Las inundaciones constantes a causa de fallas estructurales, falta de acciones preventivas y un plan de atención de las que adolecen al menos cuatro fraccionamientos de Santa Cruz Xoxocotlán, ha provocado la migración de los habitantes afectados
Luego de las inundaciones registradas en septiembre de 2017, que dejaron al descubierto la vulnerabilidad de complejos habitacionales, la opción es buscar lugares más seguros para habitar.
“Vivimos en un vaso de agua”
De las 355 casas que componen el Fraccionamiento Villa Los Cántaros, al menos 130 casas están habitadas y el resto, 215, lucen desiertas. En cada calle se observa de una a cinco viviendas con maleza y descuidadas, síntoma que llevan tiempo deshabitadas.
María del Refugio Castellanos Celaya, representante vecinal del fraccionamiento, explica que el problema de las inundaciones por la falta de la salida de aguas pluviales en temporada de lluvias, es un factor que provoca rotación de familias que rentan las casas habitación.
“Vivimos en un vaso de agua”, refiere, pues el fraccionamiento Los Cántaros e Itabiani están ubicados en partes bajas, de ahí que, cuando se registran lluvias torrenciales, a los vecinos les llega el agua hasta el cuello, literalmente.
El año pasado, cuatro fraccionamientos y dos colonias de Santa Cruz Xoxocotlán: Los Cántaros, Itabiani, Águila y Arboledas, así como las colonias Mi Ranchito, Ampliación Independencia y Paraje la Ciénega, padecieron inundaciones que afectaron a 400 viviendas.
Este año, los daños aún no son graves, dado que las lluvias han sido escasas en la zona, pero se mantiene la incertidumbre entre los vecinos dado que la temporada no terminado, y se carece de los recursos para poner en marcha un proyecto integral que brinde una solución a la carencia de desagüe.
Castellanos Celaya menciona que, por parte del municipio de Santa Cruz Xoxocotlán y del gobierno del estado han hecho acciones de desazolve para evitar anegaciones de agua como las del año pasado.
Sin embargo, para encauzar el agua pluvial requieren negociar con un particular para que, en un pedazo de su terreno, permita encauzar la acumulación del líquido y corra al arroyo Carrizal, pues actualmente la descarga se realiza al drenaje.
GEO vendió en zona inestable
La representante vecinal explica que, cuando adquirieron las casas a la empresa Casas Geo desconocían de las irregularidades.
“Vimos que las casas estaban bien y ya, no sabíamos de las fallas; la constructora abrió el canal de agua pluvial en un terreno particular, una zanjita; en consecuencia, el dueño cerró porque es su terreno y eso nos afectó”.
Dijo que el municipio negocia con el dueño, quien pide su paso de servidumbre por el fraccionamiento, pero los vecinos no están de acuerdo, y comprarle un pedazo de terreno sería imposible.
Reitera que entre 120 a 130 familias son contribuyentes, porque el resto de las viviendas están deshabitadas.
Nos abandonaron a nuestra suerte
“Como decimos allá por mi pueblo, nos fue de la chingada”, dice doña Livina Franco Villafañe, quien aún no se repone de los daños que dejaron las inundaciones en el Fraccionamiento Itabiani, en Santa Cruz Xoxocotlán.
La abuelita de 82 años de edad, vive sola en la casa de interés social y explica que a falta de recursos no ha podido reparar su barda perimetral ni su habitación de dormir, mientras que, a duras penas, pudo reponer parte de la mercancía del negocio que se le echó a perder.
Recuerda que al siguiente día de las inundaciones recibió la visita de la presidenta del DIF Estatal, Ivette Morán, quien prometió ayuda.
“Toditito perdí y mis muebles, y tenía una cama vieja, ahora en esa me quedo. Vino la esposa de Murat, me entrevistaron con ella, dijo que iba apoyar con un colchón y otra cosa, pero a mi ya hasta se me olvidó”.
Desde hace 16 años es vecina del fraccionamiento Itabiani y recuerda que es común el encharcamientos en temporada de lluvias situación que a la fecha no han podido atender las autoridades
La abuelita muestra preocupación pues la temporada de ciclones y huracanes aún no termina y teme pueda darse nuevas afectaciones similares a las de 2017. “Al menos yo no estoy preparada, no tengo quien me ayude y pues estoy sola”.
