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Calvario de madre en Oaxaca: Mis 5 hijos son adictos

Foto(s): Cortesía
Redacción

"Dios, ¿en qué momento?, ¿cómo no voy a darme cuenta de que mi hijo es adicto?", se cuestionó una y mil veces María Antonieta, cuando tuvo que correr hacia la azotea en donde su hijo estaba a punto de suicidarse.


"Mi hijo ya tenía delirios de persecución", explica.


María Antonieta recuerda el fuerte dolor en su pecho, cuando afrontó la realidad.


"Yo, como madre, sentí una impotencia muy grande; no sabía qué hacer, yo lloraba y me sentía culpable por no estar al pendiente de mis hijos".


La mujer habla, su mirada es dura, lejana y su rostro moreno refleja la fuerza y el coraje que la vida le ha dado.


"Tengo cinco hijos: tres varones alcohólicos y drogadictos en proceso de recuperación, y dos hijas alcohólicas".



Dios y el amor, su talón. FOTO: Javier Jarquín

Violencia y licor


María Antonieta fue alcohólica durante 27 años. La primera copa, recuerda, la probó cuando tenía ya 23 años y estaba casada.


"Mi esposo me invitó a cenar y ahí destapó la primera botella. Maldecí mil veces esa noche, porque en el momento en que yo agarré la copa, fue el principio de mi destrucción y de la de mi matrimonio y mis hijos".


Sus cinco hijos la vieron muchas veces borracha, rememora. También contemplaron las discusiones y los golpes entre el padre de sus hijos y ella.


"Si un hijo ve que su papá le pega a su madre, el joven se siente impotente de no poder decirle a su papá 'ya no le pegues', y se sale a caminar en las calles pensando en su maldita impotencia y por cosas de la vida encuentra a alguien que lo invita a tomar", explica con pesar.


"¿Dónde estaba yo?"


Además de la violencia y el infierno de crecer entre alcohol y golpes, los hijos de María Antonieta también vivieron en soledad y abandono.


"¿Qué clase de vida le di a mis hijos, en dónde estaba yo? Trabajar era mi excusa, pensar en hacer dinero. Pero está uno en un error muy grande, lo principal son los hijos", se culpa.


María Antonieta lamenta que nunca se dio cuenta en qué momento sus hijos se le fueron de las manos; explica que nunca indaga en sus amistades, en lo que sus hijos sentían o los valores e ideales con los que estaban creciendo.


"¿Quieres tener buenos hijos? Entonces ten un buen hogar donde haya principios, sin relaciones destructivas y supervisando lo que necesitan. Para una madre, es muy difícil aceptar que uno tiene la culpa, que uno vuelve a los hijos por el camino del alcohol y la droga", asevera.


"Me van a matar, ayúdame"


Cuando María Antonieta se dio cuenta de que sus hijos habían caído en las adicciones, hablarles o golpearles ya no servía de nada.


"Una ya toma decisiones fuertes", explica.


Recuerda que cuando rescató a uno de sus hijos de suicidio, este ya era un drogadicto, un drogadicto "en seco".


"Pura cocaína, no era de los que la rebajaba con alcohol, en seco se la metía. Iba yo con él y me decía 'ahí vienen, me van a matar, ayúdame'. Yo, aterrada de ver a mi hijo así, no fui la madre que mi hijo debía tener".


También, detalla la ocasión en que otro de sus hijos estaba perdido, expuesto ante la maldad y entregado a la miseria.


"Yo estaba trabajando, fui a traerlo todo babeado, sucio, miado. Una situación muy terrible, es lo peor que puede uno vivir, tener un hijo adicto. Ver cómo lo mantiene la droga, las películas se quedan cortas ante cómo una encuentra a los hijos. Te entra un miedo terrible, no se vaya a morir de un pasón", rememora.


La mujer no deja de atribuirse responsabilidad: "Uno dice: ¿dónde estabas tú? ¿No pudiste educarlo?", cuestiona.


Explica, además, la vez en que su hija estuvo a punto de perder la vida, también por las adicciones.


"Mi hija estaba muy borracha y con su bebé en brazos; su marido no quería que yo me la llevara, pero la saqué de ahí, se me estaba muriendo de una congestión alcohólica".


El descanso


Alfredo, primo de su hija, murió por una sobredosis. Pero antes de ello, invitó a la hija de María Antonieta a una agrupación de ayuda para drogadictos y alcohólicos.


Allí empezó el cambio. Primero sus hijas, después ella misma y al final sus hijos.


"Para mí ha sido un descanso muy grande porque yo no dormía, eran las tres de la mañana y no dormía".


El 3 de mayo, explica, el pequeño al que rescató de suicidio cumplió 15 años de tratamiento. Y los otros dos han cumplido 10 años sin tomar. Ella lleva 8.


El amor de madre


María Antonieta tuvo cinco hijos y los cinco fueron presa de las adicciones. El amor de madre, asegura, puede soportar todos los sufrimientos que la vida depare.


"Por amor, ¿una madre, qué no puede hacer? Da todo. Si me dicen 'váyase a la montaña de rodillas y regresa para que su hijo deje de drogarse', claro que voy".

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