MAGDALENA APASCO, ETLA, Oaxaca.- Fue el pasado mes de abril cuando se supo de un brote de coronavirus (COVID-19) en los Valles Centrales, específicamente en Magdalena Apasco, Etla. Trascendió un caso positivo y el cierre de accesos al municipio para evitar la propagación de la enfermedad y un aumento en el número de contagios.
Con el paso de los días, la enfermedad fue apareciendo en más lugares y propagándose con velocidad, por lo que se temía que Magdalena, el ‘epicentro’ o el lugar en donde todo comenzó, tuviera afectaciones severas en su economía, sus actividades comerciales e incluso hasta en su vida cotidiana.
Tradicionalmente, esta zona es famosa por sus trabajos de cantera; la COVID-19 amenazaba con frenar de lleno cualquier actividad productiva, entre ellas el arte de labrar la piedra. Sin embargo, las cosas fueron totalmente diferentes e incluso hoy en día todo transcurre con normalidad.
“Pues no, en un principio cuando se dio el primer caso, pues dijimos: ‘si hay más medidas en la comunidad, que nos hagan que tengamos que parar, pues lo tendremos que hacer’. Pero pues no hubo unas medidas más exigentes”, señala Ana Martínez, de Proyecto Piedra, respecto a cómo se dio la información sobre el primer caso de COVID-19 en Magdalena Apasco.
Varias familias afectadas
“Nosotros no podíamos parar nada más por solidaridad, por así decirlo, porque nada más de acá, de este taller nuestro, sí dependen como unas 30, 35 familias, más los demás talleres que se dedican a lo mismo. Yo tengo entendido que ninguno paró”, añade.
En ese sentido, la joven resalta que aunque al principio de la pandemia, hace dos o tres meses, no encontraron dificultades para seguir con sus labores habituales, es hasta ahora que comienzan a ver el llamado ‘Efecto COVID-19’, que los ha llevado a ver una situación difícil que incluso ya ha dejado sin trabajo a algunas personas.
“En un principio, cuando recién empezó en los meses de abril, por ejemplo, pues el trabajo era muchísimo. Ahorita ya de que se sintió, digamos el pico más alto, es que se está sintiendo un poco más, pero cuando recién empezó no sentimos tan fuerte el golpe o que haya bajado el trabajo, hasta ahorita, que ya tuvimos que cortar, que bajar un poco el personal de trabajo”, comenta Ana.
La razón, la explica a continuación. “Bajó un poco la demanda, entonces sí, tuvimos que mandar a descansar a algunos; como somos una empresa que va al día, pues no tenemos como para sostener tantos sueldos”, lamenta.
Canteros, inmunes y adelantados al COVID-19
Afortunadamente para Punto Piedra, en su plantilla laboral no se registraron casos de contagio de coronavirus; esto, en gran medida, se debe a la naturaleza del trabajo que aquí se realiza, pues muchos de los artilugios que se pusieron de moda con la pandemia, en el ámbito de la cantera son herramientas vitales.
“En la empresa no, no, nada. Acá por ejemplo, con los muchachos, pues los que trabajan acá usan cubrebocas, a pesar de que haya o no pandemia”, cuenta.
“Los que están aquí, pues ellos todos los días usan su cubrebocas y no somos una empresa que esté por ejemplo como en maquiladoras, que están así, uno tras otro. Aquí los que están en la maquinaria, cada quien en su máquina, a tres, cuatro metros de distancia; los canteros también tienen su banco separado precisamente por el polvo que se ocasiona y para que no se acumule mucho. Están como a cada dos metros separados, siempre”, detalló la joven.
No se confían
Justo en estos momentos en que su taller comienza a registrar bajas ventas, pocos clientes que visiten sus instalaciones y menor carga de trabajo, Ana Martínez ve necesario extremar precauciones ante cualquier imprevisto.
Sobre todo “con los que se van fuera (a trabajar) tomamos medidas en cuanto a que lleven sus cubrebocas, sus mascarillas y un carro para que no estén transbordando de taxi o de camión”.
Una vez atendidas las necesidades del personal, toca ocuparse de la situación del negocio como tal, pues la estela de afectaciones del coronavirus apenas está llegando.
“Son efectos que ya está teniendo la pandemia, pero pues ojalá y no lleguemos a disminuir más la cantidad de trabajo. Ahorita esta última semana fue que sentimos el bajón, pero ojalá y las próximas semanas nos recuperemos o al menos estemos estables, que no nos falte trabajo”, pide Ana.
