AYOQUEZCO DE ALDAMA, Oaxaca.- No son chiveros. Son caprinocultores. Hombres organizados cuyo propósito es mejorar su capacidad productiva y, por consecuencia, los ingresos de los productores y sus familias.
En dos años, los campesinos saben de razas, genéticas y alimentación de sus animales.
Ya se ven abasteciendo del producto a los Valles Centrales con razas como alpina, nubia, boer, saane y toggenburg.
Productores organizados
Ya aprendieron que frente al elevado costo de los alimentos industriales –so pretexto de la devaluación del peso frente al dólar--, ellos pueden procesar alfalfas, sorgo, maíz, minerales y melaza para lograr buen crecimiento de los cabritos.
De tierra de migrantes y de mayor producción de nopal, hoy quieren darle a su comunidad una vida mejor con la organización de caprinocultores.
Impulsados y motivados por su paisano, egresado de la Universidad Autónoma de Chapingo, Emigdio López Avendaño, los campesinos aprendieron que para mejores razas de cabras no es suficiente el pastoreo de la vegetación forrajera disponible en los agostaderos y pelonas lomas.
Como han padecido épocas de sequía y crisis cuando los hatos compiten por ese forraje, ahora producen alimentos con mezclas de rastrojos.
Razas mejoradas
La organización registra ya un hato de mil 800 cabezas de razas mejoradas.
Don Pedro Vicente Gómez Lustre, presidente de la organización “Caprinocultores de Ayoquezco de Aldama, Zimatlán, Oaxaca” cuenta que hace dos años inició ese espíritu de unirnos para tener un mejor ganado. “Gracias al paisano Emigdio López dimos el paso. Hoy tenemos la posibilidad de vender cabras sementales Boer, Nubio y Alpino. También tenemos capones, cabritos y primalas”.
Entrevistado a un lado del encierro de su rebaño, don Pedro Vicente expone: “Hemos llegado a creer que lo que estamos haciendo es ya diferente. Los que integramos el grupo estamos comprometidos al constante y mejoramiento de nuestro ganado. Es nuestro interés que el comprador esté completamente satisfecho cuando tenga a la vista una cabra. Nuestro propósito es que el comprador se sienta en confianza al conocer los registros…”
Productores activos
--¿Cuántos integran el grupo? ¿Están abiertas las puertas?
--A la fecha son 28 productores activos, pero está abierta la invitación. Todos quienes quieran mejorar la calidad, llevar un control, aplicar las recomendaciones del médico, a todos, las puertas están abiertas.
Dentro del corral comen unos 20 cabritos. “Fue sorpresa que un cabrito de dos meses con la alimentación que le dimos alcanzó los 18 kilos. Son animales con estudios de sanidad”, asienta el productor.
Los primeros sementales adquiridos provinieron de Monterrey, “en el año 2014 vino esa remesa, ya tenemos una tercer generación. El grupo registra mil 800 cabezas caprinas. Lo importante es que la raza Boer se adaptó a los rastrojos de Ayoquezco…”
La caprinocultura es una actividad muchas veces desconocida por la población urbana.
Buenos resultados
Luego de su incursión en la pizca de fresa en San José y San Martín California, Estados Unidos, don Pedro Chávez Jiménez está optimista:
“Estamos unidos, ese es el primer paso. Estamos empezando, lo primero fue organizarnos y cada quien anotó su paraje y rebaño. Le estamos siguiendo con mejorar la genética y la forma de producción. El caprino es un animal muy noble: un poco de empeño y tiempo para que salgan un rato para pastar, tiene buenos resultados”.
Quien fuera bracero hoy está convencido “que para ganar debemos tener un ganado cebado, un ganado gordo, así lo exige el mercado. Para lograr eso debemos poner atención en la alimentación, no basta con lo que coman del campo. Nosotros ahora hacemos moliendas con los molinos de martillo, para eso tenemos la asesoría técnica. Queremos que Ayoquezco tenga otra referencia”.
Un “buen proyecto”
Don Carlos Méndez es otro de los 28 campesinos agrupados: “Me invitaron y me interesó, no sabía de esto…poco a poco me enteré. Estoy seguro que es un buen proyecto. Pienso que si todos le echamos ganas, esto va salir adelante. El médico nos visita para que no tengamos mortandad. Queremos que las cabras de Ayoquezco tengan vista”.
En el camino de Los Zetas, donde cientos de higuerillas se bambolean con sus frutos secos, don Carlos posa con un cabrito.
--¡Tiene vista! ¿A poco no?
LA CAPRINOCULTURA
Es una actividad que consiste básicamente en el manejo doméstico de hatos de cabras por parte de familias rurales; se origina en el centro-oeste de Asia y fue domesticada hace 9,000 años, desde donde se expandió al resto del planeta.
A nivel de éste, actualmente se estima un inventario de alrededor de 800 millones de cabezas, de las cuales cerca del 40 por ciento se concentra en China y la India; México sólo tiene poco más del uno por ciento de ese hato, distribuido principalmente en zonas áridas y semiáridas de estados como Puebla, Oaxaca, Coahuila y San Luis Potosí, con cerca del 55 por ciento del total nacional. (Fuente: Sagarpa)
