Adquirir insumos de limpieza, reorganizar espacios, pero sobre todo cómo consolar a un niño o una niña de tres años que llorará porque se separará por primera vez de su familia tras 13 largos meses de pandemia, son las dudas que brotan del pensamiento de la directora del preescolar La Luz del Saber, Irais Monserrat Martínez Sánchez.
De acuerdo con lo anunciado por el Gobierno Federal el viernes pasado, ella si cree que a más tardar el 4 de mayo tendrá su vacuna contra la COVID-19 y calcula que si padres y madres están de acuerdo, el Jardín de Niños reiniciará clases presenciales en junio.
“Una cuestión de los insumos de limpieza y adecuar los espacios, pero si no podremos abrazar a un niño o una niña de 3 años que no ha trabajado el desapego, ni modos que lo dejemos llorando, ese va a ser el reto: utilizar muchas herramientas pedagógicas para tratar de apapacharlo”, reflexiona.
Hacer posible el retorno presencial a las aulas, implica más dudas que certezas. La escuela se construyó en la ladera de un cerro, porque es lo que hay en la agencia de San Juan Chapultepec, marcada por la precariedad a pesar de ser parte del municipio de Oaxaca de Juárez.
Algunas medidas que ya contempla proponer son flexibilizar que no lleven uniforme por si en estos momentos las familias no están en condiciones de comprarlo; que no se pague cooperación por inscripción; no pedirles lista de materiales, sino trabajar con material de reuso que tengan en casa y “buscar estrategias, ir a ver al agente municipal o una asociación que nos ayude con material de higiene porque el IEEPO realmente no nos va a dar nada”.
Las dificultades anteriores
Antes de la pandemia esa pequeña escuela ya sufría la falta de agua.
Cada semana o quince días se deben costear el servicio de 8 mil litros de agua para llenar la cisterna y que pudieran funcionar los sanitarios.
El pago lo hace el comité de padres y madres de familia que ahora tendrán que costear jabón para manos y gel antibacterial.
“Nosotras íbamos a solicitar al IEEPO (Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca) material de limpieza y sólo nos daban dos escobas, dos basureros y una bolsita de detergente. Ahora no nos va a decir: tengan su bonche de desinfectante, jabón o gel”, expresa segura de que tendrán que ser mamás y papás quienes costeen los insumos que implica el regreso presencial a las aulas.
Además de que tendrán que buscar cómo contar con insumos de limpieza e higiene, otro reto es redistribuir los espacios físicos para que se garantice la sana distancia y haya suficiente ventilación.
Para este ciclo escolar que ha avanzado a distancia, son 65 niños y niñas inscritas que deberán acomodarse en aulas de diferentes tamaños. En la más grande caben hasta 25 alumnos, en otra 20 y en la más pequeña 15.
La explanada que tienen es pequeña.
“Cuando empezaron a vacunar a los adultos mayores, los papás y las mamás ya veían que faltaba poquito para regresar a clases, pero que no veían que fuera prudente todavía porque por la edad las niñas y los niños no aguantan usar cubrebocas, se los quitan, lo dejan por aquí o por allá”, analiza.
Lo que por ahora se sabe es muy poco, “tendríamos que resolver cómo vamos a ubicar las mesitas, si los papás y mamás están de acuerdo de que recibamos a los tres grados o sólo a los de tercero, que son los más grandes que sí se dejan el cubrebocas”.
En Oaxaca
4,020 escuelas de nivel preescolar
9,819 docentes en este nivel
155,000 alumnos y alumnas, aproximadamente
