de estacionamiento sin el permiso previo de la autoridad, constituye una falta que se sanciona con una multa de hasta 10 salarios mínimos poco más de 700 pesos, aunque no constituye una falta si se solicita permiso a la autoridad para la autorización de hasta dos cajones, siempre y cuando paguen por el espacio.
En diciembre del 2016, un movimiento denominado Antigandalla llevó a cabo un ejercicio de “liberación” de calles que consistía en el retiro de aditamentos destinados a apartar cajones de estacionamiento.
En cada jornada este grupo retiró cerca de 5 toneladas o más de mil objetos que ciudadanos, comerciantes y otros colocan para privatizar la vía pública.
Basados en el artículo 8o de la Ley vial de Oaxaca que prohíbe que ciudadanos apropiarse del espacio público en provecho personal, se asumieron en una labor que derivó en peleas, discusiones y hasta agresiones.
Todo sirve en la privatización de la calle. FOTO: Carlos Román
